Inician sumario administrativo al policía de Mosconi que le facilitó su arma a una mujer

El jefe de la Unidad Regional de Comodoro Rivadavia, Ricardo Cerda, le confirmó a El Patagónico que se inició un sumario administrativo a Matías Catrimán, el policía de Mosconi que se fracturó el tobillo peleando en el playón de Kilómetro 8 en donde su arma reglamentaria fue utilizada en varias ocasiones por una mujer que lo acompañaba. "Hay que determinar qué grado de responsabilidad tenía en el suceso", dijo Cerda.

Mientras el Ministerio Público Fiscal ya investiga el caso de abuso de armas que protagonizó una mujer de 40 años con la pistola reglamentaria 9 milímetros del efectivo policial Matías Catrimán en el playón deportivo de las 194 Viviendas, el jefe de Unidad Regional de la Policía de Comodoro Rivadavia, Ricardo Cerda, le confirmó ayer a El Patagónico que se inició un sumario administrativo para determinar “qué grado de responsabilidad tenía en el suceso” el efectivo de la comisaría Mosconi.

El domingo a las 18:30, Catrimán descendió del vehículo en el que viajaba, un Chevrolet Corsa, y se trenzó en lucha con un hombre que estaba en el playón deportivo del Centro de Promoción Barrial. El policía se fracturó el tobillo derecho y para que no siguiera siendo agredido, salió en su defensa una mujer que lo acompañaba, de nombre Tamara, quien tomó la pistola reglamentaria del policía, una 9 Browning y comenzó a disparar a diestra y siniestra.

Sabrina, una lectora de El Patagónico, contó ayer que estuvo presente en ese momento del incidente armado en el playón. Dijo que cuando el policía y un hombre que miraba cómo jugaban se trenzaron en lucha, “cayeron al piso y se quebró el tobillo (el policía), ahí saca el arma, como la mina (acompañante del policía) vio que lo tenían en el suelo se bajó del auto diciendo: “metele fierrazo, ¿para qué lo trajiste?”.

Fue entonces que recogió el arma del piso y “empezó a disparar, teniendo nosotros que dejar nuestras cosas en el playón por miedo a que por culpa de unos nos arrebaten a nosotros que no teníamos nada que ver”.

La jovencita desmintió los dichos que luego el efectivo policial realizara ante los policías de la comisaría de Kilómetro 8, acerca de que el hombre que estaba en el playón le había roto de una pedrada la luneta del automóvil y que ese hecho fue lo que dio inicio a la pelea en la que luego se fracturó el tobillo al pisar mal.

Este diario informó de manera exclusiva que todo el episodio se descubrió gracias al accionar de un suboficial mayor que estaba tomando mate con su señora en su vivienda y que tras escuchar los disparos salió al exterior.

Se trata de Mario Duré, quien tras colocarse el chaleco antibalas recogió su arma reglamentaria y al ver que la mujer estaba efectuando los disparos en distintas direcciones le exigió que arrojara el arma. También trató de que el vehículo en el que intentaba escapar la mujer junto a un herido se detuviese y como no lo hacía, le disparó a dos de los neumáticos.

Fue entonces cuando desde adentro del auto se escuchó el grito: “no tire, mi mayor”. Se trataba de Catrimán que estaba en el interior del auto y que identificó a su superior en el lugar menos pensado y más incómodo para él que la propia fractura en el tobillo que acababa de sufrir.

Luego intervinieron policías de Kilómetro 8 y del área científica que secuestraron la pistola reglamentaria del policía Catrimán, seis casquillos de 9 milímetros y dos vainas servidas.

Para Cerda hay que establecer en qué circunstancias el policía se trenzó en lucha con el hombre del playón. “Si sale en defensa de un tercero, puede aplicar la fuerza necesaria para reducir a su agresor”, pero siempre en el marco de una agresión. De lo contrario hay que establecer por qué el policía protagonizó una pelea en la que su arma reglamentaria la terminó utilizando una mujer que lo acompañaba, quien puso en riesgo a todos los que estaban presentes en el lugar.

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