Roberto "Pica" Miranda, radiografía de un aguerrido

Se formó en el Deportivo Portugués de los uruguayos. Iba a alentar a Huracán en los Nacionales y soñaba con jugar en ese equipo. Tras un paso por Jorge Newbery, que fue la vidriera que le dio el pase al "Globo", tuvo la suerte de jugar un Regional y ser DT. Nunca fue a menos, siempre jugó al límite. Y por esa entrega nadie le discute haber jugado en los dos clubes más populares de la ciudad. Ahora se dedica a correr como miembro del Team Treno. Mientras anhela que los dirigentes valoren más la jerarquía local de jugadores y técnicos.

Por Angel Romeroa.romero@elpatagonico.net

“Chato comodorense”, “seguí laburando, lo vas a hacer toda tu vida”, eso le gritaba Blas Giunta como jugador profesional de Cipolletti a Roberto “Pica” (no sabe cuándo ni porqué el apodo) Miranda. Lateral y volante derecho aguerrido, formado en las inferiores del Deportivo Portugués de los uruguayos, y que iba a admirar y alentar a Huracán en su cancha de barrio Pietrobelli.

“Yo me acuerdo que él (Blas Giunta) tenía contrato allá, era jugador profesional. Entonces, ante las gastadas que me hacía le dije ‘bueno, vos no vas a caminar más’, y a la primera que lo crucé lo mandé contra el alambrado. Había dudado, pero el ‘francés’ Trezeguet (Jorge y padre de David) que jugaba de 2 me dio el visto bueno para que lo atienda”, rememora el “Pica” Miranda en charla con El Patagónico.

Era 1985, y el “duelo de duros” venía de mucho antes, cuando San Lorenzo de Almagro (con Giunta en su plantel) visitó la capital petrolera para jugar un amistoso con la Selección de Comodoro Rivadavia.

“Yo soy fanático de San Lorenzo, así que imagínate jugar contra ellos era uno de mis sueños. Incluso antes del partido me saqué fotos con la mayoría de ellos, incluido Blas Giunta”, expresa Miranda.

Con la pelota en movimiento, Blas Giunta cruzó a ‘Pino’ Enrique, lo sacó fuera de la cancha y lo lesionó. Entonces, ese fue el límite para Miranda.

“Ahí me olvidé de San Lorenzo, de ser hincha. De todo. Así que en el segundo tiempo le dije (a Giunta) ‘nos lesionaste a uno’. Y él me respondió ‘esto es para hombres’. Así que en la próxima jugada le fui de frente y casi lo quiebro. Luego el destino quiso que nos encontráramos en la final contra Cipolletti, ahí nos raspamos de lo lindo”.

“El ‘Papa’ (Carlos) Alvarez era una eminencia en Huracán, pero para ese Regional habían pensado en contratar a Víctor Doria. Y justo el ‘Negro’ se desgarró, así que vino Trezeguet de 2, ya en su retiro del fútbol. Y al otro año ese puesto sería cubierto por el ‘Turco’ Sergio Marchi (NdE: actual secretario general de Futbolistas Argentinos Agremiados procesado por administración fraudulenta) “yo jugué con ambos en la línea defensiva, el ‘Francés’ tenía otro nivel de juego y elegancia; en cambio el ‘Turco” te partía en dos”, remarca.Consultado sobre el rol que lo caracterizó de por vida, Miranda sentencia “en un equipo de fútbol, todos tienen una función. No todos son ‘Messi’, y yo estaba en la parte ‘sucia’, así que tenía que limpiar la casa. Además el fútbol es un juego en equipo”, sostiene entre risas.

SU PRIMER DETRACTOR, SER “RUSTICO” Y EL SUEÑO DE JUGAR EN HURACAN

Su padre fue a un partido y no fue más, “Pica” estaba en Huracán y en ese entonces el rival era Pico de La Pampa y la orden era que no pasaba nadie atrás; de eso de encargaba Miranda junto a Marco León.

“Mi viejo luego del partido nos dijo ‘yo no vengo más a verlos, ustedes no juegan el fútbol que yo viví’, porque en realidad había sido un partido friccionado donde todos poníamos la pierna. Yo me acuerdo que en los asados el ‘Toto’ Amado nos defendía delante de mi viejo, pero él era muy correcto en todo. Incluso cuando jugó en Caleta Córdova”, recuerda.

