Se trata de la primera subasta del año en moneda local y llega después de un fuerte pago de deuda en dólares, que volvió a vaciar las arcas del Tesoro y dejó al Estado sin margen. Para sostener el andamiaje, el Gobierno necesita ahora que los bancos y fondos vuelvan a prestarle, a tasas cada vez más altas.
Un mercado sin pesos y con tasas en llamas
La licitación se realiza en un escenario que contradice el relato libertario: escasez de pesos, tasas de interés disparadas y un sistema financiero tensionado. La estrategia de secar la plaza de pesos para controlar la inflación terminó provocando una suba abrupta del costo del dinero, lo que ahora amenaza con encarecer aún más la deuda pública.
En los hechos, Caputo enfrenta un dilema que él mismo ayudó a crear. Si absorbe pesos para recomponer reservas luego de comprar dólares para pagar deuda, profundiza la recesión y dispara las tasas. Si inyecta pesos para bajar el costo del dinero, debilita el discurso de disciplina monetaria y alimenta presiones inflacionarias futuras.
Deuda en pesos, indexada y atada al dólar
Para tentar al mercado, la Secretaría de Finanzas ofrecerá un menú amplio de instrumentos: letras capitalizables, bonos ajustados por inflación, títulos vinculados al dólar y papeles a tasa fija. En términos prácticos, esto significa que el Estado se endeuda hoy prometiendo pagar más mañana, ya sea por inflación o por devaluación.
Lejos de reducir el peso de la deuda, como prometía Milei en campaña, el Gobierno la vuelve más frágil y más costosa, indexándola a variables que escapan a su propio control.
El regreso del Caputo de siempre
La escena resulta conocida. Luis Caputo, el mismo ministro que fue arquitecto del endeudamiento récord durante el macrismo, vuelve a protagonizar una bicicleta financiera donde el Estado toma deuda para pagar deuda, mientras las tasas suben y la economía real se ahoga.
Lo que está en juego no es solo si el Gobierno logra renovar los $9,6 billones, sino a qué costo. Si los bancos exigen tasas más altas, como todo indica, el Tesoro quedará atrapado en una dinámica cada vez más difícil de sostener.
Milei, entre el relato y la realidad
Mientras el Presidente insiste en que el ajuste ya pasó y que la inflación está derrotada, el mercado muestra otra cosa: un Estado sin pesos, sin crédito barato y cada vez más dependiente de refinanciar deuda a cualquier precio.
La licitación de este martes no es una operación técnica más. Es una prueba de fuego para un modelo que prometía romper con el pasado, pero que en los hechos vuelve a las mismas recetas que llevaron a la Argentina al sobreendeudamiento y la crisis.