Para cuando la joven advierte el engaño, ya estarán inmersos en el desierto y comenzará una ardua travesía a pie por la meseta patagónica. Cazando, refugiándose en cuevas y construcciones abandonadas, sin posibilidad de escape en medio de la nada, la difícil convivencia se irá modificando con el correr de los días.
En camioneta, a caballo, guiado por rastreadores, el comisario Hermes Prieto irá tras ellos, seguro de encontrar alguna huella en medio del desierto. La película tuvo su premiére mundial en el Festival de San Sebastián, donde compitió en la sección Horizontes Latinos. La historia tiene algunos puntos de contacto con un hecho real que ocurrió en esta ciudad hace cinco años.
“Me interesaba trabajar una relación de dos personajes aislados del mundo como mero desafío narrativo”, dice Ulises Rosell en sus notas de director. “Suponía que sin la mirada del entorno cotidiano y con la presión de la supervivencia, se abrían las posibilidades que permitirían que los personajes evolucionen desde el trauma inicial del secuestro hacia terrenos menos transitados.
Para ello convoqué a dos actores de larga trayectoria pero de formación casi opuesta, como son Valentina Bassi y Jorge Sesán. La propuesta fue que se vieran las caras por primera vez en el set, sin ensayos previos y con la cámara prendida durante la primera toma del primer día de rodaje: la escena cuenta el inicio de la travesía a pie, cuando ella aún intenta zafarse en vano, sin aceptar que está siendo secuestrada”.
“La desolación era total kilómetros a la redonda, el viento patagónico golpeaba incesante, como durante casi todas las jornadas que siguieron, lo que iba confirmándonos que esas tierras no habían cambiado nada en los últimos dos siglos”, prosigue el cineasta en sus notas. “Por lo menos desde que los indios se llevaban a las cautivas tierra adentro, para luego dejarlas andar sueltas, libres entre las tolderías, simplemente porque en las distancias infinitas ya no hay adónde escapar”.
Y en cuanto al haber convocado a su propia esposa como protagonista, Rosell ha declarado: “No me animaba a dirigir a Valentina, porque no la veía en ningún personaje de los que hacía. Pero cuando empecé a escribir ‘Al Desierto’, inmediatamente me di cuenta de que era una historia para ella”.
Sobre la experiencia de dirigirla por primera vez, Rosell cuenta que fue “lindo y complicado. De entrada debí encontrar la distancia entre mi esposa y el personaje. La veo todos los días. Tenía que salir de esa imagen de mujer ideal. Pero cuando lo conseguí, ‘Valen’ me ayudó mucho en el armado de la historia. En la filmación, reconozco, fui mucho más exigente con ella que con cualquier otra actriz”.