“Rustico”, en la actualidad es un mote que se dice a quienes no tienen habilidad alguna. Roberto sostiene que en el fútbol a algunos les toca defender, a otros generar juego y a otros marcar goles. Que en su caso, y en cada clásico local (que jugó con ambos equipos) tuvo la suerte de tener presencia en la red.

“Yo sabía cuál era mi función, por eso que me gritaran cosas me incentivaba. Incluso jugar con la gente en contra. No me achicaba, de hecho si me respetan en Newbery y Huracán es que yo siempre me entregué con una y otra camiseta, nunca fui a menos o saqué la pierna en un cruce”, apunta el “Pica” en tiempos dónde las cosas quedaban en la cancha, y los protagonistas eran los jugadores.

En ese contexto, Roberto Miranda supo cosechar amistades de toda la vida, ya sea con compañeros de equipo que luego se convirtieron en sus rivales. Incluso aquellos, que en una época dónde el tatuaje de moda era la marca de los botines en los gemelos.

“Me inicié a los 14 años en Deportivo Portugués de la mano de Adolfo Caneo, en ese tiempo hacíamos una 6ª-que nosotros le decíamos una 5ª ‘B’ con Néstor Caneo- con Pablo Romano, Néstor Manjón y salimos campeones. De ahí el ‘Negro’ Rolan (Tomás, DT uruguayo que sacó campeón al ‘lusitano’ en 74 y 75) me llevó a integrar la Primera.

Luego continuó Jorge ‘Coco’ Bersán, a quién considero uno de los mejores DT que tuve, pero como todo chico de 15 años, nosotros íbamos a ver a Huracán en el Nacional, donde jugaba el ‘Papa’, el ‘Bocha’, ‘Pirulo’, Gordillo, todos ídolos que daba gusto ir a ver.

Uno soñaba jugar ahí”, sostiene.Bersán lo llevó a Newbery, donde tuvo la oportunidad de conocer gente que lo marcó como el “Ruso” (Emilio) Markotic, ‘Pino’ Enrique, Alcalá, con quienes compartía la línea defensiva.

“Sacrificio, sacrificio y constancia a la larga dan sus frutos. Y eso que éramos todos rústicos, solo se salvaba Raúl Eduardo (Alcalá)”, recuerda entre risas.El “lobo” le posibilitó que luego lo llamara Huracán para jugar los Regionales “yo creo que tanto los hinchas de una y otro club nunca me dijeron nada porque yo me entregué a ambos por igual. Jamás saqué la pierna. Los problemas en todo caso los tuve con los dirigentes, porque no me cumplían con la palabra. Y como yo tenía el pase en la mano, hice y deshice como quise. Y en parte ello fue gracias al ‘Gordo’ Acosta que tenía una agencia deportiva. Y a Osvaldo Legari, que posibilitaron que tenga el pase en mi mano”, describe.

Siempre tuvo presencia en la red en los partidos trascendentales. Como ‘8’ su misión era perseguir a alguien o tener mucha presión en la mitad de la cancha. En tanto que como ‘4’ era marcar y llegar al fondo.

“Me pasó el último año en el ‘Globo’ y jugando contra Petroquímica, en un córner fui a cabecear. Creo que estaba Maruchelli o Pablo Lorenzo en ‘Petro’ para marcarme, y al consultarle a Víctor Doria, el ‘Negro’ les dice que me dejen si marca. Vino el centro, la bajaron y me quedó de zurda para el gol. Ahí lo gasté de por vida a Doria y a Anastasio (Tazo) Nicolau que eran el cuerpo técnico”.

DUELO DE PICANTES

“Maldonado de Boca de Río Gallegos jugaba de 6, tremendo. Solari Gil de Cipolletti, Blas Giunta en su momento nos cruzamos una vez y me dolió todo. Y delanteros como Mario Generi, que jugó de delantero en General Saavedra y era goleador y mala leche.

En el orden local, Zuribí Benítez, el mismo Ricardo ‘Rata’ Rubilar o Raúl Palacios que eran de jugar fuerte. Mientras que en los Regionales era matar o morir”, enumera Roberto Miranda a la hora de recordar a los que no aflojaban.Nunca se lesionó, sí estuvo a punto de cortarse el tendón de Aquiles. Pero al ser contratado por Estrella Norte para jugar contra Huracán, pidió que lo filtren tres veces para continuar en el partido. Y luego sí el yeso de 40 días para evitar la rotura.

