Juliana Uribe recibió una pena de 14 años y seguirá con arresto domiciliario

Una pena de 14 años de prisión de cumplimiento efectivo le fue impuesta ayer a Juliana Uribe, quien la semana pasada fue condenada por el asesinato de su expareja Samuel Ovejero, bajo la figura de homicidio agravado por el vínculo mediando circunstancias extraordinarias de atenuación. El tribunal no hizo lugar a la prisión preventiva requerida por el fiscal y confirmó el mantenimiento del arresto domiciliario hasta que la sentencia quede firme. El fallo completo estará a disposición de las partes el 29 de julio.

El tribunal integrado por los jueces Raquel Tassello, Gladys Olavarría y Jorge Odorisio dio a conocer ayer el monto de la pena a la que se arribó, por unanimidad, en el marco del juicio de cesura al que fue sometida Juliana Uribe, tras su declaración como autora del delito de homicidio agravado por el vínculo mediando circunstancias extraordinarias de atenuación.

En ese marco se impuso la pena de 14 años, apartándose del mínimo que se ubica en 8 años y que fuera reclamando por la defensa de Uribe, ejercida por los abogados Rosa González y José Palacios, ninguno de los cuales la acompañó ayer durante la lectura de la resolución.

Al momento de fundar el monto de la sanción impuesta, los jueces consideraron como agravante la presencia de la hija de la víctima y de la victimaria al momento de producirse la mortal agresión contra Samuel Ovejero.

“Fue una decisión exclusiva de Uribe apersonarse en el domicilio de la familia Ovejero con el objeto de provocar alguna reacción en Samuel, llevando a su hija en la camioneta”, sostuvo la jueza Raquel Tassello durante la lectura del resumen de los fundamentos.

“La agravante –resaltada por el fiscal Adrián Cabral al solicitar 16 años de pena- es procedente porque la imputada es quien decide trasladar a la niña en la camioneta al lugar de los hechos sabiendo el posible resultado. Es decir que quien pone en peligro la integridad física de la menor de edad, sin importar las consecuencias, es la propia madre, Juliana Uribe”, sostuvo la jueza.

El tribunal también consideró como agravante las secuelas psicológicas que afectan a la criatura, la cual consideró de “gran peso para mesurar la pena”.

De todas maneras, no se hizo lugar a la prisión preventiva que solicitó el acusador público durante el juicio de cesura y se confirmó el mantenimiento del arresto domiciliario requerido por la defensa, hasta tanto la sentencia adquiera firmeza y se hizo saber a las partes que el fallo completo, con sus fundamentos, estará a disposición el 29 de julio. A partir de entonces comenzarán a correr los plazos para la eventual impugnación.

El homicidio por el que fue juzgada y condenada Juliana Uribe, ocurrió el 29 de julio de 2017, alrededor de las 2:20, cuando se encontraron Samuel y Juliana en Chazarreta y Ortego, del barrio Máximo Abásolo, lugar donde discutieron y el hombre recibió heridas de arma blanca que le produjeron la muerte.

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