"La naturaleza nunca nos va a dejar de sorprender", dijo Héctor Durbas

Pertenece a un apellido ligado al mar y preside el Club Náutico YPF, entidad deportiva que está tramitando sumergir una embarcación para crear un parque submarino. "Con esto que estamos viviendo, las personas revalorizan lo que tienen. Ojalá dejemos de vivir dándole la espalda al mar".

Mientras el COVID 19 llegó para cambiarnos la vida, incluso al medio ambiente que parece “recomponerse” en muchas partes del mundo tras la pausa en cuanto a la intervención del hombre.

“La naturaleza nunca nos va a dejar de sorprender”, afirma Héctor Durbas a El Patagónico. En especial la fauna marina, hogar predilecto del “Gringo”, quien desde niño disfrutaba de la inmensidad del mar junto a su hermano Carlos, y en compañía de su padre Miguel Angel.

“Mira, por facebook se vio mucha gente que se acercó a pescar. Creo que con esto que estamos viviendo, las personas revalorizan lo que siempre tuvieron. Ojalá dejemos de vivir dándole la espalda al mar y aprendamos a cuidar más nuestro medio ambiente. Es más, la otra vez cercano al club observé una persona con una caña en la mano (no llevaba nada más) capaz con la excusa que iba a pescar podía caminar la orilla y sentir ese aliento de libertad que tanto hace falta”, describió.

Aportando a esa conciencia social, Durbas preside el Club Náutico YPF, entidad deportiva que no solo es centro de competencias sino que trabaja en conjunto con la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco y distintas escuelas para poner en valor las costas patagónicas.

Por ello, por intermedio de dos socios del club -Damián Lacanette y Patricio Prieto- lograron la donación de una embarcación en desuso para hundirla en Km 3 y crear el primer parque submarino de la capital petrolera.

“La embarcación estaba en desuso y en la orilla, tiene una longitud de 10 metros y tuvo su auge en los 70’, se le decían ‘pesquerito’ porque son botes más grandes que lo habitual”, describe.

La embarcación la acercaron al club y apareció su dueño, quien lo donó en forma desinteresada.

“El señor Ricardo Loza tuvo un gesto enorme y nos donó el bote. Siempre y cuando sea utilizado para una buena causa. Esa es la intención, que el parque submarino cumpla una función educativa”, recalcó Durbas.

En plazos, el bote está siendo reacondicionado y se llevan las gestiones correspondientes con Prefectura Naval Argentina. La idea es que esté disponible en el fondo del mar para el próximo verano.

“Una embarcación hundida crea un micro clima de la fauna marina, dado que los ‘bichos’ del mar les gusta el acero para establecer su hogar. En ese sentido se podrá apreciar en un espacio reducido la inmensidad de los seres vivientes del mar”, comentó.

De esta manera, el Club Náutico YPF buscará dotar de valor al mar patagónico y poner a disposición de sus habitantes el conocer ese “otro mundo” que no está al alcance de la mirada. Por ello, trabajan en conjunto con la universidad local y están a disposición de los establecimientos educativos.

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