River goleó a Lanús y sumó su tercer triunfo consecutivo

Le ganó 3-0 como visitante, por la tercera fecha de la Liga Profesional, con dos goles de Nicolás De la Cruz y uno de Bruno Zuculini.

River Plate goleó a Lanús en La Fortaleza y parece volver a reinventarse. Los últimos retoques tácticos comienzan a darle frutos al Millonario, que logró su tercera victoria consecutiva con un contundente 3-0.

Nicolás De la Cruz (dos) y Bruno Zuculini anotaron para el visitante, que fue superior y resultó eficaz ante el arco. Venía de superar por 2 a 0 a Argentinos por Copa Libertadores y 4-0 a Unión por el campeonato local. Nueve goles a favor y ninguno en contra. Números que no hacen más que respaldar la nueva apuesta del DT.

El Millonario repitió equipo por tercer partido consecutivo. Y el plan a desarrollar fue el mismo que en los anteriores dos: Zuculini en el doble 5 para dar un paso al frente en la presión, Enzo Pérez como eje, paciencia para elaborar, los laterales como dagas y movedizos Suárez y Romero.

Así, la visita llegó dos veces en los primeros 10 minutos. A los 7, De la Cruz, de tiro libre, forzó la volada de Acosta, 60 segundos después, el duelo se reeditó: el uruguayo remató tras una finta y el portero descolgó el balón del ángulo.

El Granate apostó a ser más directo. E incomodó con la pelota parada desde la pegada de Malcorra, y con centros desde los costados, cargando con los tanques.

A los 20, una conexión en velocidad casi le permite al dueño de casa ponerse en ventaja: Sand, de frente al arco y pisando el área, remató desviado.

Entre la presión de la Banda y el marcaje celoso, con duelos individuales, del local, los espacios no abundaron. En consecuencia, urgía una gambeta, atrevimiento, para romper la paridad. Y a los 30 minutos, Matías Suárez sacó a relucir su desequilibrio. Armani sacó un pelotazo largo para su corrida: el ex Belgrano metió el freno preciso tras el sprint y cedió para la llegada de Zuculini, quien desde el borde del área resolvió con precisión para rubricar el 1-0.

Se trató del quinto gol del mediocampista desde su llegada a Núñez. En el último mercado de pases, el Cremonese de Italia se lo quiso llevar, pero Gallardo lo convenció de continuar. La conquista rubrica ese nuevo “contrato” entre jugador y entrenador.

El tanto abrió un recurso que los de Gallardo no habían utilizado: el balón largo. Suárez olfateó que podía ser efectivo. Y a los 40, el punta cruzó para una nueva incursión ofensiva de Zucu, quien mostró astucia para ceder hacia atrás, a la posición en la que llegaba De la Cruz. El hombre de la selección uruguaya no perdonó y señaló el 2-0.

A los 44, con una jugada individual, el delantero por afuera remató alto, pero volvió a generar peligro. La contundencia también explicó el resultado: cinco oportunidades provocó River. Y llegó dos veces a la red.

El paso firme de River continuó en el inicio del segundo tiempo. A los 5 volvió a ampliar diferencias. Carrascal armó un jugadón sobre la derecha y envió el centro para Suárez, pero Acosta se anticipó de un manotazo. Sin embargo, el rebote le quedó a De la Cruz, que envió el rebote al fondo del arco.

La mala noticia para la visita llegó transcurrido un cuarto de hora del complemento, con la lesión de Matías Suárez. “Me tiró el aductor”, dijo, y pidió el cambio de inmediato. Gallardo lo reemplazó por Julián Alvarez, pero la luz de alarma quedó encendida en River, máxime ante el poder de fuego que exhibió en el inicio de temporada.

La segunda parte fue un concierto de la Banda, ante un adversario que solo inquietó en alguna pelota aérea y jamás consiguió hacer pie.

Los de Núñez manejaron el esférico de punta a punta, cuidaron piernas (tuvieron sus minutos Rolheiser, Paradela, Palavecino y Girotti) y hasta estuvieron cerca de anotar algún gol más. Como en el centro de De la Cruz a la cabeza de Zuculini, quien se lanzó en palomita, pero no logró darle la dirección deseada a la pelota. O en un par de contras comandadas por Alvarez y Paradela que no llegaron a buen puerto.

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