La ola de calor ya había sido pronosticada y miles de personas invadieron las playas Costanera y Las Roquitas buscando el alivio del mar para soportar la sofocante tarde, a pesar que debido a la fuerte marejada flamearon las banderas rojas y solo se permitió bañarse en la línea de rompientes de olas.
El cuerpo de guardavidas tuvo que extremar la vigilancia y rescató a cuatro adolescentes en la Costanera (dos mujeres y dos varones) que hicieron caso omiso a la prohibición de nadar.
Luego de ingresar algunas decenas de metros, no podían retornar por sus propios medios a la costa ya que además del oleaje, el viento soplaba hacia el sector este con regular intensidad y afortunadamente fueron salvados en contados minutos.
Salvo esos imponderables, la multitud disfrutó de una jornada de playa excepcional y era previsible que muchas familias optaran por permanecer en los balnearios públicos hasta entrada la noche.