Un excombatiente, el significado de la fe en momentos de guerra y la repatriación de la Virgen

La historia es de Jorge Palacios, un ex combatiente de Malvinas que será parte de una delegación que repatriará a la Virgen de Luján que los acompañó en las Islas Malvinas. "El hecho que me haya salvado era para vivir este momento" expresó con emoción uno de nuestros héroes argentinos. Palacios sobrevivió al estallido de una bomba que lo sepultó dos metros bajo tierra.

La Virgen de Luján de los soldados argentinos se encuentra exhibida en una Catedral inglesa y después de 37 años, el miércoles 30 de octubre, una delegación de argentinos volverá a verla y recuperarla en un acto que se hará en el Vaticano con el Papá Francisco.

La historia de Jorge Palacios, con la virgencita de los héroes de Malvinas, se empieza a escribir desde el momento que formó parte del Regimiento de Infantería 25 - con solo 18 años- como soldado durante el conflicto bélico con Inglaterra.

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“Un 4 de mayo (1.982) a la madrugada hubo un bombardeo, fueron varias bombas y una de ellas cayó a 5 o 6 metros donde yo estaba haciendo guardia” recordó Palacios quien describió a El Patagónico que fue tal la onda expansiva que lo levantó y tiró "dentro de un pozo de zorro".

"Tenía una manta apoyada en la cabeza y cuando caigo me tapa, junto con mi compañero (Raúl) Ortiz que estaba dentro del pozo de zorro, durmiendo, sentado arriba de una piedra. Nos cayó arena, piedra, tierra. Quedamos sepultados, quedamos enterrados como dos metros".

"Pedíamos auxilio, pensaba en morir ahí", relató Palacios, sin embargo comentó que "estaba tranquilo y con una paz interior inmensa, a dos metros bajo tierra, nos dieron por muertos" y “cuando ya no teníamos aire, siento que alguien estaba arriba y comenzamos a gritar, después nos sacaron y mis compañeros decían: "esto fue un milagro".

Cuatro días después de aquella experiencia durante una procesión el 8 de mayo de 1982, contó Jorge que fue la última vez que los soldados pudieron ver a la Virgen de Luján en las Islas Malvinas. "La virgen quedó en ese lugar donde se hizo la misa y después nunca más pensé en ella, hasta que hace dos años, argentinos que andaban por Inglaterra la ubicaron en una iglesia a 70 kilómetros de Londres".

Desde ese momento, hasta hace muy poco tiempo la misma estuvo alojada en una catedral de la ciudad inglesa de Aldershot.

Este 30 de octubre, Jorge volverá a ver esa estatua porque será parte de una delegación, junto con el padre Vicente Martínez Torrensque y repatriarán a la Virgen de Luján en el Vaticano. Está previsto que sean recibidos por el papa Francisco en la basílica de San Pedro, a 37 años después de la guerra.

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"Teníamos el honor de llevarla porque nos protegió en el bombardeo que cayó cerca de la virgen y lo único que se rompió fue el vidrio, quedó de pie. Fue algo divino, y sentíamos una inmensa protección” expresó orgulloso el exsoldado.

La Virgen llegará al país el domingo 3 de noviembre, donde después habrá una procesión y finalmente la instalarán en la Basílica de Luján. “Después de unos días la virgen saldría a recorrer el país y voy a pedir que venga a Comodoro, a Sarmiento porque para mí es muy fuerte”.

Sobre sus sensaciones al encontrarse nuevamente después de 37 años con la virgencita de los soldados argentinos, contó que “es una emoción tremenda, el hecho que me haya salvado era para vivir este momento, de repatriarla. Pasé momentos muy duros, sobrevivir, lloré ante Dios y la virgen. Es un orgullo, es lo que sienten mis compañeros”.

"Que la gente se entere que no solo es el 2 de abril, ésta es una fecha histórica para Comodoro, la virgen representa a todos los argentinos", concluyó Palacios.

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