El ejército israelí anunció este domingo que lanzó una amplia oleada de ataques en el corazón de Teherán después de que su fuerza aérea llevara a cabo una operación a gran escala que acabó con la vida del líder supremo de Irán, Ali Khamenei, que amenaza con desestabilizar todo Medio Oriente.
Durante las últimas horas, las fuerzas aéreas israelíes llevaron a cabo los ataques para abrir el “camino a Teherán”, añadió.
Horas después de que ambos países anunciaran que un ataque aéreo había matado al ayatollah Alí Khamenei en la campaña militar para derrocar al Gobierno de la república islámica, la prensa estatal confirmó el sábado la muerte del líder de 86 años.
Según la Constitución iraní, el líder supremo es nombrado por la Asamblea de Expertos, un órgano clerical de 88 miembros que supervisa y, en teoría, puede destituir a esa figura.
El líder supremo ostenta el poder absoluto en Irán, actúa como comandante en jefe de las fuerzas armadas y decide la dirección de la política exterior, definida en gran medida por la confrontación con Estados Unidos e Israel.
Ali Larijani, asesor de Khamenei y máximo responsable de seguridad de Irán, dijo que se crearía un consejo de liderazgo temporal basado en la Constitución hasta que se eligiera al próximo líder.
El sábado, en una operación militar masiva de consecuencias imprevisibles para el futuro de Medio Oriente y que generó la alerta máxima global, las fuerzas de Estados Unidos e Israel lanzaron un ataque contra los líderes de Irán en el que murió el ayatollah Ali Khamenei, líder supremo del país, y que, según afirmó el presidente Donald Trump, tiene como objetivo precipitar un cambio de régimen en Teherán y eliminar su programa nuclear.
“LA RESPUESTA MAS DEVASTADORA DE LA HISTORIA”
Horas después del inicio de la dramática escalada bélica bajo la “Operación Furia Épica”, que desató la respuesta militar de Teherán contra objetivos en Israel y otros países de la región, funcionarios del gobierno de Benjamin Netanyahu habían informado que los restos de Khamenei fueron retirados de entre los escombros de su complejo residencial. También informaron que tanto Trump como Netanyahu habían visto una “foto del cuerpo” del guía supremo.
Más tarde, el gobierno iraní reconoció la muerte del ayatollah y anunció 40 días de luto y el cese de actividades de la administración pública por al menos siete días. Como venganza, la Guardia Revolucionaria prometió la respuesta más “devastadora y horrorosa de la historia”.
De acuerdo a la Media Luna Roja iraní, los ataques dejaron por lo menos 200 muertos y más de 750 heridos. La ofensiva generó una amplia reacción de gobiernos de todo el mundo, entre ellos de la Argentina, que respaldó el accionar de sus dos principales socios internacionales.
El ataque conjunto de Estados Unidos e Israel no tiene precedentes en la región al tener como objetivo declarado -por primera vez en 47 años- tumbar al régimen de los ayatollahs, luego de semanas de una escalada de tensión con la Casa Blanca y la movilización de fuerzas norteamericanas a la región. Para Trump es una jugada de altísimo riesgo en un momento en el que enfrenta turbulencias internas, tanto políticas como económicas, con las cruciales elecciones de medio término en el horizonte.
TRUMP SE JUEGA SU FUTURO
Con su ataque a gran escala contra Irán, Trump está asumiendo la mayor apuesta en política exterior de su segunda gestión, que empezó el 20 de enero del año pasado, una decisión plagada de riesgos e incógnitas para Estados Unidos y el futuro de su mandato. La campaña militar podría convertirse en la mayor de Estados Unidos desde las guerras de Afganistán e Irak, advirtieron los analistas.
Además de las explosiones en Teherán y otras ciudades del país, un bombardeo contra una escuela primaria en el sur de Irán dejó por lo menos 85 muertos, muchos de ellas niños, según la agencia de noticias estatal IRNA. Otro ataque alcanzó un pabellón deportivo en la ciudad iraní de Lamerd, donde 15 personas fallecieron.
El Pentágono afirmó que estaba investigando los informes sobre muertes de civiles iraníes causadas por ataques militares estadounidenses.
La respuesta de Teherán llegó con bombardeos contra varios puntos de Israel y bases militares norteamericanas en Medio Oriente. En Tel Aviv, una persona murió y más de 20 resultaron heridas por el impacto de un misil, según el servicio de respuesta a emergencias local. Durante la jornada se registraron explosiones en Barhéin, Kuwait, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, y Arabia Saudita.
En medio de la creciente tensión global por el ataque, Trump habló con los líderes del Reino Unido, Kuwait, Turquia, Arabia Saudita, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, indicó la secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt.
La ofensiva contra territorio iraní generó una amplia reacción internacional. En un comunicado, el primer ministro británico, Keir Starmer; el presidente francés, Emmanuel Macron, y el canciller alemán, Friedrich Merz, pidieron que se reanuden las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, dijeron que favorecían una solución negociada y condenaron las represalias de Teherán.
Por la escalada bélica se paralizó el transporte marítimo a través del Estrecho de Ormuz, por donde pasa una quinta parte del suministro mundial de petróleo, según compañías navieras y la agencia de noticias semioficial iraní Tasnim. La Administración Marítima de Estados Unidos recomendó a los buques evitar el estrecho, y la Guardia Revolucionaria iraní advirtió que el paso no era seguro para el tráfico comercial.
El régimen iraní emitió una declaración en la que definió el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel como “una prueba para la resistencia nacional del pueblo iraní”. La nota remarcó que los ataques, como ocurrió en junio pasado con la Operación Martillo de Medianoche, se produjeron “durante las negociaciones” con Washington para alcanzar un acuerdo nuclear, y advirtió que el objetivo es “socavar la soberanía nacional y la integridad territorial” de Irán.