Que haya un argentino en cualquier lado es una frase repetida pero no por eso menos cierta. Es más, ya es un axioma. Por eso, no debería sorprender que en la causa que a Joe Lewis podría significarle 25 años de cárcel aparezca la palabra “Argentina”. Al contrario, la convierte en un caso más interesante.
En el punto 26 del escrito que presentó el fiscal de Nueva York, Damian Williams, se detalla lo siguiente: “En octubre de 2019, JOSEPH LEWIS (el demandado), también recomendó a su asistente ejecutivo que comprara acciones de Mirati antes del anuncio de los resultados de los ensayos clínicos de la empresa. LEWIS le dijo a su asistente que comprara Mirati. LEWIS también le dijo a, al menos a otros tres amigos, incluido una mujer con la que tenía una relación sentimental ; y otro amigo con el que a veces jugaba al póquer en Argentina, que compraran acciones de Mirati antes del anuncio de octubre. Basado en la recomendación de LEWIS, su asistente y amigos compraron acciones de Mirati…”.
Como quedó demostrado con el famoso viaje a Lago Escondido –propiedad de Joe Lewis en Río Negro–, amigos con los que jugar al póker en Argentina le sobran. Desde jueces apuntados por "lawfare", hasta un ex funcionario porteño exonerado diplomáticamente por lo insostible de su desempeño, directivos de Clarín, y hasta un ex presidente, sumado a algún funcionario de Rio Negro.
Pero, como se lee en el expediente firmado por el fiscal Williams, solo se menciona como detalle distintivo que Lewis le dio información privilegiada a “un amigo con el que jugaba póquer en Argentina”. En todo el escrito no se menciona el nombre. Sí que este compañero de póquer le hizo caso a Joe Lewis y tanto él como todas las otras personas que recibieron información confidencial del empresario británico, también le hizo caso y ganó dinero.
Mirati es Mirati Therapeutics, una de las cuatro compañías mencionadas en la causa radicada en la justicia de Estados Unidos. A través de la posición privilegiada que el empresario británico tenía como accionista allí y en empresas como Solid Biosciences, Australian Agricultural Company y BCTG Acquisition Corporation, el magnate tenía acceso a información confidencial que le permitió a gente de su entorno comprar y vender acciones de manera anticipada, además de obtener un rédito sin riesgo alguno de pérdida.
Mientras la causa avanza en la Justicia de Estados Unidos, Joe Lewis se presentó y para no quedar preso pagó el cinco por ciento de su fortuna como fianza. un total de 300 millones de dólares. Además, Lewis tuvo que entregar su pasaporte, se le prohibió abandonar Estados Unidos y solo se le habilitó como lugares de alojamiento: su casa de Florida, o la de Nueva York.
El empresario británico aceptó entregar Avira, su yate privado, y tiene prohibido ingresar a esa nave siquiera para visitarla. Para moverse dentro de Estados Unidos en su avión privado está obligado a notificar destino y motivo a la fiscalía de Nueva York. Finalmente, se lo intimó a evitar todo contacto –directo o indirecto– con tres testigos de este caso.
Fuente: Perfil.com