Tres miradas de la ilustración local se preparan para KokoFest II: Kame Comics, Junne e Ivanquinart

En la previa de la segunda edición del festival de ilustración y arte gráfico de Comodoro Rivadavia, tres artistas anticipan universos, búsquedas y recorridos que formarán parte del encuentro.

KokoFest, el festival de ilustración y arte gráfico de Comodoro Rivadavia, comienza a desplegar su universo de imágenes y sentidos de cara a su segunda edición, que se realizará los días 7 y 8 de marzo en el Centro de Información Pública (CIP). Tras un debut que consolidó al evento como un espacio de encuentro para la escena gráfica local, la nueva edición redobla la apuesta y propone ampliar el diálogo entre artistas, públicos y lenguajes.

En ese marco, tres ilustradores que formarán parte de la grilla del festival empiezan a tomar la palabra y a delinear, desde sus propias experiencias, los caminos que los vinculan con la ilustración, el grabado y el arte gráfico. Se trata de trayectorias diversas, atravesadas por la experimentación, la formación —formal o autodidacta— y una fuerte impronta personal que se expresa tanto en lo visual como en lo conceptual.

Aunque con estéticas y procesos distintos, los tres comparten una concepción del arte como herramienta de expresión y reflexión, anclada en lo cotidiano, lo simbólico y lo social. Sus trabajos dialogan con temas como el cuerpo, la identidad, el territorio, la memoria y las tensiones del presente, construyendo universos visuales que van desde lo visceral y figurativo hasta lo narrativo y lo experimental.

Embed - KokoFest on Instagram: "¡Proximamente! Comodoro tenemos el grato aviso de que nos volveremos a encontrar! Gracias al apoyo de ustedes, @secretariadeculturacr nos otorga una oportunidad nueva de encontrarnos. Aun estamos con las maquinas trabajando las 24hs, por lo que este es un pequeño spoiler que nos alegra compartir. vayan afilando esos lápices."
View this post on Instagram

KokoFest se propone, justamente, como ese espacio colectivo donde conviven múltiples lenguajes sin encasillamientos ni estilos dominantes. En esta segunda edición, el festival incorporará nuevos formatos, charlas, talleres y propuestas lúdicas, con el objetivo de fortalecer su perfil formativo y de intercambio, al tiempo que continúa visibilizando la producción local.

Cada uno de estos ilustradores se presentan en profundidad: sus recorridos, influencias, procesos creativos y la manera en que entienden su participación en un evento que busca consolidarse como referencia cultural en la ciudad. Este primer adelanto abre la puerta a ese recorrido, donde la ilustración funciona como punto de partida para pensar el arte, la comunidad y la identidad gráfica de Comodoro Rivadavia.

Embed - KokoFest on Instagram: "Con el objetivo de seguir financiando nuestro segundo evento de KokoFest, lanzamos esta rifa especial, con los artículos de la preventa. Así que si no pudiste comprarlos, quizás es tu oportunidad de ganartelos! Cada cupon vale $3000 ¡Son 5 Premios! 1- Grabado + Totebag + Llavero 2- Grabado + Llavero +Anotador 3- Totebag + Llavero 4- Set Stickers + Set Pines 5- Set Stickers + Set Pines La rifa está disponible desde hoy, hasta el 5 de Marzo. Se sorteará el 7 de Marzo antes del evento para que puedas pasar a retirar el premio. Si te interesa, no dudes en escribirnos al DM de KokoFest!"
View this post on Instagram

KAME COMICS: HISTORIETA, DIVULGACION Y COMUNIDAD DESDE LA PATAGONIA

Kame Comics no nació de un impulso aislado ni de una búsqueda puramente estética. El proyecto comenzó a gestarse en 2021, cuando su creador Maximiliano Kamenopolsky, de 34 años, tomó dos decisiones que marcarían un punto de inflexión: profesionalizar su vínculo con la historieta y crear un espacio de divulgación que le permitiera conectarse con otras personas interesadas en el medio, dentro y fuera de la región.

