Ezequiel Matthysse carga sin apuro el peso de su apellido

"No me interesa ganar por nocaut solo porque soy Matthysse", sentenció el joven boxeador chubutense que se encuentra radicado en Córdoba, y que viene de vencer por puntos en su cuarta pelea en el campo rentado.

Ezequiel Matthysse está dando sus primeros pasos como profesional y transita este incipiente camino con los pies en la tierra, tratando de llegar tan alto como su tío Lucas, excampeón mundial, su papá Walter y su tía Soledad.

El púgil trelewense, de 23 años (79,200 kg), el último viernes venció por puntos y en fallo unánime a seis rounds a Sergio Carabajal (77,500), durante una velada desarrollada en el Centro de Actividades Roberto De Vicenzo de Berazategui.

Fue su cuarto combate en el campo rentado, donde ahora suma tres victorias –dos de ellas por nocaut– y una derrota por la vía rápida en la categoría mediopesado.

Actualmente está radicado en Córdoba y con un nuevo staff técnico que encabeza César Coronel, en reemplazo del trelewense Mario Narváez.

En diálogo con el Departamento de Prensa de Chubut Deportes, Matthysse habló sobre su reciente pelea y se refirió a su manera de sobrellevar el peso del apellido.

“El desafío era que iba por primera vez a seis rounds y con un boxeador de experiencia. Sabía que si podía meterle una mano y caía rápido era bueno, pero también quería llegar a los seis rounds, para vivir esa experiencia y ver de qué modo llegaba en lo físico, porque sé que en el futuro deberé pelear a ocho, diez o doce rounds. Yo le apunto a un título mundial y a hacer una buena carrera y creo que de este modo se arranca”, reflexionó.

“No pude noquear, pero me fui muy conforme de terminar los seis rounds entero en lo físico. Hoy ya no me importa más eso de tener que ganar por nocaut porque soy Matthysse. Mantuve la distancia correctamente y boxeé bien, me enfoqué en no ir a buscar un nocaut a lo loco. Debía trabajar tranquilo, porque fue lo que estuve trabajando todo este tiempo para no cometer el mismo error de la segunda pelea y creo que salió bien”, remarcó.

Sobre aquel segundo combate ante Franco Morello, en el que quedó inconsciente, reconoció: “fue la peor pelea de mi vida. Salí a pelear enojado, por una situación personal que estaba atravesando. Solo quería ganar por nocaut para agarrar mis cosas y volverme a mi casa a solucionar un inconveniente que tenía. Esa desconcentración me llevó a cometer un error técnico grave que me costó el nocaut. Fue duro, pero de todo se aprende”.

Luego de dos meses de descanso obligado, retomó la actividad con otra mentalidad. “Ese tiempo me sirvió para replantearme muchas cosas sobre mi equipo, mi carrera y mi vida. Dos meses después, mi manager me recomendó radicarme en Córdoba y entrar junto a César Coronel”, rescató.

Cambiar de aire también le significó un avance en el día a día. “Lo positivo es que acá hay muchos sparrings profesionales que están a mi nivel para entrenar. En Trelew trabajaba muy bien la parte física, pero me faltaban sparrings. Trabajaba con uno o dos y acá son más de diez y eso, obviamente, me ayuda a foguearme y llegar bien a las peleas”, afirmó.

Sin dudas, regresar después de recibir terrible nocaut no fue fácil, pero Ezequiel Matthysse aprendió de sus errores y se reinventó, para encarar el futuro más preparado mentalmente, más allá de lo físico y lo boxístico.

“Tuve que lidiar con muchas cosas en el día a día y a veces la mente te juega en contra. Me sentía muy bien para pelear, pero a veces recordaba algunas cosas”, aseguró.

“Encima esa tercera pelea (que ganó por la vía rápida) fue en el mismo recinto donde tuve el nocaut en contra. Hasta estaba la camilla con la que me habían llevado al hospital, pero rápidamente cambié el chip. Pude pelear tranquilo y hacer todo lo que habíamos trabajando, salió bien y me sirvió muchísimo para demostrarme que sí puedo boxear y seguir por mis sueños”, aseveró.

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