Renovado sentimiento de soberanía y de respeto a los caídos en Malvinas

Cientos de banderas le dieron un imponente marco a la Plaza Malvinas Argentinas de Caleta Olivia al evocarse ayer el 36° aniversario de la gesta de 1982 que también se instituyó como del Día del Veterano y los Caídos en la Guerra. Se entregaron distinciones a excombatientes y pronunciaron discursos el intendente Facundo Prades y el ingeniero Germán Stoessel, quien estuvo hace poco en el archipiélago para recorrer las zonas de combate y el cementerio de Darwin.

Caleta Olivia (agencia)

El paso de los años no alteró en absoluto el sentimiento de soberanía y de respeto hacia los soldados argentinos que murieron en la defensa del suelo patrio y a los que retornaron con la frente en alto, a pesar de que la dictadura militar de aquella época trató de ocultarlos y más tarde afrontaron una nefasta etapa de desmalvinización.

La ceremonia central de Caleta Olivia tuvo especiales connotaciones, al igual que las que se llevaron a cabo en otras localidades patagónicas, sobre todo aquellas ubicadas en costas del Atlántico Sur.

Sus poblaciones vivenciaron de cerca los acontecimientos de aquel cruento conflicto que costó la vida a más de 600 argentinos, a los que deben sumarse aquellos que se suicidaron por no soportar las secuelas psíquicas.

En consecuencia, en el acto de ayer también hubo tristeza, admiración, nostalgia y se fortaleció un espíritu de profunda nacionalidad.

HOMENAJES Y DISTINCIONES

El acto lo presidió el intendente Facundo Prades y los principales protagonistas fueron tres veteranos de guerra que residen en esta ciudad, Luis Maza, Héctor Orquera y Carlos Carrizo, sumándose a ellos el ingeniero Germán Stoessel, docente universitario que en las primeras semanas de marzo viajó solo a la isla Soledad para recorrer 600 kilómetros en bicicleta y llegar hasta los sitios de combate y al cementerio de Puerto Darwin, donde rindió su homenaje a quienes allí yacen.

También asistieron, entre otras autoridades, el diputado provincial Gerardo Terraz; los concejales Javier Aybar, Pablo Calicate y Rubén Martínez; altos oficiales locales de las Policía provincial y de Prefectura Naval, mientras abanderados de esas fuerzas de seguridad, como así también de escuelas primarias y secundarias, de jardines maternales y de diferentes centros de residentes provincianos y de otras instituciones, engalanaron el perímetro de la Plaza. Allí se encuentra un mapa en alto relieve de las dos principales islas del archipiélago, sobre las cuales se arrojaron flores en honor a los caídos.

La canción patria Aurora al momento de izarse los pabellones nacional y provincial, el Himno, la Marcha de Malvinas y el solo de trompeta cuando se llamó a un minuto de silencio -ejecutado por Miguel Ormeño-, adquirieron una superlativa importancia en esta evocación.

A ello se sumó el grato homenaje que se hizo a los excombatientes cuando se les obsequió una reproducción de sus rostros confeccionados en arcilla por la artista plástica local Ramona Ferreyra.

El municipio hizo propia la ocasión para entregar banderas de ceremonia a dos iglesias evangélicas y a la Comisaría Seccional Cuarta.

DISCURSOS ALUSIVOS

Al hacer uso de la palabra, el intendente Prades aludió a la necesidad de mantener viva la memoria de la gesta de Malvinas entre las nuevas generaciones, recordando que “en Caleta se vivió muy intensamente”.

Destacó además que “no podemos dejar de honrar a quienes murieron combatiendo y a aquellos que tuvieron la bendición de Dios para volver. A ellos debemos recordarlos no solo cada el 2 de abril, sino todos los días”.

También lamentó que hace pocos días un grupo de vándalos causara destrozos en las instalaciones del Centro de Veteranos de Guerra, ya que ese es un lugar que fue construido por el municipio para que ellos puedan transmitir sus vivencias y valores.

Por su parte el ingeniero German Stoessel, quien recibió una distinción de la comuna, expresó su orgullo por haber vivido “una aventura personal que trascendió más allá de lo que me imaginé”.

Contó ante el público que siempre lo apasionó y emocionó la historia de Malvinas, pero el hecho de pisar ese suelo fue algo que le resultaba difícil de describir.

“Sentir que hay piedras y que ahí hubo soldados argentinos aferrados a sus posiciones llega muy profundo y conmueve” indicó el docente, al tiempo que pidió no olvidar “el legado que nos dejaron quienes lucharon por la Patria porque la turba está regada con sangre argentina”.

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