"Pecas" Alvarez, el atleta agradecido y pasional

De Diadema Argentina al barrio San Martín como recorrido, Dalmacio Alvares, "el Pecas", supo forjar una carrera de la mano de Don Luis Rey, que no solo lo llevó a ser el último ganador en la escena local del atletismo, sino que se dio el gusto de correr los 30K alrededor del club de sus amores: River Plate. 

La noche lo encuentra a Dalmacio "Pecas" Alvarez sin poder conciliar el sueño, da vueltas en la cama, le surgen dolores en el cuerpo (sabe que es psicológico) y trata de no pensar en el desafío de mañana, que implica ser parte de la carrera de calle con más convocatoria de la capital petrolera (que organiza el medio gráfico de calle Namuncurá) e ir por la tercera consagración consecutiva.

Para el desafío, el joven que se relacionó primero con el fútbol -como delantero en Jorge Newbery y como volante en Estrella Blanca en la Liga de los Barrios- sabe que su potencial radica en la confianza en sí mismo.

Atrás quedan las primeras pruebas de fondo en la desaparecida cancha de atletismo del "lobo", cuando la cancha era de tierra.

Pecas Alvarez

Arranca la prueba por las calles de la ciudad; de fondo el "Pecas" escucha la mejor música para sus oídos: la que sale de las gargantas de los hinchas "aeronautas" que lo alientan como si estuviera en la cancha como jugador y que luego lo harían cuando él como DT venciera al 'poderoso' Huracán de 2006 por 1 a 0 con gol de Santiago Sesto.

El tramo es duro, el calor se hace sentir, pero "siempre me entrené a conciencia, y a lado mío tuve un 'maestro' como Don Luis Rey, quien fue mi formador y me enseñó a ser disciplinado en el atletismo. Porque en definitiva a la hora de correr sos vos solo contra los demás".

Rubén Catalán (representando a la Asociación Chilena primero y luego a una empresa petrolera) era su rival de aquella época, pero en una competencia sana. No de acusaciones cruzadas y volteretas propias de las novelas de la tarde.

"Era el duelo, yo sabía que a Catalán tenía que sacarle diferencia en los últimos kilómetros porque si lo mantenía parejo en el sprint final seguro me ganaba porque él también fue un gran atleta", sostiene.

Mirar la subida de la avenida quita el aliento -aún lo sigue haciendo- pero "Pecas" mantiene el ritmo, eso no es nada respecto al trayecto desde Diadema hacia el barrio San Martín, luego de finalizar su jornada en la farmacia de calle Alem, donde lleva 42 años de servicio.

Al revés de lo que se piense, la avenida Kennedy es la muerte para los atletas que vienen con varios kilómetros encima y que en forma ascendente comienzan a sentir el desgaste.

Es verano del 83, Dalmacio Alvarez ganará la prueba y será el último comodorense en coronarse vencedor, antecedente que hasta el día de hoy ningún nacido en Comodoro Rivadavia pudo superar. Al cruzar la meta mira al cielo y agradece a su padre por llevarlo al club de sus amores: a Jorge Newbery. Y por hacerlo partícipe en la primera hilera de árboles que hoy son testigos de la cancha de veteranos del club Estrella Blanca.

Pecas

Pero todavía le queda correr la carrera que quedará en la retina de sus ojos: los 30K alrededor de "El Monumental", donde terminaría segundo detrás del oriundo de Rawson, Raimundo Manquel.

LA PUESTA EN MARCHA

1971. Dalmacio Alvarez se acerca con el sueño que cada niño de este país persigue: ser jugador de fútbol. En el club de barrio 9 de Julio, la cancha de Jorge Newbery es de tierra y lo circunda una pista de atletismo. Así que cuando no entrena, Dalmacio se dedica a correr, de pura curiosidad porque su pasión es la redonda, y en especial el "lobo" donde vio jugar a tipos "fenomenales como los hermanos Pardo, Barovero Vidal y en la época de Marcos León, quien fue el mejor defensor de todos los tiempos", sostendrá.

Pero un día llegaría al club Albino Saldivia, lo vería correr y le diría que es un buen atleta. Entonces Dalmacio pondría la puesta en marcha, primero en las diversas carreras por los barrios de Comodoro que se daban sobre mediados de los 70. Hasta que le llegaría el debut en la carrera de Crónica. Debajo del número de inscripción, la musculosa lleva la marca de sus inicios "Jorge Newbery". El primer paso está dado.

"Fui jugador, técnico y dirigente de Newbery y hasta llegué a entrenar en la canchita de la parroquia San Carlos, hasta que por una apuesta me anoté en la carrera de Crónica donde salí cuarto. Ello me incentivó para dedicarme de lleno al atletismo porque era muy difícil viajar en fútbol y en atletismo tenías más posibilidades. Hoy se desvirtuó bastante el deporte porque ahora tenés que pagar para correr. Es algo increíble, todo lo condiciona el dinero. En cambio antes el atletismo era para gente humilde. Hoy en día entre pagar la inscripción, un par de zapatillas, la ropa. Y a eso sumale la constancia para entrenar, se complica mucho más. Entonces cuando vas a una competencia y en los diarios lees 'participaron 200 atletas' y en realidad varios van por moda o por participar ya sea caminando. Esta moda perjudicó al verdadero atleta. Ya no hay el apoyo que había antes, ahora para participar suma de 100 pesos para adelante", remarca el atleta que se inició al mismo tiempo que como farmacéutico, profesión en la cual lleva 48 años de trabajo en la farmacia de calle Alem que ya pasó por tres dueños.

