A siete meses del femicidio de Valeria Schwab (38), familiares y allegados volvieron a concentrarse frente a la Ciudad Judicial el pasado jueves para reclamar avances en la investigación. La movilización reunió también a familias de otras víctimas y volvió a poner en primer plano los cuestionamientos sobre los tiempos de la causa.
En diálogo con Radio del Mar, Jessica Schwab expresó su malestar por la demora en el análisis de elementos que considera relevantes para esclarecer el crimen. Según explicó, la ropa de su hermana comenzó a ser peritada recién la semana pasada, luego de sus insistencias ante la Justicia. El procedimiento demandaría alrededor de 20 días.
“La fiscal que lleva el caso sostiene que fue una sola persona y por eso creo yo que no peritaron la ropa en su momento”, señaló Jessica, quien además puso en duda que el ataque haya sido cometido por una única persona: Jonathan Mario Chacano (34), quien posteriormente se suicidó.
La demora, sostuvo, genera incertidumbre sobre la posibilidad de encontrar rastros genéticos.
La hermana de Valeria también cuestionó las condiciones de seguridad del espacio donde ocurrió el ataque. Recordó que el sector era promocionado desde 2023 como un lugar destinado a la práctica deportiva y consideró que debía contar con medidas preventivas. Actualmente, indicó, la zona está iluminada y reclamó que también se incorporaran cámaras de seguridad con anterioridad.
“Mi hermana iba confiada porque ese lugar se promocionaba desde 2023 para hacer deporte y no se brindaron las herramientas para que haya seguridad”, afirmó. Para Jessica, el recuerdo de lo ocurrido continúa presente cada vez que atraviesa ese sector.
Otro de los puntos señalados fue la respuesta durante las primeras horas de la desaparición. La joven sostuvo que la familia debió iniciar por sus propios medios la búsqueda de Valeria y recorrer distintas comisarías. También cuestionó la utilidad de los sistemas de alerta si, posteriormente, las respuestas ante una emergencia no resultan efectivas.
La investigación tiene además una particularidad procesal: el principal sospechoso murió tras quitarse la vida y se encontraba en situación de calle. Debido a esa circunstancia, la familia no pudo constituirse formalmente como querellante para incorporar peritos de parte, aunque recibe informes de la Fiscalía.
Entre los elementos que todavía generan interrogantes aparece una llave encontrada en la escena, que, según Jessica, no pertenecía ni a Valeria ni al hombre fallecido. A eso se suman las imágenes de dos personas que aparecen alejándose del lugar a pie y cuya identidad todavía desconocen.
“Sentimos que se lo toman muy liviano y que uno tiene que estar permanentemente atrás para que se investigue a fondo”, sostuvo Jessica al referirse al reclamo que la familia mantiene desde el comienzo de la causa.