Los problemas comenzaron hace dos semanas cuando una fuerte marejada arrancó el canasto enrejado que funciona como primer filtro y lo arrastró mar adentro, no pudiendo ser recuperado.
La planta igualmente siguió funcionando pero los sedimentos dañaron la bomba de impulsión que se encuentra a unos 14 metros de profundidad dentro de una recámara que corresponde al sistema de la toma marina, la cual se encuentra cerca de la línea costera y a 350 metros de distancia de la estructura principal del complejo.
La situación hídrica se complicó debido a la restricción del volumen que recibe esta ciudad a través del acueducto del sistema del Lago Musters, en tanto que la producción de los acuíferos de zona de meseta (distantes unos 18 km. en dirección oeste) no alcanzan para cubrir todas las necesidades de una población que supera holgadamente los 70 mil habitantes.
De esta manera, ahora hay sectores urbanos que dejaron de recibir agua de manera constante y las quejas de la población van en aumento.
La rotura y desaparición del canasto motivó que debiera fabricarse otro de manera presurosa y artesanal (foto), de acuerdo a lo informara el gerente de la planta, Noel Pat, elemento que tiene un peso aproximado de 400 kilos.
Pero su reemplazo resulta complicado debido a la continuidad de las adversas condiciones climáticas y además hay que esperar que haya una marea relativamente baja para realizar esa tarea, la cual estará a cargo de personal de la empresa provincial Servicios Públicos Sociedad de Estado.
El nuevo canasto probablemente sea instalado el miércoles, pero en la tarde de este lunes igualmente se inició la tarea de cambiar la bomba de impulsión fisurada a fin de posibilitar que la planta de ósmosis inversa vuelva a operar mañana, aunque se corre el riesgo de que la misma pueda dañarse ya que solo cuenta con una reja de protección para evitar el paso de sedimentos.
Tal decisión se adoptó ante la necesidad de recuperar las reservas y para ello hasta avanzada la tarde de hoy continuaba bombeándose agua para vaciar el sistema la toma, en tanto se alistaba una grúa para proceder al descenso de la bomba (foto).