"Pitu" Rivero: "ojalá que me pueda retirar en Gimnasia"

El escolta santafesino ya lleva cuatro temporadas en el "Verde". Su comodidad en el club, el compañerismo existente en uno de los planteles más regulares de la Liga Nacional y el cariño incondicional de la gente, lo hacen sentir parte de una gran familia, junto a su pareja y a su pequeño hijo, comodorense de nacimiento.

Juan Manuel Rivero arribó a Gimnasia y Esgrima de Comodoro Rivadavia en 2016, con el objetivo de reemplazar durante unos pocos partidos al lesionado Leonel Schattmann.

Un poco por el destino y otro tanto por su entrega, que colaboró a un gran momento del “Verde” en esa época, cuando el entrenador principal era Gonzalo García y su asistente era Martín Villagrán, hoy técnico jefe del plantel de Liga Nacional, el escolta nacido en la ciudad santafesina de Gálvez terminó transformándose en uno de los jugadores más queridos en la historia “mens sana”.

En una entrevista a través de Instagram Live con el Departamento de Prensa del club, el “Pitu” Rivero habló de sus inicios en Gimnasia y de su actualidad, en lo deportivo y en lo personal, se emocionó y dejó en claro que en el “Verde” se siente como en casa.

“Lo mío fue muy de película. Vine a Gimnasia con un mes de contrato, por nueve partidos, de los cuales ganamos todos. Fue un ida y vuelta hermoso con la gente, en un momento que me encontraba complicado. Ese mes volví a ser el jugador feliz dentro de una cancha, y eso se sumó a que tenía a mi hijo de meses y con mi pareja estábamos en un momento pleno”, confesó.

Pocos jugadores logran conectarse con el público, sea en el deporte que sea, de la manera en que lo hizo Rivero. Al respecto, reflexionó: “Fue un cúmulo de cosas muy importantes y eso se vio reflejado en la cancha. Creo que eso hizo que la gente me aprecie, que para mí es demasiado y voy a estar agradecido por siempre”.

Después quedaba la Sudamericana, donde el “Pitu” jugó los tres encuentros. En ese momento se lesionó Diego Romero –el actual capitán del equipo- y le renovaron el contrato a Rivero.

“El último partido antes de las Fiestas, jugábamos un mano a mano con Bahía Basket en el Socios, que el que ganaba clasificaba al Super 4. Ese partido, Leo Schattmann la rompió en mil pedazos y en lo personal me tocó jugar bien. Clasificamos y después de ese partido salió el comunicado que me quedaba para el resto de la temporada”, recordó.

SENTIDO DE PERTENENCIA

Para el escolta, Comodoro también es muy significativo por motivos personales. “Mi hijo tiene 4 años y los vivió todos acá, está creciendo en esta ciudad, así que estamos super agradecidos. Ojalá que algún día podamos devolverle por lo menos el 50 por ciento de lo que nos dan, porque nos tratan de mil maravillas a todos”, aseguró.

Este año, Gimnasia obtuvo el tercer puesto en el Torneo Super 20 del Final Four que se disputó en el Socios Fundadores y ahora –suspensión mediante por la pandemia– terminó en la misma posición en la Fase Regular, clasificando así a la Zona Campeonato que aún no tiene fecha de inicio.

En ese sentido, el jugador santafesino se siente orgulloso. “Quedar terceros de 20 equipos no es poca cosa. Es obvio que nos hubiese gustado salir campeones, pero estamos super orgullosos por cómo lo sacamos adelante”, remarcó.

“Hoy la Liga te indica que los tres mejores equipos son los mismos mejores tres del Súper 20. Para nosotros eso es un orgullo, sobre todo porque la mayoría somos nacionales, porque tenemos un entrenador del club y eso es un orgullo no solo para Gimnasia, sino también para Comodoro, al verse tan bien representado por el equipo”, enfatizó.

Al referirse nuevamente a la comunión con la gente, destacó la ventaja de jugar en casa. “El Socios es una fortaleza, sin lugar a dudas. En lo personal, me siento muy cómodo, puedo tener partidos buenos y malos, pero acá es como que la gente se mete a la cancha, la sentís muy cerca, y cuando te falta ese espaldarazo lo tenés. Ahí es donde uno se contagia, y no me pasa solo a mí, sino a todos los chicos”, sentenció.

Pero Rivero también se siente contenido fuera de la cancha, en todo sentido, y eso lo lleva a querer perpetuarse en el club donde recuperó la felicidad como basquetbolista y en la cotidianeidad.

“Acá encontré algo que me estaba faltando, que era una estabilidad emocional. Acá formé mi familia, me encontré con gente buena, con amigos. Tengo a mi familia muy lejos, pero estar tan bien contenido acá, me hace más llevadero eso, si bien los extraño. Si fuese por mí, ojalá que me pueda retirar en Gimnasia, sin lugar a dudas”, afirmó.

Por último, Juan Manuel Rivero, entre lágrimas de emoción, admitió: “A uno lo pone contento de que mis viejos se sientan orgullosos del hijo que criaron. Pasamos muchas y agradezco que hoy me vean así, con todo el cariño que recibo”.

También tuvo palabras para su compañera y mamá de su hijo. “Se merece un montón de cosas, porque es la que se la aguanta cuando uno viene mal por haber perdido, o por no haber jugado bien, un montón de cosas”, finalizó.

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