“Yo decido dos proyectos: por un lado, el de divulgación de cómics, que en ese momento se llamaba Oráculo Comics, y por otro, empezar a encarar el dibujo y la historieta de una manera más profesional, no en lo económico, sino en la forma de hacerlo”, explica Maximiliano en comunicación con El Patagónico. Esa profesionalización implicó asumir la historieta como un proyecto constante, con formación continua y una mirada más estructurada sobre los procesos de creación.

imagen

Durante varios años, ambos caminos se desarrollaron en paralelo: una cuenta dedicada a la divulgación y otra enfocada en los procesos personales, los dibujos y las historietas propias. Recién en 2025 esas dos vertientes se unificaron bajo un mismo nombre: Kame Comics, un espacio que hoy funciona como plataforma creativa y, al mismo tiempo, como canal de difusión del noveno arte. Actualmente, el proyecto se despliega en Instagram y también en YouTube, donde continúa la tarea de recomendar, analizar y poner en circulación historietas de distintos géneros y procedencias.

“En Kame Comics puedo hablar de mis historietas, de mis procesos, de mi arte y, a la vez, hacer divulgación”. Aunque muchas veces se habla en plural, aclara que se trata de un proyecto personal: “Sigo, seguimos como si fueran muchas personas, pero soy yo solo”.

A diferencia de otros recorridos más ligados al juego o al dibujo temprano, su acercamiento a la historieta fue tardío y consciente. “Yo no hacía historieta de chico. Arranco directamente con gente que ya conocía el medio”. Esa particularidad influyó de manera decisiva en su forma de trabajar: antes de empezar un proyecto, piensa en el formato final, en la impresión, en el uso del color o el blanco y negro, en los tiempos y en la viabilidad de la obra. “Lo encaro de manera más proyectual, viendo ya el final del camino, la publicación”.

imagen

En cuanto a la formación, su recorrido combina lo autodidacta con instancias de aprendizaje guiadas. No cuenta con estudios académicos formales en arte, pero sí con cursos, talleres, seminarios y tutorías con profesionales del medio, además de una formación constante a través de libros y materiales especializados. “Haber conocido gente que ya estaba metida en el medio me allanó bastante el camino y me ayudó a entender la historieta de una manera más concreta”.

En su obra conviven múltiples influencias. El manga ocupa un lugar central, especialmente en el tratamiento del movimiento y la acción. “No sé si tanto en la estética, pero sí en el dinamismo, en cómo se muestra la acción”. A esa base se suman referencias del cómic clásico argentino y del cómic estadounidense de los años 80, visibles en el uso del claroscuro y los bloques de negro. Autores como Mike Mignola aparecen como referencia explícita, junto a otras influencias de distintas tradiciones y épocas.

Ese cruce de lenguajes se manifiesta con claridad en Matrero, su obra más reciente, un western que recupera la figura del gaucho como núcleo narrativo. “El gaucho es nuestro western y, a la vez, nuestro samurái”, reflexiona, y destaca la riqueza simbólica y cultural de lo argentino como territorio fértil para la ficción. “A veces elegimos el western o el samurái antes que el gaucho, y me parece una picardía no agarrar lo nuestro para hacer historias”.

La divulgación ocupa un lugar tan importante como la creación. Para Maximiliano, ambas dimensiones no solo conviven, sino que se potencian. “Uno como creador tiene que tomarse el rol de divulgar. Es importante para hacer crecer el medio, que sigue siendo bastante chico”. Desde ese lugar, busca derribar estigmas asociados a la historieta y mostrar que puede abordar temas sociales, políticos y complejos, al igual que cualquier otra forma narrativa.

