"Me hace muy bien verlo jugar a mi hijo"

Adrián Llesona es un hombre de familia, hecho y derecho. Está casado con Claudia –también es de Buenos Aires– desde hace 35 años; tiene dos hijas, Soledad (35) y Gimena (29), y un hijo, Ezequiel (27); además de tres nietos: Guillermina y Juan Ignacio, hijos de Soledad, y Fausto, de Ezequiel, mientras que Gimena espera familia para fines de febrero.

El “Loco” siente que su familia es lo más grande que tiene, y enloquece realmente por sus nietos, que lo llenan de dibujos.

Como si fuera poco, su hijo, que se desempeña como zaguero central, jugó hasta el fin de semana pasado el Federal B con Huracán.

Por su experiencia como futbolista y como entrenador, el exarquero no se entromete en la vida deportiva de Ezequiel, más allá de algún comentario, porque entiende que cada uno tiene que saber cuál es su lugar. Lo que no niega, es que disfruta viéndolo jugar.

“La virtud que tengo, es que cuando voy a ver a Huracán no lo miro a Ezequiel como a un hijo. Aparte, no entorpezco en lo que él hace. Sí me gusta verlo jugar, me hace muy bien. Es una buena persona y rescato que se puede equivocar, como cualquier jugador de fútbol, pero deja todo por los colores y eso es muy valorable”, sentencia.

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