"Tenemos miedo de que lastime a alguien o que lo maten"

Desesperado pedido de una familia por un joven con problemas de adicción y salud mental. Es el mismo que detuvieron vecinos de Ciudadela el sábado.

Tamara Ortiz expuso en redes sociales la situación que atraviesan su hermana y su sobrino, Marcelo Soto, luego de un episodio policial ocurrido el sábado en el barrio Ciudadela. Aseguró que el joven fue asistido por personal sanitario, pero que posteriormente regresó a su casa sin una solución de fondo. La familia reclama un lugar de contención y asistencia especializada.

La situación de un joven que, según sus familiares, atraviesa problemas de salud mental y adicciones volvió a generar preocupación en Comodoro Rivadavia. Tamara Ortiz utilizó las redes sociales para hacer público el desesperado pedido de su hermana, quien asegura no encontrar respuestas institucionales para contener a su hijo, Marcelo Soto.

El reclamo surgió luego de un episodio ocurrido el pasado sábado en el barrio Ciudadela, donde el joven habría sido señalado por vecinos tras sustraer una botella de vino. La situación quedó registrada en un video que posteriormente comenzó a circular en redes sociales.

Según relató Ortiz, Soto padece esquizofrenia y atraviesa además un cuadro de adicción al alcohol y otras sustancias. La familia sostiene que, ante cada episodio, solicita asistencia policial y sanitaria, pero que las intervenciones terminan sin una solución que permita sostener un tratamiento o una contención adecuada.

“¿Cómo puede ser posible que en Comodoro Rivadavia no se encuentre un lugar donde puedan tener a los que no están aptos para la sociedad?”, planteó Ortiz en su publicación, donde describió el estado de desesperación de su hermana.

La mujer aseguró que durante el último episodio volvieron a solicitar la internación del joven, pero recibieron como respuesta que no había camas disponibles. Según su relato, fue medicado mediante una inyección y posteriormente regresó al domicilio familiar.

“Anoche teníamos una esperanza de que quede internado y nos dijeron que no hay cama. Una inyección y a la casa”, expresó Ortiz este lunes, agregando que su hermana tampoco habría recibido medicación para poder controlar la situación en el domicilio.

La familiar sostuvo que el joven suele abandonar la vivienda y dirigirse a distintos sectores del barrio para pedir dinero, alcohol o sustancias. Cuando no obtiene lo que solicita, afirmó, termina sustrayendo objetos de patios o viviendas.

En ese sentido, Ortiz reconoció que la conducta genera molestias y preocupación entre los vecinos, pero pidió que se tenga en cuenta que, según la familia, existe un problema de salud mental y adicciones que requiere una intervención especializada.

Uno de los principales temores expresados en el mensaje es que la situación termine con una persona lesionada o incluso con la muerte del propio joven, debido a una eventual reacción de vecinos que desconozcan su condición.

“Tenemos miedo de que lastime a alguien, pero también sabemos que lo pueden matar porque no todos saben que está enfermo”, manifestó.

La mujer también salió al cruce de eventuales cuestionamientos hacia la madre del joven y aseguró que la familia no permanece indiferente ante el problema. Por el contrario, afirmó que su hermana viene recorriendo distintas instituciones y solicitando ayuda para encontrar una alternativa de atención.

Finalmente, pidió a los vecinos que, ante nuevos episodios, realicen las correspondientes denuncias y soliciten la intervención policial, con la expectativa de que la reiteración de los hechos permita visibilizar la situación y obtener una respuesta.

El caso vuelve a poner en discusión la necesidad de contar con dispositivos adecuados de atención, contención y seguimiento para personas que atraviesan simultáneamente problemas de salud mental y consumo problemático, evitando que las intervenciones queden limitadas a respuestas de emergencia sin continuidad.

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