Por J.A.O. (periodista de El Patagónico)
Buenas. ¿Cómo los trata este miércoles? Estamos a mitad de semana y cada vez falta menos para el finde (sí, en este tipo de crónicas se puede escribir finde sin que me corrijan los editores). No he tenido muchos cambios en mis síntomas después de entregar la primera nota. Sigue la picazón en la garganta, lo cual para mí es muy esperanzador.
Este es mi tercer día de aislamiento y mi rutina ha cambiado totalmente. Me levanto a las 9 cuando antes lo hacía a las 6. Ya no peleo con mi gato porque al tipo se le ocurre salir a las 2 de la madrugada a recorrer los paredones de los vecinos. Ya no respondo la maravillosa consulta diaria de mi papá: “¿Es verdad lo que sale en el Facebook?”. Sí, esa pregunta que destroza el trabajo de todo periodista pero que debemos contestar con una gran sonrisa porque nos debemos a la sociedad (¿o no?). Tampoco me reta mi mamá porque no le contesto mientras estoy bajando una nota. Puedo nombrar muchas cosas que cambiaron de mi rutina a partir de mi aislamiento, pero las pequeñas cosas que antes me molestaban hoy las extraño.
Es que todo es más difícil cuando no tenés otra alternativa que aislarte por tener dos o tres síntomas compatibles con COVID-19. Por eso si estás leyendo esto: cuídate, lávate las manos, usa barbijo y, si es posible, deja las zapatillas afuera antes de entrar a tu casa. No sabes lo horrible que es no poder salir un ratito afuera para sentir el viento de Comodoro. Sí, el viento también lo extraño (¡Que loco!)
Más allá de que no tengo síntomas más serios (lo cual es un alivio), mi día se pasa un poco más rápido de lo común. Eso es algo altamente positivo. Me mantengo entretenido trabajando, estudiando y haciendo reportes de mi estado a cada uno de mis familiares y amigos. El primer informe es a mi mamá y después están los demás (es la mejor manera de resumir). En realidad hago un doble reporte a mi madre: uno a la mañana y otro antes de acostarme. Como lo hacía el Ministerio de Salud de Chubut hasta que decidieron hacer uno.
Pero ayer sumé una nueva tarea a mi nueva vieja rutina. He comenzado a leer sus comentarios en las redes sociales. Nunca lo hago. No tengo redes sociales, lo cual siempre me valió el comentario de “¡qué pibe raro!”. Pero eso no es importante. Lo más trascendental son sus dudas. Y sí, mis queridos amigos, esta crónica contestará sus dudas explayadas en sus comentarios. Algo que este diario hace de otras formas y lo cual es para celebrar con emoticón de manos arriba.
Trataremos de contestar lo más simple posible. Son muchas las dudas y también los miedos, pero entre todos trataremos de brindar un poco de tranquilidad (eso es lo que busca este espacio). Una de las consultas más requeridas fue si tuve que pagar por el hisopado. Y la respuesta es que no. En la guardia de la clínica privada me solicitaron el carnet de la obra social y me dijeron que ellos se hacían cargo de los gastos. “Por fin una buena después de cuatro años de incrementos”, pensé. Sí, metí puñito para celebrar.
Otra de sus dudas fue si me dieron algún tipo de medicación como Tafirol o Bayaspirina. En mi caso lo único que me pidieron fue que me aisle y lleve un control si llegaba a tener una temperatura alta. No me recetaron ningún tipo de medicamento, por lo que se vuelve a aconsejar que no te automediques y si tenes dudas llamá al Area Programática Sur o a la guardia de una clínica privada. También tene paciencia. Los trabajadores de la Salud hacen lo que pueden con las herramientas que tienen.
Tengo que aclarar que yo no estoy contagiado. He tenido síntomas compatibles, lo cual no es lo mismo a tener coronavirus. La respuesta la tendré con el resultado del hisopado.
También quiero destacar el aporte de Mariela Alejandra, quien en pocas palabras compartió que se encuentra aislada en su dormitorio porque también espera el resultado de su hisopado. ¡Fuerza y que no decaiga!
Por supuesto que las redes sociales permiten todo tipo de comentario y desde El Patagónico no vamos a censurar a nadie. Pero permítanme decir que no comparto los comentarios como “Diario del CIRCOVID” o que lo único que hacemos es “vender humo barato”. Me encantaría decir que todo lo que hacemos en esta crónica es vender humo pero no es así. Tratamos de generar conciencia, no solo por nuestros familiares y amigos sino también con los trabajadores de la Salud que pese a todas sus complicaciones (sin salarios y sin elementos), le ponen el pecho a una pandemia. Y, en este momento, todo sirve. Nada personal.
Por lo pronto, me iré a preparar el noveno té del día. Seguiré estudiando y esperando que suene el teléfono para volver pronto a la calle a trabajar. Como dije antes, es increíble que se extrañen las pequeñas cosas que antes eran cotidianas.
No hay mucho más por reportar. Sigan escribiendo sus dudas, que aquí las intentaremos contestar. Y quizás si esto sigue teniendo buena recepción, podamos hacer una nota con memes y emoticones. ¿Quién sabe? Quizás lo logremos.
Disfruten del día
Hasta mañana.