Inglaterra eliminó en los penales a la combativa Colombia de Pekerman

Tras el 1-1 en tiempo regular y el alargue, los ingleses ganaron 4-3 en una dramática definición desde los doce pasos y están en cuartos de final.

Quedará para siempre la imagen del sufrimiento de José Pekerman por la chance que se fue después de estar demasiado cerca. Colombia, la misma que estuvo a punto de caer en los 90 minutos ante Inglaterra con una actuación gris, forzó el empate sobre el final con un cabezazo de Mina y tuvo una ventaja en la definición por penales que no pudo aprovechar.

Al cabo, los tiros desde los doce pasos premiaron al equipo que de entrada hizo algo más por la victoria. Aunque el esfuerzo de los colombianos y su talento -el mismo que casi no habían mostrado hasta que estuvieron abajo en el marcador- merecía un final más feliz.

Ninguno de los dos arriesgó demasiado en el comienzo. Más allá de las diferencias en los esquemas -Colombia mostraba una línea definida de cuatro defensores e Inglaterra una de tres-, los dos apuntaban a dominar el mediocampo, por el que era difícil transitar. Dentro de ese contexto, los británicos se mostraban algo más peligrosos, aunque sin inquietar demasiado al atento Ospina.

Entre los de Pekerman, Quintero trataba de adueñarse de la pelota y dejaba toques marcados por su talento, pero faltaba profundidad de tres cuartos de campo en adelante.

Con sus tres volantes defensivos (Pekerman incluyó al aguerrido Jefferson Lerma en reemplazo del lesionado James, para respaldar al lateral Mojica sobre la izquierda), Colombia apenas cumplía con el objetivo de contener a Inglaterra, que aunque tenía más la pelota prácticamente no le generaba llegadas.

Pero adelante Falcao estaba demasiado aislado y quedaba lejos de la acción. Recién a los 21 minutos inquietó, al pelear en el área una pelota que ni siquiera pudo rematar al arco. Muy poco como para ilusionarse.

Inglaterra intentaba más, sin lograr mucho. Algún centro en el que Ospina respondió de acuerdo a sus antecedentes, algún tiro libre de Kieran Trippier que se perdió cerquita y poquito más. Entre tanto orden y obediencia al libreto, el partido lo ganaba la cautela. Y el tedio, del que a veces solo se salía con escaramuzas como la que derivó en la amarilla a Wilmar Barrios por un leve cabezazo a Henderson.

Recién a los 47 minutos apareció la llegada más clara que fue, con lógica, para Inglaterra. Apremiado, Devinson Sánchez rechazó corto y la pelota le quedó cerca del punto del penal a Lingard, que mandó su volea muy por encima del travesaño. Y así, con poco para rescatar y un cero grande en el marcador, partieron los dos hacia el vestuario.

Inglaterra subió un poco la presión en el segundo tiempo. Y a los 9 minutos se encontró con un penal a favor cuando el celoso árbitro estadounidense Mark Geiger decidió sancionar un forcejeo de Carlos Sánchez a Harry Kane.

Desde los doce pasos, el goleador del Mundial no perdonó y anotó su sexto tanto en el campeonato del mundo con un tiro suave al medio mientras Ospina se jugaba a la derecha.

Ya en desventaja, Pekerman sí se decidió a proveer a Falcao de un poco de compañía arriba. Entonces ingresó Carlos Bacca, delantero del Villarreal de España, en lugar de Lerma, mientras Cuadrado subía cada vez más y Quintero trataba de volver a amigarse con la pelota y salir de la profunda laguna en la que había entrado después de los primeros minutos.

Al ir para adelante en busca del empate, Colombia empezó a dejar espacios atrás. Inglaterra era la perfecta contracara de la tensión que mostraban los sudamericanos: con movilidad y buenos pases, desconcertaba a un mediocampo que no encontraba nunca el lugar justo para poder marcar y recuperar la pelota.

Una pelota recuperada en mitad de campo le dio a Colombia su primera oportunidad seria de gol en todo el partido, cuando ya iban 36 minutos. Ante una defensa que por primera vez estaba mal parada, Cuadrado quedó mano a mano con Pickford y con la gran chance de igualar, pero su remate defectuoso se perdió desviado y por encima del travesaño.

Perdidos por perdidos, ya en el final sí los colombianos arriesgaron todo en busca del empate. Fue Muriel a la cancha en lugar de Quintero, sin pólvora desde los primeros minutos, pero así y todo costaba generar peligro y el empate parecía una quimera.

Hasta que llegó ese corner milagroso cuando ya se jugaban 47 del complemento, después de que Pickford le sacara una pelota extraordinaria a Uribe.

Y fue Ospina y toda Colombia a buscar el sueño, y Yerri Mina saltó más alto que todos para sacar un cabezazo de pique al suelo que se metió bien arriba para el 1-1. Lo que parecía una utopía hasta un rato antes, era realidad: había alargue.

Inglaterra, una selección con una historia poblada de ilusiones frustradas en Copas del Mundo, padeció inevitablemente el golpe del empate después de sentir que el pase a cuartos estaba prácticamente sellado.

Y entonces le costó retomar el mando del partido, a pesar de que Colombia retomó su libreto de cautela previo al gol de Kane y orientó sus esfuerzos más a anular al rival que a generar el desequilibrio.

Los de Southgate habían perdido fluidez y la pelota ya no llegaba a los dominios de Kane y Vardy (que sobre el final de los 90 entró por el embarullado Sterling), bien tomados por los centrales colombianos.

Apenas un cabezazo desviado de Falcao aportó algo de emoción en el primer tiempo suplementario, donde quedó claro que el escenario ya no tenía un claro dominador.

Los últimos quince minutos mostraron un escenario en el que el fervor le ganaba la partida al orden. Colombia se defendía con voluntad, pero se le paralizó el corazón cuando Rose escaló por derecha y sacó un remate que se fue apenas cruzado, y después cuando Stones cabeceó solo en un corner pero mandó la pelota por arriba del travesaño.

Los de Pekerman, a esa altura, veían los penales con cariño, tanto como para que el técnico argentino reforzara la marca de la pelota parada con el ingreso del central Zapata por el lateral Arias, una de sus pocas cartas ofensivas.

El 1-1 no se movió y entonces fue el tiempo de los benditos penales. Parecía que era de Colombia cuando Ospina le atajó brillantemente el penal a Henderson. Pero enseguida Uribe estrelló su penal en el travesaño y después Pickford, muy adelantado, detuvo el de Bacca. Con el remate de Dier y el vuelo estéril de Ospina, se agotó la esperanza de Colombia e Inglaterra viajó a octavos.

Por primera vez en los mundiales, los ingleses se impusieron en una definición por penales. Los inventores del fútbol, que hasta ahora solo pudieron alzar la copa en casa en el 66, buscarán el sábado dar otro paso ante Suecia, una selección que suele complicarlos. Pero estos muchachos que quieren seguir cambiando una historia adversa ni siquiera piensan en eso. Por ahora, festejan que están a apenas tres partidos de levantar la Copa del Mundo.

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