Embed - La Nave - Capítulo #105: 'Top Mensual' - Enero 2026

Esa lógica de intercambio se profundiza en su participación en La Nave, un colectivo de divulgadores de historieta de distintos puntos del país. El proyecto funciona como un espacio de encuentro y debate, principalmente a través de un canal de YouTube con formato de videopodcast. “Lo que más caracteriza a La Nave es la variedad. En un mismo programa podés encontrar historieta nacional, superhéroes y manga”.

imagen

Para Maximiliano, lo comunitario no es un valor accesorio, sino una condición indispensable. “Un evento no se puede hacer solo. Lo comunitario es vital”. En ese sentido, destaca la importancia de los encuentros presenciales, el diálogo con colegas y el contacto directo con el público. “Nada reemplaza el tomarte un mate con un colega que está feriando al lado tuyo”.

Desde esa mirada, su vínculo con KokoFest adquiere una relevancia especial. Participar por segundo año consecutivo en el festival representa, para él, la consolidación de un espacio que no existía en la ciudad. “Me parece sumamente importante que se dé un espacio que nuclea a los artistas gráficos locales. El año pasado me impresionó la cantidad de artistas que había”. Con una grilla que crece y la incorporación de talleres y actividades, considera que KokoFest tiene el potencial de convertirse en un referente regional.

“Al KokoFest hay que cuidarlo a toda costa”, sostiene, y no descarta que, a futuro, el festival incorpore propuestas específicas vinculadas a la historieta, como charlas, debates o seminarios. “Si el evento sigue creciendo, es el espacio ideal para hacerlo”.

Embed - Kame | Arte Gráfico y Comics on Instagram: "Ya disponible en YOUTUBE el video de DESTACADOS 2025 Una excusa para recomendarles montones de comics para que sumen a sus listas!! (En las imagenes algunos adelantos de lo que pueden encontrar ) Miralo YA en mi canal de Youtube!! Link en BIO o por aca www.youtube.com/@KameComicsYT #comics #reseñas #recomendacionescomics #comiceuropeo #comicnacional #comicusa"
View this post on Instagram

Desde la Patagonia, Maximiliano Kamenopolsky asume el desafío doble de producir y difundir historieta en un contexto atravesado por la distancia geográfica. “Es más difícil hacer contactos, mostrarle el trabajo a un editor o tener devoluciones”. Sin embargo, esa dificultad refuerza su convicción sobre la importancia de generar redes, eventos y espacios colectivos que acerquen el sur al mapa nacional del cómic.

JUNNE: DIBUJAR PARA HABITAR MUNDOS, FANDOMS Y EMOCIONES

Micaela tiene 31 años, es docente y dibujante. En redes se la conoce como Junne, y su recorrido en la ilustración está marcado por una relación íntima y persistente con el dibujo, entendida más como refugio, disfrute y exploración que como una meta cerrada o un camino lineal. “El dibujo siempre fue un hobby, una forma de desconectarme”, resume en comunicación con El Patagónico.

Su vínculo con el arte comenzó en la adolescencia, alrededor de los 13 o 14 años, copiando ilustraciones que encontraba en internet. “De chica no dibujaba mucho, incluso las portadas de la escuela me las hacía mi mamá”. Fue el acceso a una computadora lo que abrió la puerta a un universo visual que la atrapó rápidamente, en especial el anime y el manga. Dragon Ball, Naruto y Bleach fueron pilares fundamentales en esa etapa inicial, no solo por el estilo, sino también por la disciplina cotidiana que implicaban. “Dibujaba todos los días. Pausaba escenas en los DVD y las redibujaba una y otra vez”.

imagen

Ese primer acercamiento, atravesado casi exclusivamente por el blanco y negro, dejó una huella que todavía persiste. “El lápiz me obliga a sacarle el máximo provecho a los contrastes, las luces y las sombras”. Aun hoy, cuando su producción es mayormente digital, el dibujo tradicional sigue siendo una herramienta clave en su proceso creativo, un espacio de libertad donde el error no pesa y el trazo puede rehacerse tantas veces como sea necesario.

La formación de Junne fue, en gran medida, autodidacta. Durante años se apoyó en tutoriales, cursos online y la observación atenta de otros artistas. “Cuando empecé, los tutoriales estaban en inglés o japonés, idiomas que no manejo. Trataba de replicar lo que intuía”. Anatomía y proporciones fueron sus primeras obsesiones, seguidas, con el tiempo, por la teoría del color, la composición y la perspectiva.