En el vaso medio lleno, Dalmacio ve positivo que hoy la mujer tiene su lugar de relevancia en las competencias. Y se sumó más gente en búsqueda de beneficios para la salud.

PLAN DE ENTRENAMIENTO

En los inicios de Dalmacio no había nutricionistas, psicólogos ni geles energizantes para rendir al máximo. Todo quedaba supeditado al ojo y la experiencia del entrenador y los médicos clínicos que atendían a los atletas como a cualquier hijo de vecino.

"Siempre estaba la buena voluntad de médicos clínicos que te atendían como el doctor Sandoval, José 'Maní' Corchuelo, Justo Napolitani y José Walicki (que es un señor de persona y con muchos conocimientos). Gracias a Dios nunca tuve una lesión, me cuidaba en las comidas, pero sobre todo nunca me excedí en los entrenamientos. Yo siempre tuve un lema: 'prefiero llegar menos entrenado, pero no sobrepasado' porque cuando vos vas a correr no solo cuenta el físico porque con desafíos de 42K como en Trelew -donde salí tercero- sabía que tenía que dormir bien y comer bien (antes almorzaba un bife con ensaladas, ahora te recomiendan fideos para 'quemar' carbohidratos). Porque en definitiva todos sabemos lo que nos hace mal. Y cuando vos te sobrecargas en los entrenamientos te cuesta recuperarte, no solo en lo físico, sino en lo mental porque tenes que ver a tu rival. En mi caso era saber cuándo correr y cuándo apretar el ritmo. Entonces yo sabía que tenía que medir a Rubén Catalán o a otro gran atleta de esos tiempos que ganó una edición de Crónica y luego se perdió como lo fue Daniel Aguilar", recordó.

EL MAESTRO Y LA ACTUALIDAD

"Llueva, corra viento o pasara lo que pasara, Don Luis Rey estaba todos los días los 365 días del año con su gorrita esperando a los atletas en la Kennedy. Todo ad honórem porque él amó el atletismo y fue formador de ellos, como lo es Nazario Araujo o Luis "Pila" Páez (quien además es mi compadre). Y creo que en esa época además de grandes entrenadores tuvimos grandes atletas porque yo quería imitar a un Albino Saldivia, Araujo o Páez. Hoy en día no surgen nuevos valores, los últimos fueron Sandra Amarillo y Jorge Mérida. El atletismo pasó a ser un deporte caro y nadie te solventa nada. La parte económica es importante y no hay nada organizado en ninguna disciplina y eso hace que Comodoro quede postergado. Acá cuando un chico se empieza a destacar a los 15 años ya debería haber un ente que los capte y les dé las herramientas para que se potencie. Antes nosotros éramos más amateur", sostiene.

"En mi caso conté con Don Luis Rey que me dijo 'vos tenés condiciones para el atletismo y si te dedicas podés hacer una carrera de esto'. Y a medida que vas ganando te vas poniendo 'dulce' y querés más. Aunque la pasión número 1 mía es el fútbol. Te digo más, soy un apasionado de River. Si me preguntan cuál es la carrera que tengo más grabada en la mente yo no te voy a decir las tres ediciones que gané en Crónica, sino el haber corrido alrededor del Monumental. En una prueba de 30K donde salí segundo (ganó Raimundo Manquel). Esa carrera la llevo en lo profundo de mi corazón, por la emoción de correr alrededor de ese 'monstruo' que es el estadio de River. Imagínate, plena lluvia torrencial. Luego nos quedamos a ver al River que jugaba con Daniel Passarella, pero la tarde no fue completa porque perdió 3 a 1 con Argentinos Juniors, por obra de un 'pibe' que la descocía en la cancha y que luego sería el mejor jugador del mundo".

LA ESENCIA DEL ATLETA Y LOS RIESGOS

"Estando bien yo, uno confiaba en la preparación que traía y en tratar de hacer las cosas bien. Que no tiene que significar solo ganar porque también podés perder. Confiar en uno mismo y si no ganaba por lo menos no hacérsela fácil al que me venciera, dar pelea hasta el final. Y yo tuve la fortuna de que siempre corrí entre los cuatro primeros. También es cierto que pesa un poco ser el crédito local, yo lo tomé como algo muy lindo. En el deporte y el trabajo al ser conocido tuve lindos gestos de cariño. Además de mi familia que siempre fue fundamental. Pero la gente tiene que tomar conciencia de hacer deporte, no solo por la competencia sino por el despeje mental. Y darle continuidad, no matarse, dejar que el cuerpo se adapte. El deporte trae beneficios, pero uno tiene que ser equilibrado para llegar y no desesperarse porque a la larga y con los años se van a dar cuenta de los beneficios".

Respecto a los riesgos, y con sus conocimientos como farmacéutico, expresó "A veces el éxito y el sabor de la victoria hacen que uno se pierda y entonces se abusa de cosas que no corresponden y que a la larga traen consecuencias para la salud. Yo quiero llegar a cierta edad y seguir sano porque como veterano sigo corriendo. Pero yo siempre voy a una carrera cuando sé que llego bien preparado. En especial porque va la familia y los amigos y no quiero que me vean sufrir. Yo lo hago porque me gusta, ya no tengo esa ansiedad por correr. Y siempre soy un agradecido, en especial a mi padre deportivo Don Luis Rey, yo eso no me lo puedo olvidar. Uno en el deporte no se hace solo. Atrás de uno está el entrenador, y la palabra de agradecimiento debe estar siempre para alguien que te enseño el atletismo como una disciplina", sentencia.

(Nota publicada por diario El Patagónico el 30 de agosto de 2015)

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