En la conferencia de prensa previa al partido que Uruguay disputará este domingo frente a Cabo Verde por la segunda fecha del Grupo H, el argentino Marcelo Bielsa aseguró que esas pausas alteran la esencia y la dinámica del juego.
“Según la opinión generalizada, jugar cuatro tiempos en lugar de dos altera la concepción que culturalmente se había construido para interpretar el fútbol. Este cambio de la cultura para interpretar el fútbol no le agrega nada y le quita mucho”, afirmó el entrenador de la Celeste.
Las pausas de hidratación, que duran tres minutos, se realizan cerca del minuto 22 de cada tiempo en todos los encuentros, independientemente de las condiciones climáticas o de si los estadios son cubiertos.
La medida fue presentada como una forma de proteger la salud de los futbolistas ante las altas temperaturas que pueden registrarse en Estados Unidos, México y Canadá, aunque también abrió la puerta a nuevos espacios comerciales y publicitarios.
Según Bielsa, la medida responde a intereses ajenos al juego: “Cuando se dividió en cuatro el partido, no se pensó en el fútbol; se pensó en otras repercusiones”, expresó.
Las pausas de hidratación no solo molestan a los entrenadores, sino que también generaron malestar entre jugadores e hinchas en numerosos encuentros del Mundial, ya que el público reaccionó con silbidos y abucheos cuando los árbitros detuvieron los partidos.
Además, varios especialistas del deporte consideran que estos cortes permiten reorganizaciones tácticas que pueden cambiar el desarrollo de los partidos.
Las pausas de hidratación ya habían sido utilizadas en competiciones continentales como la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana, aunque en esta edición de la Copa del Mundo adquirió una dimensión mucho mayor por su obligatoriedad en todos los encuentros.