Oscar Krause encuentra en Comodoro Rivadavia las historias que alimentan sus canciones. Las guitarreadas familiares, el mar, los paisajes y las personas que ama forman parte de una escritura que también busca contar los logros y las falencias de su ciudad. Ese vínculo atraviesa “Canciones con historia”, el espectáculo que presentará el 10 de octubre en Patio Ilustrado (Av. Kennedy 2715), antes de viajar a Buenos Aires para participar de la cuarta edición del Festival Patria en el Teatro Ópera.
La presentación local reunirá diez composiciones, relatos y artistas invitados. Tendrá, además, el sentido de una despedida simbólica ante familiares, amigos y colegas que acompañan su recorrido. Krause espera llevar consigo la energía de ese encuentro a una fecha que vive con especial emoción, porque será la primera vez que cante sus propias canciones en el Ópera.
“Voy a estar presentando canciones que hablan de mi amado Comodoro Rivadavia y de la Patagonia en general”, anticipa en comunicación con El Patagónico. Para él, esa participación representa una oportunidad de acercar la canción patagónica a un festival de folklore, un ámbito en el que considera que aparece pocas veces.
LA HISTORIAS DETRAS DE CADA CANCION
El espectáculo propone compartir el origen de las composiciones. Antes de interpretar cada tema, Krause ofrecerá un breve relato sobre la experiencia que lo hizo nacer. En las canciones conviven situaciones de alegría, tristeza y reflexión, contadas en primera o tercera persona y, en ocasiones, a través de metáforas.
La propuesta surgió de la necesidad de expresar sentimientos propios y ajenos y de explicar las historias que guarda el repertorio. Ese acercamiento deja también espacio para la lectura de quienes escuchan. “El resto de la interpretación dependerá de la imaginación de cada persona”, señala.
Entre las canciones elegidas estará “Huellas en la Soledad”, que compuso para los excombatientes de Malvinas. Uno de los veteranos estará presente durante la presentación y Camaruco realizará la coreografía del tema.
Las participaciones corales acompañarán otras dos composiciones vinculadas con su lugar de origen. El coro de niños a cargo de la profesora Karina Sovier cantará en “Viento nomás”, dedicada a Comodoro Rivadavia, mientras que el coro femenino Entre Voces se sumará a “Vengo desde el sur”.
Cada una de las diez canciones fue elegida por el sentimiento que contiene. La cercanía de Patio Ilustrado es parte de la forma en que Krause quiere compartirlas. También encuentra esa posibilidad en Ma’ Que Teatro, donde el intercambio con el público adquiere una intensidad particular.
“Son lugares íntimos en donde el artista queda mano a mano con el público y eso es muy energético y motivador”, expresa. Esa proximidad le permite hacer llegar su propuesta de manera directa a cada persona.
LA MUSICA EN CASA Y UNA DECISION QUE CAMBIO SU VIDA
Su relación con la música comenzó a los seis o siete años, escuchando junto a su padre discos de folklore, tango y rock latino. En la familia, la guitarra pasaba de una generación a otra. La tocaban su bisabuelo, su abuelo y su padre, y las reuniones con parientes del norte solían convertirse en guitarreadas.
Fue aprendiendo el instrumento de manera natural, dentro de ese entorno. También acompañaba con un bombo legüero a un amigo que bailaba folklore y, a los once años, comenzó a tocar la trompeta. Recuerda incluso algunas escapadas a una iglesia para tocar el piano, hasta que pudo conseguir una guitarra y empezar a hacer canciones.
La música estuvo presente durante toda su vida, pero a los 37 años decidió darle un nuevo rumbo a esa relación. Se fue a Buenos Aires para estudiar y permaneció allí durante doce años. Reconoce aquella partida como la decisión más importante de su vida.
“Dejar mi tierra natal para dedicarme a estudiar música de forma académica” significó abrir una etapa de formación y trabajo sobre su propio lenguaje. A las escuchas de la infancia se sumaron el jazz, el tango y el folklore de los ámbitos académicos, junto con su experiencia como músico de rock and roll.
Para Krause, la composición y la interpretación se transforman con los años. En ese proceso intervienen las vivencias, las influencias musicales y el crecimiento como músico y escritor, ligado a la formación que cada artista decide continuar.
COMODORO COMO MOTOR DE LA CREATIVIDAD
“Comodoro Rivadavia es donde empezó todo”, afirma. Cuando habla de la ciudad aparecen las reuniones familiares, la música en el patio con su amigo bailarín, la trompeta en la banda de los exploradores y, más adelante, la guitarra como instrumento principal para tocar folklore, rock y otros géneros.
Esos recuerdos forman parte de una relación que sigue activa en sus canciones. Comodoro es su lugar y también el motor de una creatividad alimentada por la cultura local, los paisajes, el mar y los seres queridos. Escribir sobre la ciudad implica, además, encontrar una forma de expresar lo que la comunidad consigue y aquello que necesita revisar.
Llevar esas composiciones fuera de la Patagonia tiene para él un peso particular. “Tenés la responsabilidad de transmitir parte de lo que pasa lejos de los grandes centros urbanos”, sostiene.
Durante los doce años que vivió en Buenos Aires, combinó sus estudios con presentaciones y la difusión de sus canciones y de la música patagónica. En ese recorrido pasó por escenarios como el Teatro Ópera, Luna Park, Movistar Arena, Teatro Astros, Teatro Buenos Aires y Teatro Picadilly.
La experiencia le permitió acostumbrarse a mostrar su repertorio ante otros públicos y buscar que prestaran atención a lo que sucede en el sur. La próxima actuación en el Ópera suma una emoción distinta a ese camino, al encontrarse allí como intérprete de sus propias composiciones.
LAS CANCIONES QUE CAMBIAN Y LOS PROYECTOS QUE SIGUEN
Krause observa que las canciones adquieren nuevos significados con el tiempo. La respuesta del público también interviene en esa transformación. Algunas son adoptadas rápidamente; otras necesitan esperar para encontrar su lugar entre quienes las escuchan.
Después de las presentaciones del 10 y del 18 de octubre, regresará a Comodoro para otra actuación el día 23. Luego espera organizar un cierre de año en el Centro Cultural, acompañado por los colegas con quienes compartió música durante la temporada.
Para el próximo año proyecta una gira nacional y una salida a Europa, ambas pendientes de confirmación. También busca terminar la grabación de su disco y subirlo a las redes.
En ese recorrido, agradece a los artistas locales que le dieron la posibilidad de compartir su guitarra y a los espacios que permiten mostrar el trabajo musical. Destaca, además, el apoyo de Cultura de Comodoro Rivadavia, de Liliana Peralta y su equipo, y del secretario de Cultura provincial, Osvaldo Labastie, para que su proyecto Enigma Sur continúe creciendo.
Su deseo para quienes se acerquen por primera vez a escucharlo está ligado a las historias que eligió contar. Espera que se lleven un recuerdo que invite a reflexionar y a seguir creciendo, junto con una convicción que resume su manera de entender esas canciones, “que el amor lo puede todo”.