"La Ley de Alcohol Cero aborda un problema de salud pública"

El director ejecutivo de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, Pablo Martínez Carignano, se refirió a la aplicación de la norma que espera que el Senado sancione antes de fin de año, pese a la resistencia de algunos sectores productivos.

El director ejecutivo de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), Pablo Martínez Carignano, aseguró que el proyecto de ley de Alcohol Cero al volante aprobado esta semana por la Cámara de Diputados y girado al Senado aborda un "problema de salud pública" y dijo que el sector vitivinícola "va a convivir con este cambio como lo hizo el gastronómico con la prohibición de fumar en espacios cerrados".

La iniciativa se aprobó el jueves en Diputados con 195 votos afirmativos, 19 en contra y cuatro abstenciones, estas dos últimas expresiones provenientes mayoritariamente de diputados de provincias con actividad vitivinícola.

Ante este paso tan esperado por familiares de víctimas de siniestros viales que pugnan desde hace más de 20 años por esta ley, Martínez Carignano dialogó con Télam sobre la aplicación de la norma que espera sancione el Senado antes de fin de año, frente a la resistencia de algunos sectores productivos.

-¿Para darle impulso a la Ley tomaron en cuenta los ejemplos de países como Brasil y Uruguay que ya cuentan con Alcohol Cero al volante desde hace varios años?

-Uno tiene que pensar y legislar en el contexto de su pueblo, como planteaba Juan Domingo Perón, en la evolución histórica y de las normas locales. No me importa lo que hace un japonés o un sueco, sino que en Argentina el alcohol está presente en 1 de cada 4 muertes por siniestros viales y que en las once provincias argentinas que tienen la ley de Alcohol Cero junto con grandes ciudades como Posadas, Santa Fe, Rosario y Mar del Plata, hay menos siniestros viales y el consumo de alcohol no se ha visto afectado.

-¿Cómo pueden transformarse los hábitos en la actividad turística de las provincias vinculadas a la producción del vino?

-Nadie está en contra de que se tome vino. Sí estamos en contra de que se consuma alcohol y después se maneje porque eso produce muertes. El sector va a convivir como lo hizo la gastronomía con la prohibición de fumar en espacios cerrados.

Los sectores gastronómicos pensaban que era el fin del mundo con la aprobación de la Ley Antitabaco y diez años después nadie prendería un cigarrillo en un restaurante. No por miedo a un control o a una sanción, que no la hay, sino porque no se hace porque estoy afectando al otro y eso está internalizado. Con esto, va a pasar absolutamente lo mismo. (Se trata de la 26687 promulgada el 13 de junio de 2011 que legisla sobre la publicidad, promoción y consumo de productos relacionados con el tabaco y contempla la prohibición de fumar en espacios cerrados).

-¿Qué nuevos mecanismos se podrían implementar para alentar el sector turístico vitivinícola y gastronómico de esas provincias?

-Quienes no estuvieron de acuerdo perdieron 195 contra 19. Yo estoy convencido que con creatividad se puede implementar un transfer entre hoteles y bodegas, generar la figura de conductor responsable o un sistema de transporte público, taxis o aplicaciones al servicio de esto, incluso incluyéndolo en las tarifas, si ese es el punto. Porque esto es un problema de todos, de salud pública.

La propia cámara vitivinícola de Uruguay expresó que desde 2017 para acá el consumo de alcohol no disminuyó y, al mismo tiempo, el sistema de salud uruguayo reconoció una merma en promedio del 30% anual en siniestros viales con fallecidos producto del alcohol.

-¿Cómo se implementarán los controles?

-Estamos trabajando en todo el país con las provincias a través del programa de alcoholemia federal y hacemos miles de controles al mes con las policías provinciales y con las fuerzas federales, como la Gendarmería.

Ya hay once provincias que tienen la ley Alcohol Cero y la idea es trabajar de modo coordinado. Salvo Mendoza, donde algunos legisladores manifestaron que el gobernador le daría la derecha al sector vitivinícola y que no operaría en las rutas provinciales, tendrá vigencia en las vías nacionales desde el momento de su promulgación y se podrá controlar perfectamente con las fuerzas federales.

De todas formas, confiamos en esta ley que tiene tanto consenso social, que no es una norma del oficialismo, sino de toda la sociedad y de todos los partidos políticos. Por eso, entendemos que va a primar la cordura, la visión de un país normal y que no va a haber rechazos locales en su puesta en práctica.

-¿En qué aspectos las provincias pueden abstenerse a cumplir una ley nacional?

-Pueden no adherir en lo que tiene que ver con la potestad del tránsito, por ejemplo, de sus rutas provinciales, pero hoy todas las provincias están adheridas a la Ley Nacional de Tránsito Nº 24.449 y sus modificaciones posteriores, con lo cual me resulta poco probable que alguien levante la mano y diga "yo quiero que acá se siga permitiendo tomar alcohol y después manejar"´.

No creo que le pifien tanto en términos de previsión de futuro y se enfrenten a las organizaciones de víctimas, la evidencia científica y se pongan de espaldas de la voluntad popular.

-¿Se prevé un aumento de multas para quien tenga 0,1 miligramos o más de alcohol en sangre?

-Cada provincia establece la penalización que desee, por supuesto que la sanción tiene que ser firme, pero el sistema contravencional también depende de cada provincia.

-¿Cuáles son sus expectativas con esta ley?

-Es el premio a la persistencia de más de 20 años de lucha de familiares de las víctimas, quienes encontraron el momento para avanzar con el apoyo del Gobierno Nacional.

Se trata de una ley transversal a todos los partidos políticos y desde la ANSV estamos muy agradecidos por la labor legislativa y esperamos que antes de fin de año esté aprobada (por el Senado), porque es una norma que busca un país con muchos menos muertos y heridos en las rutas.

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