Los cetáceos, que en su mayoría se desplazaban en parejas fueron la atracción para decenas de automovilistas y camioneros que se detuvieron en sitios estratégicos de la Ruta 3 para tomarle fotografías y filmarlas con sus teléfonos celulares
También tuvieron una vista privilegiada los pescadores deportivos que se encontraban en la Bajada de la Osa, ya que los enormes ejemplares se acercaron a menos de cien metros de la rompiente de olas de esa playa de pedregullo que cae a pique.
En la zona de La Lobería, alrededor de las 16:30, dos kayakistas se acercaron a pocos metros de una de las parejas (foto), algo que es contraproducente por razones de seguridad, según lo comentara a El Patagónico César Gribaudo, museólogo e integrante de una institución regional que se ocupa de estudiar el comportamiento de las diferentes especies de ballenas.
Gribando también reveló que en la misma jornada pudo divisar con binoculares otros ejemplares de la especie Sei, aunque a distancias alejadas de la costa.
Citó además que, en el caso de las francas, no todas se desplazan hacia el Golfo Nuevo sino que también lo hacen hasta las playas de Brasil para esta época del año e incluso muchas se quedan frente a La Lobería siguiendo un instinto de la especie.
Bien es sabido que hace muchas décadas esa fue una zona de apareamiento pero la población fue diezmada por la caza indiscriminada como también ocurrió con los lobos marinos.
En tanto, la municipalidad de Caleta Olivia sigue avanzando con su proyecto turístico de avistajes y para tal fin el intendente Pablo Carrizo anunció recientemente que están avanzadas las negociaciones para contratar una embarcación con la que se implementaran paseos, restando aún coordinar las autorizaciones de diferentes organismos, entre ellos la Prefectura Naval.