Javier Chiarito: "si esto no es un milagro no sé que es"

Desde Rosario, donde lleva adelante su proceso por el cáncer junto a su esposa Damaris Casales, Javier (30) vive sorprendiéndose por las muestras de amor y apoyo que se generó en torno a él. "Yo creo que detrás de cada persona está Dios". Muestra de ello es este fin de semana, cuando se realice el 2° Congreso Deportivo Solidario.

Esta entrevista puede describirse en dos capítulos. El primero de ellos el sábado, cuando Javier Chiarito se excusa de dar la nota porque no se encuentra bien de ánimo. Un par de días atrás terminó con una nueva sesión de quimioterapia –una cada 15 días- el resultado lo tira abajo. No solo de ánimo sino que lo radiactivo del tratamiento deja secuelas en el cuerpo.

Si a eso se suma la burocracia de la obra social para hacer un estudio diagnóstico, todo parece ir en caída.

Capítulo 2: Esta tarde le acaban de dar los resultados de la tomografía PET, que permite obtener imágenes del interior del organismo y detecta la actividad metabólica de las células. El estudio marca un retroceso considerable del tumor. Entonces el profesor de Educación Física reafirma la esperanza, ese sentimiento que se ve acrecentado con todas las muestras de solidaridad que en su caso trascendieron fronteras.

“El sábado fue de bajón, era el día posterior de la quinta sesión. Me mandaron a hacer el test y estábamos a la espera de la obra social, que no se dio. Pero esa misma noche volvimos a encontrar refugio en la palabra de Dios”, comenta Javier a El Patagónico.

Así en el trajinar de la enfermedad y el tratamiento, Chiarito y su esposa no van perdiendo la fe y la esperanza. A la vez que se sorprenden por la suma de manos que dan un apoyo.

“Me sorprendió desde un primer momento lo que se generó. Yo no me creo tan importante. Creo que hago lo mínimo que nos pide Dios para cumplir con ser una persona íntegra. Coherente entre lo que digo, hago y pienso. Siempre me plantee lo que es la vocación de servicio (desde los 19 cuando hice el curso de guardavidas). Y lo que hace toda esta gente por mí supera ello”, remarca.

En la tarde rosarina, las palabras que salen de Chiarito son de agradecimiento. Recalca que hay personas muchísimas mejores que él, por eso agradece por la “suerte o bendición” que se transformó en una movida solidaria internacional, que este fin de semana tendrá a los mejores exponentes del deporte y la actividad física.

“Nuestro primer pilar es Dios, que lo conocí gracias a mi esposa. De hecho la semana pasada venía de un bajón muy grande, sumado a la incertidumbre. Porque en mí (a veces) se chocan las expectativas con la realidad. Pero Dios me da tanto a través de su palabra y de tanta gente que me da su apoyo con su cariño y apoyo. Si esto no es un milagro no sé qué es”, remarca.

PATAGONICO POR ADOPCION

En Rosario, Javier y Damaris extrañan la capital petrolera. En el caso de Chiarito, hasta su apellido se relaciona con la fauna patagónica.

“Estoy partido en dos, me considero comodorense y no lo hago para quedar bien. Llegué hace ocho años, y la ciudad me enseñó mucho. Extraño el mar, la gente, mi barrio en zona norte. Aprendí a querer a Comodoro tal cual es. Y Comodoro me hizo entender quienes están más cerca de mí. Estoy extremadamente agradecido”.

En el tintero quedó el curso para ser bombero voluntario, meta que Javier pretende retomar cuando pueda. Porque el sueño de ambos jóvenes es volver a la Patagonia.

“Ahora estoy sin pelo y con pocos pelos de barba, producto del tratamiento. Parezco más a ‘Floki’ de ‘Vikingos’ que a mí mismo. Pero tratamos de llevarlo con el mejor ánimo, aunque hay momentos de mucha angustia. Por ello, el Congreso Solidario es algo que no lo puedo creer, toda esa gente detrás dándome esperanzas. Trabajando ad honorem por mí. Y gente “grosa” disertando. Y detrás de ello un montón de amor y tiempo, eso me llena el corazón. Y me moviliza en todo sentido”, sentenció.

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