Varios clientes hacen fila en un comercio para comprar algunos productos de almacén. Un hombre se asoma a la puerta y pide permiso a las demás personas.
“Disculpáme ¿Tenés puchos?”, dice mostrándose ansioso por la situación. “No, no tenemos. Hace rato que no tenemos y no sabemos cuándo vamos a volver a vender”, le contesta la kiosquera mientras entrega una gaseosa a una señora que mira de reojo toda la situación.
El hombre tira un insulto al aire y comienza una tarea maratónica entre los que esperan. “Che tenés puchos ¿Te compro un par?”, pregunta una y otra vez, pero la respuesta siempre es negativa. Ofuscado, el hombre decide retirarse para seguir buscando un paquete de cigarrillos y saciar su vicio.
La escena se repite a menudo en los comercios de Comodoro. La falta de cigarrillos es común en los kioscos debido a que las distribuidoras restringieron la entrega al mínimo ya que la distribución se paró en todo el país debido a la cuarentena por el coronavirus.
El paquete de cigarrillos siempre fue considerado por los kiosqueros como una invitación o un “gancho” para la venta de otros productos como golosinas, que tienen un margen de ganancia superior al del tabaco, cuyo margen es ínfimo. Sin embargo, las constantes preguntas de los fumadores han cansado a los comerciantes a tal punto que muchos decidieron colocar un cartel anunciando que no hay cigarrillos a la venta.
“Es algo de todos los días. Nos cansamos de contestar que no hay cigarrillos. En ningún lado hay, pero la gente sigue buscando el pucho como sea”, sostuvo Amelia, quien trabaja en un multirrubro de la avenida Canadá.
CARAMELOS POR TABACO
En los primeros días de la cuarentena obligatoria, los fumadores solían llevarse “cartones” de cigarrillos, con la finalidad de tener provisiones para el resto de los días de aislamiento. Pero se fueron agotando con el paso del tiempo. Esto llevó a que los kiosqueros restringieran la venta a dos paquetes por persona, luego a uno y ahora a no poder vender por falta de stock.
Así, los fumadores decidieron volcarse al tabaco para armar, pero los demás elementos como papel, filtros y aparatos también comenzaron a escasear por una demanda que no suele ser común.
“No tenemos registro de cuándo pasó, pero lentamente la venta de tabaco para armar comenzó a crecer. Hoy tenemos poco, pero no tenemos ‘papelillo’ para vender y filtros tampoco. La gente anda como loca tratando de buscar cigarrillos o algo para fumar”, aseguró Amelia a El Patagónico.
Solo unos pocos han decido volcarse a los caramelos para tratar de aliviar “el vicio” o intentar dejar el cigarrillo. “Algunos vecinos se han volcado a los caramelos, pero son muy pocos. O vienen, te preguntan si hay cigarrillos y después compran caramelos. Acá por la zona hay gente que fumaba dos paquetes por día y debe estar pasándola mal”, manifestó la kiosquera.