Para Lula, "un Presidente debe defender la economía nacional"

Para Lula, el artículo en el que se lo denuncia por supuesto tráfico de influencias "intenta transformar las buenas relaciones establecidas entre Brasil y diversos países en un supuesto escándalo de corrupción".
El ex presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva respondió ayer a las acusaciones de tráfico de influencias para favorecer a una constructora y afirmó que su misión era la de defender los intereses de las empresas del país en el extranjero.
"Una misión de todos los presidentes brasileños es la de defender los intereses de nuestras empresas en el exterior, ayudando a conquistar nuevos mercados", señaló Lula en su perfil de Facebook y en respuesta a un artículo del diario O Estado de Sao Paulo que indicó que su gestión favoreció a la firma Odebrecht.
Para Lula, el artículo "intenta transformar las buenas relaciones establecidas entre Brasil y diversos países en un supuesto escándalo de corrupción".
El ex mandatario es investigado por supuestamente haber influido en el estatal Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), después de haber concluido su mandato, para que le concediera créditos a Odebrecht destinados a la financiación de obras en otros países en los que opera.
Según la Fiscalía, tras dejar la Presidencia, en enero de 2011, Lula realizó viajes a Panamá, Venezuela, República Dominicana y Ghana costeados por Odebrecht.
De acuerdo con el diario, un cruce de telegramas del Gobierno estadounidense cita obras en cuatro países y señalan a Lula de beneficiar específicamente a la empresa en Angola.
Para Lula, los "propios documentos usados en el reportaje desmienten a O Estado" y confirman que el ex presidente actuó de "manera legítima y legal".
El caso fue destapado en mayo por la revista Epoca, según la cual Odebrecht, una de las constructoras implicadas en el escándalo de corrupción en la estatal Petrobras, recibió del BNDES créditos por cerca de 4,1 millones de dólares para obras en República Dominicana, Venezuela, Cuba y Ghana.
El popular ex mandatario salió airoso de todas las acusaciones en su contra por corrupción y no fue incluido en el juicio por pago de sobornos a parlamentarios destapado en 2005, durante su primer mandato, y por el que fueron condenados 25 políticos y empresarios.
La defensa de Lula pidió la anulación de la investigación y solicitó que se investigue al fiscal del caso por supuestas irregularidades, requerimiento este último que fue atendido el miércoles por el Ministerio Público al iniciar un proceso disciplinario contra el procurador Valtan Timbó Mendes Furtado.

SIGUE EL AJUSTE
Por otro lado, la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, ratificó su confianza al ministro de Hacienda, Joaquim Levy, ante la volatilidad del mercado, donde ayer el dólar alcanzó una cotización récord, luego de la revisión del superávit primario considerado una pieza central del ajuste fiscal en curso, que "continúa con rigor", dijo el responsable de la política económica.
De ese modo el funcionario gubernamental al parecer intentó revertir el descrédito del Levy luego de anunciar el miércoles que el superávit primerio -ingresos menos egresos del Estado- será del 0,15% del Producto Interno Bruto (PIB) revisando la meta presentada meses atrás de un superávit del 1,2%.
"El dilema era cumplir la meta de superávit del 1,1% y paralizar la economía o permitir que el Estado siga funcionando", dijo un ministro ante la consulta de Estado.
El espaldarazo dado por el Planalto a Levy logró disipar algunas versiones sobre su eventual salida del gobierno, en medio de una fuerte agitación política y económica.
Pero, al parecer, no fue suficiente para mitigar la preocupación del mercado que vio en esa revisión del superávit un signo de interrogación sobre todo el plan de ajuste considerado como una condición previa a la retomada del crecimiento.

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