Tres DJs fueron condenados por la muerte de una diseñadora

Lucio de Crocci, Lucio Rossi y Rodrigo Puente fueron condenados ayer por el "homicidio culposo" de Aldana Vanesa Raquel Salama, una diseñadora textil que murió de sobredosis la madrugada del 19 de diciembre de 2009. Fueron acusados de abandono de persona y el fiscal adujo que "todas sus acciones tendieron al ocultamiento". Las condenas de ejecución condicional serán apeladas por la familia y la fiscalía.

Tres disc jockeys fueron condenados ayer a penas de hasta tres años de prisión a raíz de la muerte por sobredosis de una joven diseñadora, ocurrida en 2009 en el partido bonaerense de Vicente López, informaron fuentes judiciales.

El fallo lo dio a conocer ayer el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 2 de San Isidro, que fijó las penas al final del juicio oral que se realizó por el fallecimiento de Aldana Vanesa Raquel Salama (24), una diseñadora textil que además era docente en un templo judío.

Los jueces condenaron a tres años de prisión a Lucio de Crocci (33), alias “Loopcio”; a dos años a Lucio Rossi (28) y a un año y ocho meses a Rodrigo Puente (29) por el delito de “homicidio culposo”, pero todas las penas son de ejecución condicional y los condenados seguirán en libertad, tal como habían llegado a juicio.

Los jueces Lino Mirabelli, Julieta Makintach y Esteban Andrejin votaron por unanimidad, y el fiscal general adjunto John Broyad adelantó que apelará el veredicto, ya que había solicitado penas de hasta nueve años de cárcel por una figura más grave: abandono de persona.

En los alegatos del 15 de noviembre, el fiscal había pedido que De Crocci fuera condenado a nueve años, Puente a ocho y Rossi a seis, pero el tribunal desestimó su planteo y les aplicó una pena menor por otro delito.

Por su parte, la familia de la víctima, representada por el abogado Edgardo Turale, también pedirá la revisión del fallo, ya que había solicitado 10 años de prisión para los tres acusados por la misma figura que la fiscalía.

Si bien en la causa no hay ninguna evidencia y el tema no llegó a plantearse en el debate, Andrés Salama, padre de Aldana, aseguró a Télam que siempre tuvo la sospecha de que a su hija, además de haberle suministrado cocaína, le colocaron en una bebida GHB, la llamada “droga de la violación”.

MURIO ANTES DE SER ASISTIDA

El hecho ocurrió la madrugada del 19 de diciembre de 2009 dentro de la casa de Rossi, ubicada en San Martín al 1.200, de la localidad de Florida, partido de Vicente López.

Según la acusación de Broyad -que en 2009 actuó en la instrucción de la causa cuando estaba al frente de la Fiscalía Especializada en Drogas Ilícitas- los tres acusados “colocaron en situación de desamparo a la víctima”, quien presentaba “una intoxicación producida por una ingesta inusual de cocaína”.

Según la imputación, en vez de llamar a emergencias, los tres jóvenes introdujeron a Aldana en un auto Honda Fit, con el que “no se dirigieron en ese momento a ningún centro asistencial sino, por el contrario, circularon con destino incierto”.

En base a lo reconstruido, en la calle San Martín y avenida Del Libertador, los tres imputados bajaron a Aldana del vehículo y llamaron al 911 para luego, “con la víctima fallecida”, dirigirse al Hospital Privado Modelo, ubicado en Roca 1811, de Florida.

En el centro asistencial, la joven fue sometida a maniobras de resucitación en el “shock room”, aunque había fallecido entre 30 y 40 minutos atras.

El médico forense Héctor Moreira concluyó que la muerte se produjo entre las 0 y la 1.30 de aquella madrugada de 2009.

Para la Fiscalía, hay varios elementos que comprometen a los imputados: hicieron “un solo llamado al 911” en el que no informaron sobre el consumo de cocaína; “la víctima entró fallecida al hospital” y “si la muerte fue a la 1.30 y el primer llamado lo hicieron a la 1.49, dejaron a la víctima durante 19 minutos sin atención médica.”

Además, el fiscal sostiene que “no fueron al hospital (público) por miedo a ser denunciados” ni a “la comisaría ubicada en las inmediaciones” y que “todas sus acciones tendieron al ocultamiento”.

De Crocci, Rossi y Puente, quienes eran amigos entre sí y DJ’s en fiestas electrónicas, fueron beneficiados en su momento por la Cámara de Apelaciones y Garantías de San Isidro, que revocó la elevación a juicio y ordenó su sobreseimiento.

Pero ese fallo fue apelado por la fiscalía y revocado por el Tribunal de Casación Penal bonaerense que ordenó que el caso se dirima en el debate oral que concluyó ayer.

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