El beso viral del DT de Noruega que reveló una dramática historia de vida y muerte

Stale Solbakken celebró la clasificación de su equipo con su mujer. “Tuve que encontrar la manera de subir a las tribunas”, dijo.

El seleccionador noruego celebró el triunfo subiendo a la tribuna para besar a su esposa, Anniken Solbakken, en una imagen que se volvió viral y terminó ocultando una historia mucho más profunda, marcada por la muerte, la resurrección y una segunda oportunidad de vida.

Respecto al beso viral en el Mundial, Solbakken explicó con naturalidad el momento: “No sabía dónde estaban ubicados, así que tuve que encontrar la manera de subir a las tribunas”.

Más allá del presente deportivo, la historia de vida del seleccionador noruego impacta por su crudeza. El 13 de marzo de 2001, mientras militaba como futbolista del FC Kobenhavn, sufrió un paro cardíaco durante un entrenamiento. Su corazón se detuvo durante varios minutos y llegó a estar clínicamente muerto antes de ser reanimado.

“Prepararon mi funeral”, reveló el DT años después, al recordar el dramático episodio que vivió en 2001, cuando su corazón se detuvo durante varios minutos y fue declarado clínicamente muerto antes de ser reanimado por los médicos.

Según relató, durante ese episodio experimentó sensaciones difíciles de explicar: “Al principio no veía nada, solo una oscuridad total. Luego apareció un azul claro, llamémoslo túnel. Era una luz hermosa”, recordó. Incluso llegó a pensar, tras recuperarse, “¿podría quedarme allí un poco más?”.

El rescate fue posible gracias a la rápida intervención del médico del club, Frank Odgaard, quien le practicó reanimación cardiopulmonar y utilizó un desfibrilador hasta estabilizarlo. “Fue un milagro porque su corazón estuvo parado 12 minutos”, aseguró el médico.

El episodio dejó huellas profundas en su entorno familiar. Solbakken relató que su madre llegó a organizar su funeral mientras él aún luchaba por sobrevivir, y que su familia pasó de temer por su vida a preocuparse por posibles secuelas neurológicas.

“Mi esposa todavía no puede hablar del tema, a pesar de que han pasado tantos años”, reconoció. En aquel momento, su pareja quedó sola con dos hijos pequeños, enfrentando una situación límite a una edad muy joven.

Años después, el entrenador reflexiona sobre aquel episodio como un punto de quiebre: “El paro cardíaco unió más a mi familia y me enseñó a ver la vida de otra manera. Ahora entiendo lo que realmente importa”.

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