La Selección de básquet se quedó afuera

La Argentina sufrió la derrota más abultada de su historia olímpica y se despidió de Tokio con un triunfo en cuatro partidos. La postergación pandémica no le hizo justicia a un equipo que supo emocionar en China 2019.

Los casi dos años que pasaron entre el Mundial de China y los Juegos de Tokio resultaron una eternidad para la Selección Argentina de básquet, que se despidió este martes de la cita olímpica con una abrumadora derrota ante Australia por 59-97 en cuartos de final.

Y fue también la despedida no tan deseada para Luis Scola (7 puntos, 2/7 en dobles y 1/3 en triples). En sus quintos Juegos Olímpicos, el "Gran Capitán" salió a falta de poco para el final y se ganó los aplausos de todos los presentes en el Saitama Super Arena, lo que obligó a detener las acciones por casi un minuto. Luifa no pudo evitar las lágrimas ante tamaño contexto.

"Me tomó con la guardia baja, no me lo esperaba. Pensé que iba a terminar el partido jugando... Uno por ahí espera que tus compañeros, los entrenadores te reconozcan y en un momento levanté la cabeza y vi a los rivales, los periodistas, la poca gente que había en la cancha y me golpeó un poco. Lo agradezco de corazón", declaró Scola a la Televisión Pública en referencia al improvisado y sentido homenaje.

"No imaginábamos un final así, no imaginábamos un partido así. Imaginábamos un partido más parecido al primer tiempo donde ellos dominaron porque están en un mejor momento que nosotros, y que nosotros tuviéramos que remar y por una cuestión de carácter llegar al final con alguna chance. Pero bueno, el desgaste físico, la lesión de Garino, el tema de Deck que nunca pudo recuperarse del tema de la covid. Nos hizo perder juego, lucidez y si tenemos que hacer un análisis del torneo no pudimos tener nunca volumen de juego, no encontramos la rotación. Y acá están los mejores del mundo y nosotros no estábamos a la altura por varios razones", reflexionó el entrenador Sergio Hernández.

No le hizo nada de justicia la postergación pandémica al equipo de "Oveja", que mostró una versión completamente alternativa de la que le valió el subcampeonato en 2019. Si en China la Selección brindó un espectáculo para el recuerdo y la emoción, con un estilo de juego colectivo notable, niveles individuales altísimos y una defensa de alta gama, en Tokio le salió todo al revés. Y Australia se lo cobró con intereses punitorios, otorgándole la derrota más abultada de su historia olímpica (la anterior había sido con EE.UU. en Atlanta 1996 por 68-96) y con un goleo que no era tan bajo desde Helsinki 1952 (59-68 con Uruguay).

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