Esa falta de formación académica también influyó en su manera de relacionarse con el dibujo. “Al no sentir la presión de tener que perfeccionarme, fue un proceso más libre, aprendiendo a mi ritmo”. Hoy, con mayor conciencia de los fundamentos del arte, reconoce las falencias de sus trabajos antiguos, pero no las reniega: “El conocimiento no ocupa espacio, y sigo aprendiendo”.

imagen

Su estilo es el resultado de una mezcla consciente y en constante revisión. Junne combina influencias del anime, la caricatura, el cómic y cierto semirrealismo, con referencias claras a la animación tipo Disney. “Me gusta tomar un poco de cada cosa y armarlo a mi manera”. Aunque el manga marcó sus inicios, hoy busca alejarse de una estética estrictamente anime para construir un lenguaje más personal, sin perder esa base que la formó.

La ilustración digital ocupa un lugar central en su producción actual, sobre todo por las posibilidades expresivas que ofrece el color. Sin embargo, Junne distingue claramente el modo en que encara cada técnica: mientras el lápiz le permite explorar sin presión, lo digital implica un abordaje más serio y estructurado. “Busco que sean piezas terminadas, bien construidas, que cuenten algo por sí solas”.

Esa búsqueda narrativa atraviesa gran parte de su obra. Le interesa que una ilustración funcione como un relato en sí mismo, capaz de sugerir una historia sin necesidad de palabras. En ese camino, la creación de personajes originales —sus OC (Original Character)— se volvió un territorio cada vez más presente. “No era mi fuerte, pero hoy lo disfruto mucho. Crear personajes, imaginar mundos, situaciones, interacciones”.

imagen

Muchas veces esos personajes nacen de ideas simples, casi azarosas, que luego se complejizan. “Es como un rompecabezas”. A partir de una forma, un color o un objeto, construye identidades visuales que luego reaparecen en nuevos dibujos, generando continuidad y profundidad.

El concepto de multifandom es clave para entender su universo creativo. Junne se define como alguien a quien le gustan muchas cosas a la vez: series, películas, libros, videojuegos. Participar activamente en fandoms, intercambiar teorías, consumir fan art y producir ilustraciones basadas en obras que ama fue, desde el inicio, una forma natural de expresión. “Cuando algo me gusta, me interesa todo: la obra, quienes la hicieron, las interpretaciones”.

Ese espíritu se refleja también en su experiencia en eventos. Gran parte de su producción es fan art, y el intercambio con el público es uno de los aspectos que más disfruta. “Cuando alguien se acerca y me dice ‘me gusta esta serie’, me pongo a charlar automáticamente. Ese intercambio es reconfortante”.

Junne comenzó a mostrar su trabajo públicamente alrededor de 2013 o 2014, en plataformas como DeviantArt, donde interactuó durante años con otros artistas. Recién en 2020 abrió comisiones, un paso que asumió con responsabilidad y compromiso. “Me gusta representar las ideas de otras personas, dar vida a personajes que alguien imaginó”. El trabajo por encargo implica diálogo constante, bocetos, correcciones y un vínculo de confianza que valora profundamente. “Están confiando en mí algo con valor emocional”.

En redes sociales, su relación con Instagram es ambivalente. Reconoce que el algoritmo y ciertas dinámicas le generan inseguridad, pero atraviesa una etapa de cambio y renovación. Cambió el nombre de su cuenta, decidió cerrar ciclos y mostrar procesos más desprolijos, bocetos, avances. “Quiero reconectar con lo que me gusta, sin la presión de que todo sea perfecto”.

