La historia de Gabriel Portillo, el empleado de Seguridad que abrazó a los jugadores de River Plate tras la clasificación a la final de la Copa Libertadores tomó un rumbo inesperado.
Después de haber sido echado de la empresa PCP -contratada por Boca Juniors- en la que trabajó durante once años, la dirigencia de River anunció que le dará un empleo en el club de Núñez.
El hombre, que tiene una hija de 3 años, y que necesitaba trabajar, se emocionó al aire cuando Guillermo Lobo le comunicó la noticia: “tengo una alegría enorme. Necesitaba el laburo”.