Un cabo del ejército abusaba de sus tres hijastras

Ocurrió en 28 de Noviembre. También maltrataba a una nena de 3, que era su propia hija: la bañaba con agua fría cuando lloraba mucho. Está con prisión preventiva a la espera del juicio oral. La policía se lo llevó el 25 de Mayo tras sacarlo del desfile en esa localidad santacruceña.

Esperaba que la mujer fuera al trabajo y allí comenzaba a cometer los abusos. Así, durante largo tiempo, aunque en la pandemia todo se les hizo más difícil a las chicas abusadas. Aunque parezca mentira, todo se desarrollaba dentro de un predio del Ejército Argentino, donde un cabo primero les fulminaba la infancia y la vida a sus tres hijastras. Ocurrió en la cuenca carbonífera de 28 de Noviembre, en Santa Cruz. Ahora está detenido con prisión preventiva, publica Jornada.

Su detención no fue algo común: su pareja (con la que tiene una nena de 3 años) aprovechó que el pasado 25 de Mayo el cabo primero tenía que participar de un desfile en el pueblo. Con las pruebas en la mano se acercó a la comisaría y lo denunció. La policía actuó rápidamente. Irrumpió en el medio del desfile patrio y lo detuvo. Ahora, deberá esperar preso el momento del juicio oral.

El cabo primero presta servicios en el Regimiento de Infantería Mecanizada 35 de la localidad santacruceña de 28 de Noviembre.

De acuerdo a la denuncia, el cabo violaba a una menor de 11 años, intentó atacar sexualmente a una de 16 y abusó de una que actualmente tiene 18. Las tres eran hijas de un anterior matrimonio de la mujer. Pero además y según declararon las víctimas, también maltrataba a una criatura de 3 años fruto de la relación con su actual pareja: a veces, la bañaba con agua fría porque lloraba mucho.

EN UN PREDIO DEL EJERCITO

Estos tremendos detalles fueron contados por la mujer a la policía aprovechando que se había quedado sola porque el cabo había ido a participar del clásico desfile de un nuevo aniversario de 25 de Mayo de 1810. Y un agravante: los hechos denunciados se producían en una casa que se encontraba en el cuartel del ejército y en el que el militar residía con su familia.

El hasta ahora militar (aún conserva ese estado) llegó de la provincia de Formosa y actualmente se encuentra cumpliendo prisión preventiva después de las pruebas recogidas por la justicia que incluyeron pericias psicológicas, médicas y declaración en cámara Gesell de las menores.

La mujer se atrevió a contar lo que pasaba después de conversar con sus hijas, a las que notó algo raras en los últimos tiempos. La situación se conoció recién en los últimos días por razones jurídicas. Los abusos se cometían durante la ausencia de su mujer en la vivienda por razones de trabajo. Estaba con el militar conviviendo desde hacía 4 años, período durante el cual nació la hija de ambos.

En la casa del ejército, y sobre todo durante la pandemia, comenzaron a intensificarse los abusos. La mujer debía viajar diariamente a 28 de Noviembre para trabajar, de tres a cinco de la tarde. En este horario es en el que el hombre violaba a la menor de 10. Le decía que era “sólo un juego” y que “este sería un secreto entre los dos”, según contó la nena en la cámara Gesell.

Quizás los abusos se hubiesen extendido en el tiempo de no ser que la mujer, una noche, se levantó a tomar agua y encontró a la mayor de sus hijas llorando en un rincón. “¿Qué pasa, hija?”, le preguntó, a lo que la joven le respondió que su padrastro la había manoseado. Pero eso no fue todo. Después le preguntaría al resto de sus hijas si habían sufrido lo mismo. Todas coincidieron en que sí, que los abusos tenían lugar a la hora de la siesta, cuando ella no se encontraba en la casa.

La denuncia fue hecha el 25 de mayo pasado. El hombre primero contó con custodia policial y, una vez que se ratificó la misma, la cámara Gesell y la revisión médica de la menor de 10, el Juzgado de Instrucción Penal N°1 de Río Turbio, a cargo de Bettina Bustos, ordenó la detención del militar, del que no se conocen, al menos por ahora, datos filiatorios.

Además, pesa la segunda denuncia por parte de su hijastra mayor de edad. Ella expuso sobre los “manoseos” el mismo día que su madre lo hizo por la menor de 10 años.

En el mismo sentido, la joven de 16 años aseguró que el cabo primero la había “invitado a hacer la siesta” en reiteradas oportunidades cuando la madre no estaba. Diferente situación es la de la nena de 3 años, su propia hija: la metía al agua fría cuando lloraba, según el testimonio que brindó la madre. Ahora, con prisión preventiva, el hombre se encamina a un seguro juicio oral y a una dura pena, según se especula en 28 de Noviembre, donde se encuentra la cuenca carbonífera de Santa Cruz. Así lo narran medios de esa provincia, en medio de un pueblo que se vio consternado por este verdadero horror.

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