Embed - Junne on Instagram: "Reto del club de dibujo ( @lysergide_dream ) . . Me inspiré para hacer un gato payaso, Pero al pintarlo me di cuenta que podría aprovechar de hacerlo con los colores de Koko (mascota del @kokofest_cr ). Algún día quiero hacerle un buen Fanart a koko jajaja Alguno ya lo dibujo? Quiero veeeer . . #myart #kokofest #kokofestcr #fanart #traditionalart #comodoroilustra #comodororivadavia"
View this post on Instagram

En ese recorrido, los espacios colectivos cobran un valor central. Durante mucho tiempo, su trayectoria fue solitaria, sin posibilidades de formarse o compartir en la ciudad. Por eso, la existencia de KokoFest representa un punto de inflexión. “Es un evento que permitió que muchos artistas de distintos estilos coexistieran en un mismo lugar”. Para Junne, el festival valida la diversidad y rompe con la idea de que solo algunos estilos son legítimos. “Todo estilo es válido para expresarse”.

KokoFest, además, habilita el intercambio, el encuentro y la posibilidad de reconocerse en otros. “Ver tantos estilos distintos te ayuda a validar lo que hacés”. Y suma un deseo: que cada vez más artistas se animen a dibujar, a aprender, a mostrarse, sin importar la edad ni el punto de partida.

Hoy, Junne transita una etapa de mayor disfrute y libertad creativa. Dibujar sin culpa, recuperar gustos de la adolescencia, explorar personajes, técnicas y relatos, y, a la vez, pensar en ilustraciones que dialoguen con Comodoro, su paisaje y su identidad. “Nunca es tarde para aprender”. Y en ese aprendizaje continuo, el dibujo sigue siendo, ante todo, un lugar para habitar.

IVANQUINART: EL DIBUJO COMO HERRAMIENTA PARA PENSAR LO SOCIAL, LO SIMBOLICO Y EL PRESENTE

Iván Quinteros, conocido artísticamente como Ivanquinart, no concibe el dibujo como un fin en sí mismo, sino como una herramienta de expresión y esa definición atraviesa de manera transversal toda su producción, marcada por una exploración constante de lo simbólico, lo corporal y lo social.

Su vínculo con el arte comenzó muy temprano. Ya en el jardín de infantes mostraba interés por la plástica y la expresión visual, en un contexto educativo que incentivaba la experimentación. “Te hacían dibujar todo, era plasmar de una”, recuerda en comunicación con El Patagónico. Desde entonces, el dibujo se convirtió en una práctica sostenida, ligada tanto a la observación del entorno como a la necesidad de ordenar el mundo. “Dibujaba lo que veía: el colectivo, los lugares, las escenas cotidianas. Era una forma de ubicarte en tiempo y espacio cuando sos chico”.

Durante la primaria y la secundaria, la educación artística ocupó un lugar central en su formación. En el colegio Domingo Savio aprendió fundamentos del dibujo tradicional —cuadrícula, encuadre, construcción de la figura— que hoy reconoce como saberes que, en otros contextos, se adquieren en instancias terciarias. Más tarde, en el Instituto Martín Rivadavia, el cruce entre artes visuales y disciplinas como el teatro reforzó su interés por la expresión artística, incluso dentro de una orientación contable.

imagen

Un rol clave en ese recorrido lo tuvo la artista local Fabiola Castro, su profesora de plástica durante varios años. “Te incentivaba mucho si te interesaba”. Aunque más tarde se graduó como licenciado en Turismo en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, el dibujo nunca quedó relegado. A los 26 años se mudó a Buenos Aires, donde vivió alrededor de seis años y profundizó su formación de manera autodidacta y semiformada, a través de clases particulares, cursos y seminarios, muchos de ellos en el Teatro San Martín.

Ese recorrido híbrido define su práctica actual: una combinación entre bases académicas y experimentación constante. “La formación te da las reglas, pero después es fundamental experimentar, buscar tu propio camino”. En ese proceso, el dibujo aparece siempre como un lenguaje personal, una forma de canalizar ideas más que de alcanzar una técnica cerrada.

