Raidista chino pasó por Caleta y espera retornar a su país en 2020

Se llama Chen Guan Ming y con una antigua bicicleta adaptada como triciclo, carrito en el que transporta su tienda de campaña y otros elementos básicos de viaje, recorre el mundo a razón de 13 mil kilómetros por año. Ayer partió de Caleta Olivia con destino a Ushuaia.

Caleta Olivia (agencia)

Su raid comenzó en el año 2008 cuando llegó a Pekín para presenciar los juegos olímpicos y luego estuvo en los de Londres 2012 y Río de Janeiro 2016, aprovechando pasajes aéreos que le obsequió una empresa, pero con la condición de que le dejaran llevar su triciclo para continuar con su derrotero por todos los continentes.

Su próxima meta es estar en los Juegos de Tokio 2020 para luego retornar a su país. Mientras tanto, seguirá pedaleando sin rumbo fijo hasta que pueda acumular 170 mil kilómetros, o más, que le permitan figurar en el libro de records Guinness.El jueves arribó a Caleta Olivia y se convirtió en el personaje de la semana por su larga y blanca barba y su triciclo con toldo rojo en el cual enarbola las banderas de Argentina y China.

Una prueba de ello es que a mediodía de ayer, cuando iniciaba su viaje por la Ruta 3 con destino a Ushuaia, apenas podía avanzar porque decenas de personas descendían de sus automóviles y, al igual que peatones, interrumpían su paso para tomarse fotografías a su lado. Le auguraban suerte con gestos y palabras universales que superaban las barreras idiomáticas.

ESPIRITUAVENTURERO

Chen Guan Ming generalmente recibe ayuda de miembros de la colectividad oriental radicada en Sudamérica y a pesar de que no son muchos en la región patagónica, siempre encuentra a algún connacional que lo está esperando ya que siguen su trayectoria por redes sociales y páginas web de medios periodísticos.

Solo balbucea algunas palabras en castellano, por lo cual algún que otro traductor chino que encuentra en su derrotero le ayuda a transmitir sus experiencias y anécdotas de viaje.De esta manera, pudo saberse que es un jubilado apasionado por el deporte y por ello procura transmitir la importancia del espíritu olímpico.

Contó que en Londres lo tomaron por loco cuando lo vieron avanzar con su carrito e incluso provocó un atascamiento de vehículos en el principal puente del río Támesis, pero le condonaron una multa ya que se excusó de causar el problema por no contar con GPS, generando sonrisas entre los inspectores que lo interceptaron.

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