Vecina de Caleta cuida en su casa a medio centenar de perros que recogió en la calle

Vive en una humilde casa de chapa y madera ubicada en la calle José Fuchs 269 del barrio 26 de Junio y en su condición de trabajadora de planes sociales solo percibe un pago de 5.500 pesos mensuales por realizar tareas de limpieza en el gimnasio municipal.

Caleta Olivia (agencia)

El cariño por los perros vagabundos hizo que Viviana Montiel se ocupara de brindar refugio en su propia casa a decenas de mascotas de raza indefinida que la gente abandona en las calles sin importarle su destino. Es una trabajadora de planes sociales del municipio que apenas gana para su subsistencia, por lo cual acude a la ayuda de veterinarias y particulares que le proveen alimento balanceado.
Al igual que en otras ciudades patagónicas, la proliferación de la población canina callejera creció desmesuradamente y al margen del gravísimo episodio ocurrido el lunes en el interior de una vivienda con dos perros de raza pitbull que mataron a un hombre, habitualmente se registran casos de mordeduras a personas que son atacadas por los animales vagabundos.
"La gente tiene que entender que el perro debe ser bien tratado, que es una compañía, que no es para hacer de policía o para que le enseñen a atacar a la gente o a otros perros", afirmó Viviana.
Para ella, quien gusta que la llamen por el apelativo de "Alma", la culpa de que algunos perros que tienen dueños sean agresivos es porque no se les inculca hábitos de conducta ya que ella misma tuvo ejemplares de raza consideradas potencialmente peligrosas y nunca atacaron a personas.
Vive en una humilde casa de chapa y madera ubicada en la calle José Fuchs 269 del barrio 26 de Junio y en su condición de trabajadora de planes sociales solo percibe un pago de 5.500 pesos mensuales por realizar tareas de limpieza en el gimnasio municipal General Mosconi.

FEOS Y ANTIPATICOS

En el patio y en el interior de su casa alberga actualmente a unos 50 canes, pero llegó a tener más de 60. La cantidad fluctúa constantemente ya que a veces logra que alguna familia se acerque para llevase un ejemplar en adopción, en tanto otras les dejan mascotas porque no pueden cuidarlas e incluso algunas veces aparece en la puerta de su casa alguna caja con cachorros, a lo que debe sumar los ejemplares que recoge en las calles.
"Yo siempre, desde chica, tuve perros porque les tengo mucho afecto y los que ahora tengo son los que mucha gente dice que son feos y no son simpáticos porque no son de raza, pero a cada uno de ellos los cuido" dijo en diálogo informal con El Patagónico.
Aseguró además que procura hacer un trabajo especial con cada uno de ellos y a modo de anécdota contó que hace poco tiempo recibió un ejemplar "al que cuando le pongo música baila".

LE DEMANDAN 300 KILOS DE ALIMENTO

Al ser consultada cómo hace para poder alimentarlos, estimó que actualmente necesita unos 300 kilos de alimento balanceado que le donan algunas veterinarias y vecinos amigos "pero nunca les doy carne cruda".
"Lo importantes es sacar los perros de la calle, darles de comer tres veces al día, castrarlos y evitar que tengan enfermedades como la sarna" añadió Viviana, que además se mostró contraria a la existencia de una perrera con un mero fin de sacrificar animales.
También relató que a los más pequeños los tiene en el interior de la casa o en el patio trasero y "a los más grandotes, que son de pelearse, los dejo el patio delantero, pero todas las noches los saco a pasear por grupos".
Finalmente citó que se ocupa diariamente de mantener limpio todos los ambientes de la casa y admitió que necesita de más ayuda de la comunidad para mantenerlos, para lo cual suministró el número de su teléfono celular (154-111119).

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