El París Saint Germain Francia se consagró este sábado bicampeón de la Liga de Campeones de Europa al vencer por penales (4-3) al Arsenal de Inglaterra.
El partido, que se jugó en el estadio Puskas Arena de Budapest, Hungría y tuvo el arbitraje del alemán Daniel Siebert.
Al término de los 90’ reglamentarios, el partido había terminado igualado 1-1. Kavi Havertz había puesto en ventaja al cuadro inglés, mientras que Ousmane Dembélé, de penal, marcó el tanto del empate para el PSG.
Mientras que en el tiempo reglamentario, el resultado no se alteró por lo que la definición llegó a los penales, donde la suerte cayó del lado del elenco francés, tras el fallo de Gabriel Magalhaes.
Para el español Luis Enrique, fue la tercera Champions que gana como DT, ya que anteriormente la había logrado con el Barcelona (2015) y con el propio PSG en la pasada edición de 2025.
La final comenzó de la mejor manera posible para el conjunto de Mikel Arteta. Apenas al minuto seis, Kai Havertz aprovechó una acción fortuita originada por un despeje de Marquinhos que rebotó en Leandro Trossard. El delantero alemán encontró espacio para avanzar y definió con precisión desde un ángulo cerrado para adelantar a los ingleses.
El tanto permitió al Arsenal ejecutar el plan que había imaginado su entrenador: bloque compacto, líneas juntas y máxima disciplina defensiva. Los "Gunners" cedieron la posesión al PSG, que llegó a superar ampliamente el 70 % del control del balón, pero sin generar verdadero peligro durante gran parte del encuentro.
Las figuras ofensivas parisinas, Désiré Doué y Khvicha Kvaratskhelia, fueron neutralizadas durante la primera mitad. Ousmane Dembélé apenas encontró espacios y los nervios parecieron apoderarse de varios jugadores franceses. Al descanso, el Arsenal mantenía la ventaja y daba la sensación de tener el partido bajo control.
El panorama comenzó a modificarse tras el descanso. Luis Enrique ordenó una presión más agresiva y el PSG adelantó todavía más sus líneas en busca del empate. Aunque el Arsenal continuó defendiendo con solidez, la insistencia parisina terminó encontrando recompensa.
La jugada decisiva llegó cuando Kvaratskhelia fue derribado dentro del área por Cristhian Mosquera. El árbitro no dudó en señalar penal y Dembélé asumió la responsabilidad en el momento más delicado de la noche. El delantero francés convirtió con un remate ajustado al poste izquierdo para establecer el 1-1.
La celebración desató la euforia entre los aficionados parisinos, algunos de los cuales encendieron bengalas en las tribunas, obligando incluso a una breve intervención preventiva de agentes antidisturbios alrededor del terreno de juego.
Arteta reaccionó de inmediato con cambios ofensivos. Ingresaron Viktor Gyökeres, Noni Madueke y Gabriel Martinelli para intentar recuperar la iniciativa. Luis Enrique respondió con Bradley Barcola y posteriormente con Gonçalo Ramos, quien reemplazó a un Dembélé visiblemente afectado por molestias físicas en los minutos finales del tiempo reglamentario.
Pese a los intentos de ambos equipos, el empate persistió y la final se encaminó a una prórroga, algo que no ocurría en una definición de Liga de Campeones desde 2016.
Tras no moverse el marcador en el tiempo extra, el fallo definitivo en los penales del brasileño Gabriel privó al Arsenal de un doblete histórico Premier-Champions y dio al conjunto parisino el segundo campeonato de su historia.