El juicio se llevó a cabo en Río Gallegos y de los cuatro acusados, el capitán de navío Claudio Villamide, ex comandante de la Fuerza de Submarinos (foto), fue condenado a tres años de prisión por estrago culposo e incumplimiento de los deberes de funcionario público. Los otros tres, Luis López Mazzeo, Héctor Alonso y Hugo Correa, fueron absueltos.
El histórico proceso llevado a cabo por la Justicia Federal evaluó la responsabilidad penal de los altos mandos de la Armada Argentina por permitir que la nave continuara operativa pese a las deficiencias técnicas reportadas previo a su trágica implosión, ocurrida el 14 de noviembre de 2017, durante el gobierno de Mauricio Macri.
Al conocerse la sentencia, las abogadas que conformaron la querella mayoritaria en representación de las familias de los submarinistas, Valeria Carreras y Noelia Arias, señalaron que “es la primera vez en la historia argentina que un jefe naval es condenado penalmente por la muerte de su propia tripulación en tiempos de paz”.
“Durante casi nueve años –añadieron en un comunicado que enviaron a El Patagónico-, la explicación oficial fue que el mar es riesgoso y los accidentes ocurren. Hoy la Justicia dijo lo contrario: no fue el mar el que hundió el submarino, fueron decisiones y omisiones humanas”.
Asimismo, resaltaron que “hoy se mezclan dos sentimientos: la impotencia ante las absoluciones, y la certeza de haber logrado algo que hace ocho años y ocho meses parecía imposible”.
“Haber llegado hasta acá, contra una fuerza armada poderosa, siendo un puñado de familiares sin padrinos políticos ni recursos, ya es en sí mismo una victoria. Se ganó una batalla contra la impunidad, pero quedan otras por dar”.
Finalmente, expresaron que “como querella, adelantamos que vamos a recurrir esta sentencia una vez que conozcamos sus fundamentos, previstos para el 21 de agosto de 2026, tanto respecto de las absoluciones como de la magnitud de la pena”.