El universo visual de Ivanquinart está atravesado por temas recurrentes: el cuerpo, la muerte, lo espiritual, la dictadura, el miedo, las enfermedades mentales, el poder de los medios de comunicación y problemáticas propias del territorio, como el petróleo en Comodoro Rivadavia. “Muchas de las obras están basadas en la realidad, en vivencias personales o ajenas, en lo que pasa en el presente inmediato”. La información circulante —redes sociales, medios, relatos cotidianos— funciona como insumo constante para construir imágenes que buscan interpelar.

Formalmente, su trabajo se organiza en series. Algunas nacen de manera consciente y otras se van armando casi sin proponérselo, a partir de ideas latentes que reaparecen. “Si estoy trabajando en cinco ilustraciones sobre una temática, trato de que dialoguen entre sí, ya sea por color, composición, formas o elementos”. En ese diálogo visual aparecen motivos que se repiten: cráneos, manos, cuerpos, rostros, paisajes simbólicos, composiciones similares que, lejos de ser una limitación, funcionan como marcas identitarias.

imagen

El color ocupa un lugar central en su obra. Ivanquinart trabaja con paletas saturadas, contrastes fuertes y juegos entre complementarios. “El color le da vida a la obra. Es como una viola: podés usar un sonido limpio o meterle distorsión”. Más allá de lo figurativo, el color es un recurso expresivo que aporta movimiento, tensión y atmósfera. “A veces, con dos o tres colores bien usados, alcanza. Todo depende de la composición”.

Justamente, la composición es el núcleo de su proceso creativo. “El dibujo lo podés terminar en una hora, pero lo más difícil es armar la obra”. Pensar qué quiere decir, cómo decirlo y qué elementos usar para transmitir ese mensaje es la parte donde más tiempo y energía invierte. La técnica, en ese sentido, aparece como una herramienta al servicio de una idea, no como un objetivo autónomo.

Además del dibujo, Iván tiene una relación profunda con la música: toca batería desde muy chico y da clases, una práctica que convive naturalmente con su trabajo visual. Ambas disciplinas, aunque distintas, funcionan como canales expresivos complementarios, atravesados por el ritmo, la intensidad y la improvisación.

La participación en eventos ocupa un lugar central en su forma de entender el arte. En esos espacios no solo muestra su trabajo —principalmente reproducciones en formato póster de sus ilustraciones— sino que prioriza el intercambio con el público y con otros artistas. “Siempre terminás colgado hablando con la gente. Ese diálogo es fundamental”. Retratos, imágenes simbólicas y temáticas compartidas generan conversaciones espontáneas que enriquecen su práctica.

Embed - @ivanquinart on Instagram: "Kokito 7 y 8 de Marzo 2026 será la 2da Edición de Koko Fest"
View this post on Instagram

En ese sentido, KokoFest representa para Ivanquinart un espacio clave dentro de la escena cultural local. “No había un evento así en Comodoro”. La diversidad de estilos, edades y enfoques es uno de los rasgos que más valora del festival. “No está acotado a un estilo en particular. Hay manga, caricatura, serigrafía, de todo”.

Participar por segundo año consecutivo refuerza su convicción sobre la importancia de los proyectos colectivos. “Un evento no se puede hacer solo. Lo comunitario es vital”. KokoFest, en ese sentido, habilita el encuentro, la visibilización y el diálogo entre artistas y públicos, algo que considera irremplazable incluso en tiempos de redes sociales.

Para sostener una práctica artística independiente, Iván subraya valores que van más allá de la técnica: la paciencia, el respeto y la constancia. “Para que algo salga bien, lo más importante es la paciencia”. También el respeto hacia los otros artistas y hacia quienes se acercan al trabajo, entendiendo al arte como un espacio de convivencia y aprendizaje mutuo.

Desde Comodoro Rivadavia, Ivanquinart construye una obra que no busca comodidad ni neutralidad. Sus imágenes interpelan, incomodan y dialogan con el contexto social y cultural del que emergen. En KokoFest, ese universo encuentra un espacio de resonancia colectiva, donde el dibujo deja de ser solo imagen para convertirse en conversación, experiencia y pensamiento compartido.

Fuente:

Notas Relacionadas

Dejá tu comentario

Las Más Leídas del Patagónico