El dogo discriminado por estar sordo y no ladrar encontró una familia

El perro que habían regresado por ser sordo y no ladrar ya tiene un hogar que lo contenerá, donde sus cuidadores conocen muy bien los límites y desafíos que presenta esta discapacidad porque dos de sus integrantes son hipoacúsicos.

El dogo sordo, que no ladra, y devolvieron al refugio en el que se encontraba en dos ocasiones, encontró una familia que lo cuidará como uno más. Cuando las voluntarias seguían recibiendo llamados de personas interesadas en adoptarlo, de Río Negro y más allá, de provincias y ciudades distantes como Santiago del Estero, Formosa y Bariloche, apareció “la familia ideal” para el perrito.

Es una familia oriunda de Fernández Oro, de apellido Guerrero. Un matrimonio, con dos hijos, donde dos de sus integrantes son hipoacúsicos. Además, tienen dos perritas: Maruca y Chuleta. Todos viven en una casa con patio cerrado y mucho amor, donde los animales tienen hasta un sillón para ponerse cómodos informó LMNeuquén.

Cuando la voluntaria de la guardería canina, María Acosta, recibió el llamado de la dueña de casa, y conoció un poco más su realidad familiar, cómo eran y vivían, supo que eran ellos los indicados. Entonces, fueron a buscar al dogo que ni bien las vio se puso feliz; y luego se trasladaron hasta Fernández Oro, donde la familia adoptante los estaba esperando.

“Enseguida lo aceptaron como un integrante más de la familia. El dogo revisó la casa, corrió por todos lados; y ya se hizo amigo de las perras”, comentó Acosta.

De esta manera, después de llorar desconsoladamente porque la adaptación previa con una familia de Plottier no había resultado, las voluntarias al fin pudieron decir: “lo logramos, y estamos re felices”.

Las voluntarias agradecieron a toda la gente que se solidarizó con ellas y la situación del dogo y solicitaron que las sigan en la red social Facebook “Guardería Canina de la Isla Jordán Cipolletti”.

Fuente:

Notas Relacionadas

Dejá tu comentario


Las Más Leídas del Patagónico