El otro gran apoyo, lo representó haber jugado con sus ‘ídolos’ de Huracán “yo me estaba haciendo en ese clima de competencia, recuerdo que cuando íbamos a jugar a Cipolletti el colectivo te dejaba a dos cuadras y tenías que pasar por un túnel repleto de hinchas que parecía que te iban a matar. Yo era joven y me daba miedo, pero recuerdo que se acercaba el “Papa” Alvarez, me tocaba el hombro y me decía ‘quédate tranquilo pibe’.

Lo mismo el ‘Bocha’ Rodríguez, el viejo era un arquerazo. Todavía recuerdo cuándo se nos lesionó el ´loco´ Llesona y el ‘Bocha’ –que ya trabajaba en la pinturería- fue como tercer arquero y tuvo que salir como titular, en un remate de tiro de esquina nosotros rechazamos y quedó a disposición de un rival que metió un zapatazo, yo y Marco León nos tiramos de cabeza para cubrir, y de rabillo quedé esperando el grito de gol –jugábamos de visitante a cancha llena- y el ‘Bocha’ con la elegancia de sus años la descolgó del ángulo. Ahí se hizo un silencio total, esos eran tipos de otra categoría”, resaltó.

EL VALOR DE LO GENUINO

A la hora de mirar lo local, Miranda sostiene que existen chicos con potencial en la ciudad. Solo que están ausentes una serie de pautas para que nuevos valores surjan.

“Yo creo que hay muchos chicos. Lo que pasa es que hay muchas familias que los dejan y se van. Y otros adultos que no acompañan. Y ya pasó tu época de deportista. Es mi filosofía, creo que a muchos les cuesta dejar de pensar en uno y acompañar a sus hijos. Yo a las chicas (Morena y Moira, destacadas en las pruebas combinadas) las fui acompañando a lo largo de sus vidas y hoy viajan solas y se van proyectando en un deporte. Tal vez hay muchas otras ‘Moiras’ y ‘Morenas’ pero capaz les faltó suerte, o que las familias los acompañen, o tal vez sus padres priorizaron otras cosas por encima del deporte”, comentó.

Esa apuesta por lo de uno, lo llevó a Roberto Miranda –en su etapa de DT de Huracán- a apostar por chicos de la ciudad a la hora de dirigir. A pesar de que en la actualidad, dirigentes de la ciudad piensan que para armar equipos competitivos deben traer la mitad del equipo de afuera.

“Yo viví una etapa del fútbol comodorense donde tuve la chance de jugar con mis ídolos. Mario Olivera Juan Murcia, Carlos ‘Papa’ Alvarez y otros vivían el fútbol como profesionales. De hecho, el ‘Ruso’ Markotic bajaba del campo ‘muerto’ –donde trabajaba como jefe de campo- y se ponía a entrenar a la par del resto, porque ‘Coco’ Bersán no te regalaba nada si querías ser titular. Lo mismo pasaba con Víctor Gordillo, Marco León. Entonces a mí no me asustaba que venga un tipo de afuera súper profesional. En mi última etapa como futbolista en Huracán, volví por mis amigos. Y Jacobo Pichintíniz que era el DT me dijo ‘vos venís porque te trajeron tus amigos.

Pero sos el jugador 25 de la lista’. Así y todo no me acobardé, y le metí todo a las prácticas para terminar siendo titular e irme a jugar el Regional que perdimos la final con Cipolletti en Bahía Blanca”, sentencia.Todo es constancia y una cuota de suerte, resume el “Pica”. A modo de ejemplo cita a Marcelo “Topo” Márquez, un tipo que si bien no la descocía, supo a fuerza de entrenamiento llegar a la Primera división en Estudiantes de La Plata.

Hoy añora esos años, incluso como entrenador de Huracán donde apostó por los pibes de la cantera, más allá de las pretensiones de la dirigencia.

“Jerarquía y jugadores sobran. Tanto Llesona padre como hijo lo más bien podrían haber trascendido fuera de la ciudad. Los hermanos Barrientos son otro caso, donde creo que Leo tenía más condiciones.

Si uno se pone a nombrar comodorenses, la lista es larga, no solo en jugadores sino también en técnicos. Vos podes traer uno o dos refuerzos, pero no poder armar una base de un plantel con puros refuerzos. Creo que la CAI supo explotar esa faceta de potenciar jugadores”, concluyó Roberto "Pica" Miranda.

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