Buenas ¿Cómo los trata el sábado? Imagino que tendrán planes para hoy. Mi plan es solo cocinar y escribir. Si fuera por elección sería un terrible plan. Pero cuando no te queda otra es medio tedioso.
Hoy me levanté con la esperanza de que suene el teléfono. Pero nada. No suena. Me desespera no saber el resultado. Me levanto de la silla. Me sirvo un té. Me vuelvo a sentar. Miro el teléfono. No suena. Escribo. Me vuelvo a levantar. Así es la secuencia que repito todos los días hasta que me canso de mirar la pantalla.
Llevo seis días encerrado. Cinco desde que me hice el hisopado. Los síntomas ya se fueron. Quiero ese resultado ya. Lo necesito o me voy a volver loco. Necesito aire. Me lo pide mi cuerpo (mentira, me lo pide la casa para que salga un poco el olor a resignado y aburrido que tengo encima).
Ayer me agarró dolor de cabeza. Tengo migraña y eso complica todo. Pero todo enserio. Nada de cosas a media. Se pudre todo cuando tengo dolor de cabeza. Por suerte tuve mis pastillas cerca y pude aliviarlo rápidamente. Abrí todas las ventanas y dejé que el aire fluya. A la hora ya estaba mejor.
Me puse a cocinar. Quise experimentar. Agarré un matambre y busqué recetas en internet. ¿No les pasa que muchos cocineros de Shotú (o YouTube) te enseñan recetas con ingredientes que no se consiguen ni en Comodoro, ni en la Patagonia y me animaría a decir que ni siquiera en América del Sur? “Hoy vamos a hacer unas ricas milanesas de peceto muy fácil de hacer. Solo tienen que tener orégano de los mercados de Venecia y ají que vende mi amigo romano en Madrid”. Dale capo. Dame una receta que pueda conseguir los ingredientes en el mercado de la esquina o en el supermercado. No me la vengas a complicar que estoy encerrado y bastante idiota.
La cosa es que conseguí una receta y le aplique magia (una forma de decir que le mande cualquiera). Obviamente cambié la receta por ingredientes que yo tenía, pero igual salió rico. Ahora, pensándolo bien, creo que no respeté ninguna receta. Solo respeté agregar leche y nada más. Son cosas de la vida. Son cosas del aislamiento.
Lo bueno es que el matambre salió rico. Era una manteca (diria “El Bambino”). Una delicia. Salió bien mi experimento. Luego miré una película y me acosté. No pude quedarme estudiando por temor a que el dolor de cabeza me golpeara de nuevo. No iba a aguantar mucho más que un round.
Como les dije, hoy me levanté con la esperanza de que el teléfono sonara. No pido una llamada. Me conformo con un mail, un WhatsApp o un mensaje de texto. Lo que sea pero necesito el resultado.
Desayuné, almorcé y merendé con el teléfono siempre cerca. Ya ni miro los grupos de WhatsApp en busca de información o memes que me ayuden a despejarme. Solo abro y cierro el mail en busca de una respuesta. Nada. Absolutamente nada. Sigue ahí vacío pero con muchos mensajes sin leer de promociones de vino, juguetes, viagra, zapatillas y alguna otra cosa que no recuerdo.
Hace un ratito decidí llamar al Area Programática Sur para saber si tenían alguna novedad. Quería escuchar una voz distinta del otro lado del teléfono. La persona que me atendió fue muy amable y cordial. Me explicó que no hay un teléfono para preguntar el resultado de tu examen, pero si un mail. Me lo pasó. Envié el mail con todos mis datos (estuve a punto de agregarle mi grupo sanguíneo. Por las dudas, uno nunca sabe). Ahora debo esperar un mail (o una llamada). Sí, ya sé soy pesado, pero pónganse en mi lugar y en el de mis familiares. La espera es una verdadera batalla contra la estabilidad emocional.
No hay mucho más por hoy. A las 21 tocará la campana y tendré que seguir con este aislamiento hasta el lunes. No me quejo del encierro en sí, sino de no saber el resultado de mi estudio. Sé que los trabajadores de la Salud están a mil y no los culpo (sería una persona muy desagradable si los culpara a ellos). Pero me dieron este espacio para que pueda explayarme cómo es un encierro (en realidad, creo que me dieron el espacio para que pueda quejarme tranquilo y no moleste a nadie más. Debo decirles que han tenido éxito).
Si de algo les sirve esta crónica es que deben cuidarse. No saben lo horrible que es estar encerrado a la espera del resultado de tu estudio. Hagan su vida. Nadie dice que no lo hagan, pero cuídense. Usen tapabocas, mantengan la distancia social, no compartan bebidas, no se reúnan a comer un asado y a tomar mates. Ya habrá tiempo para eso. Aguanten un poco. No bajamos de los 40 contagios diarios. En resumen: no sean boludos, no hagan pelotudeces.
Me despido. Sé que hay gente que se anima a llegar hasta el último párrafo de esta especie de crónica o nota (ya ni sé que es este espacio) y que está en la misma situación que yo (no, no estoy hablando de estar quebrado económicamente sino del aislamiento) así que les dejo el mail para que puedan hacer la consulta de sus estudios: [email protected]
Allí, deben enviar sus datos como nombre y apellido, DNI, lugar donde se realizaron el estudio, obra social y cuándo se realizaron el hisopado (a esta palabra le agregaría un “po” pero no da para hacer chistes). Obviamente queda de más decirles que solamente manden un mail y que se “armen de paciencia” porque los trabajadores de la Salud están a mí. Lamentablemente, no creo que les contesten enseguida pero quizás puedan tener una respuesta más pronto de lo que pensaban.
Tampoco sean medios boludos y manden mails como para hacer una joda. No lleguemos a ese límite por favor.
Nada más por hoy. Creo que intentaré estudiar mientras me como unos pochoclos.
Será hasta mañana
Nos vemos.