Homicidio de Boz: en la casa de Abboud descubrieron manchas de sangre lavadas

En la segunda jornada del juicio por el asesinato del hombre cuyo cadáver fue hallado calcinado en una playa, ayer prestaron testimonio auxiliares de la Justicia que relataron desde diligencias de allanamiento, detenciones, informes fotográficos e identificación de automóviles y domicilios. Para hoy se prevé continuar con la ronda de testigos.

Por el homicidio de Claudio Boz, ocurrido en septiembre de 2016, se concretó en la mañana de ayer la segunda jornada de debate en sede de los tribunales penales ordinarios de Comodoro Rivadavia. La mayoría de los testimonios de la fecha fue de auxiliares de la Justicia que relataron diligencias de allanamiento, detenciones, informes fotográficos e identificación de automóviles y domicilios. El tribunal fue integrado por las juezas Gladys Olavarría, Mónica García y Daniela Arcuri, esta última en carácter de presidenta. El Ministerio Público Fiscal fue representado por la fiscal general Cecilia Codina. Mientras, la defensa del imputado Emilio Taher Abboud la ejerció Rogelio Díaz, abogado particular. Asimismo se encontraban presentes en la sala familiares de la víctima acompañados por una profesional del Servicio de Asistencial a la Víctima del Delito (SAVD).

Uno de los testimonios escuchados fue el de Pablo Lobos, de la Brigada de Investigaciones, quien recordó las medidas de investigación realizadas y la identificación de los automóviles que usaba el imputado Abboud.

Lobos también participó de allanamientos en la casa del imputado donde se aplicó un reactivo BlueStar, para revelar manchas de sangre lavadas. El resultado dio positivo en distintos lugares de la casa, recordó. Asimismo el reactivo de sangre dio positivo en un Peugeot secuestrado en la causa.

Otro de los testigos fue un suboficial mayor de policía que en el momento del crimen trabajaba en el Centro de Monitoreo. Remitió registros de imágenes de cámaras de videovigilancia callejera solicitados por la fiscalía, un total de 14 DVDs, de sectores como el lugar donde se encuentra la sucursal de Supermercados La Anónima en Kilómetro 3, la entrada al barrio Saavedra y Kilómetro 5.

Seguidamente atestiguó otro servidor público que realizó la edición sobre el registro de cámaras en un corralón de materiales en Kilómetro 8 y otro de una cámara cercana al domicilio de Abboud.

También prestó declaración un suboficial de la Brigada de Investigaciones, que fue de los primeros en llegar al lugar donde se encontró el cuerpo de la víctima en un sector de la playa El Enganche, próximo a Caleta Córdova.

Recordó que fue en compañía de su jefe, y del fiscal jefe, Juan Carlos Caperochipi y de la funcionaria de fiscalía de turno, Camila Sánchez Almirón. Rememoró haber realizado la edición de una videocámara del ingreso al barrio Saavedra y de un multirrubro de Kilómetro 8 “Milenium”.

Finalmente el auxiliar de la justicia señaló que se entrevistó con vecinos del imputado que le refirieron que les llamó la atención que el portón estuviera cerrado porque siempre se hallaba abierto.

El sexto testigo relató que practicó una diligencia junto a dos testigos de reconocimiento del cuerpo de la víctima en la Morgue Judicial. También participó de un allanamiento en Kilómetro 12 en un terreno tipo chacra perteneciente al imputado Abboud.

Luego otra auxiliar de la justicia, suboficial de la Policía Criminalística, relató que efectuó un informe fotográfico del lugar donde fue encontrado en cuerpo y otro sobre diligencias de allanamientos.

CADAVER CALCINADO

Hay que recordar que el homicidio ocurrió entre las 17 del 15 de septiembre de 2016 y las 4:15 del 16 de septiembre de ese año. Según la imputación de la Fiscalía, Abboud le propinó varios golpes con un objeto contundente en la cabeza de la víctima, Claudio Boz, provocándole su muerte.

Boz trabajaba para Abboud como cuidador de la chacra que este tiene en Kilómetro 12.

De acuerdo a la imputación de la Fiscalía, luego de darle muerte, Abboud ató las piernas y manos de la víctima con un cable y envolvió su cabeza con una bolsa. Trasladó finalmente su cuerpo hasta la zona la playa, donde lo prendió fuego con el objeto de hacer desaparecer pruebas y lograr su impunidad.

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