Los peligros en la vida de los riders

Justamente los peligros son parte de la vida de los riders. Fernando aún recuerda cuando, hace siete años, su hermano Nicolás tuvo un grave accidente en Austria que requirió ser sacado del cerro en helicóptero y operado durante 12 horas. “Se golpeó con une piedra y se fracturó el fémur y la cuarta vértebra lumbar. Casi queda paralítico. Fue el peor momento de mi vida, pero eso no nos paró. Quizás estamos medio locos (se ríe), pero a la vez creo que somos muy conscientes porque una desconcentración te puede matar. Literalmente”, asegura el mayor de los Natalucci.

Hoy, como casi todas sus aventuras son fuera de pista, cada uno lleva un kit de seguridad, sobre todo para prevenir o salir de avalanchas, uno de los mayores temores. Consta de una pala, un dispositivo llamado A.R.V.A. que emite un sonido que ubica el lugar donde quedó la persona atrapada bajo la nieve y una sonda para el rastreo más fino. Odriozola destaca la importancia de los cursos para saber cómo usar ese equipamiento. “Cuando alguien queda atrapado por una avalancha tenés entre 7 y 10 minutos para sacarlo. Después de eso se producen daños cerebrales y a los 20 hay pocas chances de rescatarlo con vida”, informa.

Los riesgos están aunque también la emoción, el placer y la adrenalina que ellos sienten en cada bajada. Las mismas que nos transmiten para que cada uno de nosotros podamos subir a la montaña y gozar de sensaciones similares.

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