Mañana se conocerá el veredicto por el femicidio de Débora Martínez

El juicio se encuentra en cuarto intermedio desde el miércoles cuando se desarrollaron los alegatos. En esa instancia la fiscal María Laura Blanco le solicitó al tribunal que el imputado sea condenado por "homicidio doblemente gravado por haber sido cometido contra una persona con la que se mantiene una relación de pareja; y mediando violencia de género".

El veredicto en el juicio oral contra Nelson Aguilante (37), acusado del femicidio de su pareja Débora Gisell Martínez (28), golpeada y estrangulada a fines de enero del año pasado en la casa que compartían en el barrio Próspero Palazzo, se dará a conocer mañana en los tribunales penales de Comodoro Rivadavia

En la audiencia de mañana, Aguilante podría ser condenado a prisión perpetua por el “homicidio doblemente gravado por haber sido cometido contra una persona con la que se mantiene una relación de pareja; y mediando violencia de género”.

En los alegatos, el miércoles último la fiscal María Laura Blanco pidió al Tribunal integrado por los jueces Raquel Tassello, Mariel Suárez y Jorge Odorisio que Aguilante sea condenado a dicha pena y por ese delito.

Mientras, el defensor oficial, Esteban Mantecón, solicitó a la absolución del acusado, quien siempre se declaró inocente del crimen.

La fiscal Blanco dio por probado que en la noche del 26 de enero de 2017, Aguilante comenzó a agredir a su pareja con golpes de puño y con un elemento contundente provocándole diversos hematomas en el cuerpo, escoriaciones, equimosis y una herida cortante en el cráneo.

De acuerdo a la autopsia, el homicida luego tomó a la víctima del cuello y “provocó su muerte por asfixia mecánica por estrangulación, por compresión extrínseca”.

Para la funcionaria judicial, hubo “maniobras para enmascarar el hecho” ya que “la escena del hecho estaba modificada” dado que el piso se encontraba húmedo y el cuerpo fue movido.

De acuerdo a su alegato, el acusado armó la escena para desviar la investigación hacia un ataque sexual de una tercera persona pero el cuerpo no tenía signos de abuso.

Además, la fiscal Blanco se refirió a las distintas versiones que Aguilante dio de los hechos: primero, que había ingresado una tercera persona que cometió el abuso y lo golpeó en su cabeza; y luego, cuando llegó la policía, que su mujer estaba desmayada.

Pero fue un vecino de la pareja quien declaró luego que él escuchó al acusado que le decía a la víctima que no se fuera, que no lo dejara y que no hiciera la denuncia. Ese mismo día, otros vecinos del barrio observaron a Aguilante abrazar a su pareja en un baldío de una manera extraña, forzada.

“Estas conductas precedentes acabaron con la muerte de la víctima”, argumentó la fiscal, quien también se refirió a que la pareja estaba atravesada por la violencia de género, que se trataba de una relación desigual de poder y que Aguilante sometía a la víctima.

En tanto, el defensor Mantecón aseguró que la intención de la fiscal de probar su caso “quedó en un intento” y que la versión de su defendido no fue destruida, por lo que entonces conservó su “estatus de inocencia”.

“Debe prevalecer el estado de inocencia y sobre la violencia de género no existe prueba, aplicarlo por el solo hecho que la víctima es mujer, no va”, sostuvo.

Para el defensor, los indicios pueden apuntar a distintas personas porque “quedó claro que Aguilante regresó a su casa, vio a Débora en el piso y a un hombre saliendo por la ventana”.

En forma subsidiaria, Mantecón pidió al tribunal que “no se apliquen los agravantes por circunstancias extraordinarias de atenuación”.

VIOLENCIA

Durante el debate declaró, además, la madre de la víctima que describió cómo era la relación de Débora con el ahora imputado.

“Se peleaban y a la semana se volvían a arreglar, empezó a aislarse de la familia y cada vez venía menos”, recordó la testigo.

La mujer afirmó que hubo amenazas de parte de Aguilante hacia otra de sus hijas a la que la tomó del cuello y le dijo que iba a matar porque protegía a su hermana y no quería que volviera con él.

Asimismo, fueron varios los testigos que declararon en el juicio que la pareja peleaba y que él la golpeó en distintas oportunidades.

El crimen ocurrió entre las 21.30 del 26 y las 5 del 27 de enero de 2017, cuando la víctima se encontraba en su casa ubicada en Teniente Merlo 2150, donde convivía con Aguilante.

El presunto femicida quedó detenido poco después del hallazgo del cadáver de la mujer y en esa situación llegó al debate.

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