El conflicto en Medio Oriente sumó un nuevo capítulo este viernes: el ejército israelí lanzó una serie de ataques "a gran escala" sobre Teherán.
Varios medios iraníes, entre ellos la televisión estatal Irib, informaron la mañana una serie de explosiones en diferentes barrios de la capital.
También se reportaron ataques con misiles en Shiraz, en el sur del país, que dejaron varios ciudadanos "muertos o heridos" el jueves por la noche, indicó la agencia pública de noticias Irna.
Y en Líbano, los suburbios del sur de la capital, Beirut, también fueron bombardeados este viernes temprano por Israel, informó la agencia estatal de noticias libanesa Ani, sin mencionar víctimas.
Estas confrontaciones han trastocado profundamente los mercados económicos mundiales, mientras su duración sigue siendo incierta.
"Estamos solo al comienzo de los combates", afirmó el jueves por la noche el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, al asegurar que Washington dispone de munición suficiente para "llevar a cabo esta campaña durante el tiempo que sea necesario".
Por su parte, el presidente Donald Trump consideró en declaraciones a la cadena NBC News que enviar tropas terrestres a Irán sería "una pérdida de tiempo" ya que los iraníes "lo han perdido todo".
Ni alto el fuego ni negociaciones
El jefe del Estado Mayor israelí, Eyal Zamir, anunció el jueves por la noche que la guerra entraba en una "nueva fase".
"Tras llevar a cabo con éxito la etapa de ataque sorpresa, durante la cual hemos establecido nuestra superioridad aérea y neutralizado la red de misiles balísticos, pasamos ahora a la siguiente fase de la operación", dijo por televisión.
Zamir reiteró que Israel continuará con el "desmantelamiento del régimen" iraní y de sus capacidades militares y que el Estado hebreo todavía tenía "más sorpresas reservadas" contra Teherán.
El jueves, Trump exigió "participar" en la elección del sucesor del ayatolá Alí Jamenei, quien murió en el primer día de bombardeos de su país e Israel contra Irán, y afirmó que el hijo del líder supremo no era "aceptable" a sus ojos para dirigir el país.
En tanto, el jefe de la diplomacia iraní, Abás Araqchi, afirmó a NBC que su país no buscaba ni un "alto el fuego" ni "negociaciones".