En ambos hechos de violencia se utilizaron armas de grueso calibre y luego de realizarse las pericias balísticas, los investigadores comenzaron a relevar los DVR de cámaras de vigilancia particulares en procura de identificar a los autores de los mismos. No hubo que lamentar personas heridas, pero en la comunidad volvió a instalarse un clima de inseguridad pública.
BARRIO 2 DE ABRIL
El primero de los casos se registró alrededor de las 3 de la madrugada en un playón de estacionamiento del barrio de edificios monoblock denominado 2 de Abril, ubicado en la zona sur del ejido urbano, jurisdicción de la Seccional Tercera de Policía.
En ese lugar dispararon 16 balazos contra un automóvil deportivo utilitario Kia Sorento de color gris plateado, propiedad de una mujer que reside en uno de los departamentos de la Escalera11.
La mayoría de los impactos perforaron el capot y trascendió que la policía halló un cargador de pistola de grueso calibre en un patio que da hacia la parte posterior de los edificios del sector, lo que indica que se le cayó en la huida a uno de los autores.
BARRIO ROTARY 23
El restante episodio ocurrió aproximadamente a las 5:45 de la madrugada en una vivienda de planta baja de planes sociales ubicada hacia el suroeste del ejido urbano, puntualmente en la esquina de las calles Francia y Gilberto García, zona del barrio Rotary 23, no muy distante del sitio donde ocurrió primer incidente.
En ese lugar residiría una familia de apellido Sobrino y al momento del tiroteo se encontraban durmiendo tres menores de edad y dos adolescentes.
De acuerdo los datos que pudo recabar El Patagónico, los autores fueron al menos dos individuos que se desplazaban en una camioneta, quienes descendieron y desde la calle dispararon en abanico contra la casas, contabilizándose 30 proyectiles cuyas vainas quedaron esparcidas en el pavimento, constatándose que eran de calibre 9 milímetros.
Quedó en evidencia que se utilizaron al menos dos pistolas y que la mayoría de las balas impactaron contra la mampostería de la vivienda, desprendiendo trozos de mampostería. Dos de ellas ingresaron al living por un vidrio y por la parte alta del marco de una ventana y uno de los plomos se incrustó en una pared, cerca de la cocina.
La propietaria dijo a este medio que desconocía los motivos del atentado ya que no habían recibido amenazas previas ni tenido problemas con otras personas.
Las actuaciones fueron labradas por personal de la comisaría de jurisdicción, la Seccional Quinta, dándose también intervención a la División Criminalística y a la División de Investigaciones (DDI).