A lo largo de Gran Hermano, Julieta Poggio, Daniela Celis y Romina Uhrig se aliaron y jugaron en equipo, lo que derivó en una gran amistad que sigue fuera de la casa y decidieron sellar.
No queda dudas que el reality marcó a las exparticipantes y quisieron llevarlo en la piel. Es por esto que Romi, Juli y Dani ahora tienen el ojo de Gran Hermano tatuado en la nuca para recordar su paso por el programa y su amistad que les cambió la vida.
"Nos queda para toda la vida. Las amo", se dijeron las hermanitas.