La ceremonia se desarrolla frente a la sede de la AMIA, ubicada en Pasteur 633, en el barrio porteño de Once, donde el 18 de julio de 1994 explotó un coche bomba que destruyó el edificio y conmocionó al país.
El homenaje cuenta con la presencia del presidente Javier Milei, además de funcionarios, dirigentes de la comunidad judía, familiares de las víctimas y sobrevivientes del atentado.
Cada año, el acto renueva el reclamo de memoria, verdad y justicia por uno de los ataques terroristas más graves de la historia argentina, cuya investigación judicial lo calificó como un delito de lesa humanidad e imprescriptible.
La ceremonia incluye el tradicional sonido de la sirena a la hora exacta de la explosión, un minuto de silencio y distintos mensajes en homenaje a las víctimas.