Alejandro Julián: El pop melodramático del sur

Desde sus primeros acordes en reuniones familiares hasta su reciente EP "Holodrama", Alejandro Julián construye una trayectoria colmada de exploraciones musicales, colaboraciones artísticas y una búsqueda constante de identidad sonora.

Alejandro Julián ha logrado consolidar su carrera a través de una combinación de creatividad y versatilidad artística. Con un enfoque que fusiona diversos géneros y estilos, se distingue por su habilidad para componer música que no solo se escucha, sino que también se siente y se visualiza, ofreciendo una experiencia casi cinematográfica a sus oyentes.

Desde sus primeros proyectos con bandas como “Caleidoscopio” o "Campings", mostró un claro interés por experimentar con diferentes sonoridades y estructuras musicales. Este interés se refleja en su metodología de trabajo, que describe como "componer por capas", creando piezas con múltiples matices y detalles que emergen con cada escucha.

Sus influencias son tan diversas como su música. Alejandro ha sido fuertemente marcado por bandas como “The Beatles” y “Beach Boys”, así como por el cine, lo que se traduce en su preferencia por sonoridades que evocan escenas cinematográficas.

"Me gusta abordar la música con un sentido cinematográfico, que tenga momentos y escenas", explica Alejandro en una entrevista a El Patagónico. Esta visión lo lleva a crear piezas que pueden ser descritas por él como “bandas sonoras de películas inexistentes”.

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Vivir rodeado de instrumentos y músicos

Rodeado de música desde la infancia, recuerda con nostalgia los asados y ensayos donde su padre Ricardo “Gallego” Plaza se reunía con antiguos compañeros de la banda “The Tramps”, donde también se encontraban con los legendarios “Grupo Uno”. Estos encuentros eran más que simples reuniones; eran sesiones de música en vivo que despertaron en él una fascinación profunda por la guitarra. "Yo estaba alucinado", comenta sobre esos días. La guitarra fue el primer instrumento que captó su atención, un artefacto “canchero” según sus palabras, que lo atrajo desde el primer momento. A medida que se desarrollaban los ensayos, su interés por la música y los instrumentos no hacía más que crecer. No se trataba solo de tocar, sino de sumergirse en ese ambiente mágico lleno de cables, amplificadores y melodías que resonaban en el microcine del Club Huergo, un lugar que para él era como un sueño hecho realidad.

Con el tiempo, su curiosidad musical lo llevó más allá de la guitarra. Influenciado por el rock progresivo que su hermano mayor escuchaba Alberto “Beto” Plaza, descubrió el virtuosismo del teclado y otros instrumentos. Los discos de “Yes”, “King Crimson”, “Emerson, Lake & Palmer” y “Pink Floyd”, entre otros, se convirtieron en su escuela musical. A través de un sintetizador ochentero que pertenecía a su padre, un Ensoniq esq1 comenzó a explorar los sonidos que tanto admiraba. A los 14 o 15 años ya tocaba en varias bandas locales, incluyendo una denominada “Caleidoscopio” (Coco Pellegrini y Ricardo “Pery” Plaza), que reflejaba más fielmente sus gustos musicales psicodélicos. La música no solo era una pasión, sino una forma de vida a pesar de las diferencias y desafíos que surgían dentro de las bandas juveniles.

Eventualmente, su camino lo llevó a formar el power trío Don Perro Cimarron (Gonzalo Villegas y Ricardo “Pery” Plaza) con influencias setenteras, inspirado en bandas de un rock más duro. Esta formación marcó un punto crucial en su trayectoria musical, llevándolo a componer y cantar, además de tocar la batería. Las primeras composiciones personales comenzaron a surgir, caracterizadas por un estilo más indie y nostálgico, alejándose del sonido rudimentario del power trío.

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Verter la Quimera

Uno de los proyectos fundamentales en los que participó Alejandro fue la creación del centro cultural itinerante "Quimera Vertiente". Junto a otros artistas como Ángela Nieva (artista plástica) y Nicolás Nafarrate (músico), se embarcó en la ambiciosa tarea de integrar música, teatro, poesía y artes visuales en un mismo espacio. Este esfuerzo buscaba atraer al público con la música, una forma artística de mayor convocatoria y al mismo tiempo exponerlo a otras expresiones como la pintura y el teatro.

La visión detrás de “Quimera Vertiente” era romper con las barreras tradicionales del arte, proponiendo un formato en el que el público pudiera disfrutar de una banda en vivo mientras exploraba una galería de arte o presenciaba una obra de teatro. Este enfoque interdisciplinario ofreció una plataforma donde diversas formas de arte podían coexistir y complementarse, creando una experiencia cultural rica y dinámica.

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El modelo autogestivo de “Quimera Vertiente” permitió presentar en la escena local a grupos destacados como “Perotá Chingó” y Shaman Herrera, quienes se presentaron en escenarios como el Teatro de Astra y la Escuela de Arte. Alejandro enfatiza la importancia de la autogestión y la colaboración en estos proyectos, destacando que, aunque organizativamente desafiantes, estos esfuerzos valieron la pena por la riqueza cultural que generaron.

Alejandro no solo se dedicó a la organización de estos eventos, sino que también aportó su talento en el ámbito visual, diseñando flyers y participando activamente en la conceptualización creativa de los proyectos. Esta implicación le permitió explorar y desarrollar sus habilidades en múltiples disciplinas, reafirmando su papel como un artista integral.

Sintetizadores y el estilo de los 60

Inspirado por la obra de Jean-Jacques Perrey y los sintetizadores de las décadas de los 60 y 70, comenzó su viaje musical creando sonidos electrónicos con una caja de ritmos Roland 55 y un viejo teclado Casio. “Me fascinaba todo eso de los sintetizadores y la música electrónica arcaica”, comentó el artista. Sus primeros trabajos grabados en 2011 y 2012 eran EPs llenos de voces robóticas y temáticas de ciencia ficción, reflejando una época marcada por las predicciones apocalípticas del famoso calendario Maya. Estas primeras producciones, cargadas de matices surrealistas y pop, eran tan experimentales que quedaron casi en el olvido hasta que decidió subirlas a plataformas como YouTube y Bandcamp.

Durante este período, formó una banda llamada “Camping” (Ayelen Montien y Gonzalo Villegas), con la que exploró sonidos de Pop Barroco y Psicodelia, aunque con el tiempo se inclinó hacia un estilo más accesible. “Empezamos a tocar, a ensayar y a grabar, pero siempre tuve inseguridades que me frenaban”, explicó. A pesar de ello, las influencias de aquellos años siguen presentes en su música. Hoy se define como un artista de pop melodramático, un género que considera más flexible y abarcativo que el rock. “El rock tiende a ser muy conservador sobre lo que es y lo que no es, mientras que el pop es mucho más inclusivo”, afirmó.

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A lo largo de su carrera, ha experimentado con diversos estilos y temáticas, incluyendo letras irónicas sobre teorías conspirativas y alienígenas ancestrales. “Siempre me he nutrido de lo que hay alrededor y mientras esté vivo seguiré absorbiendo nuevas influencias”, agregó. "Para mí, la premisa más básica del pop es una canción que funciona por sí misma, que respeta muy bien la estructura de estrofa y estribillo", afirma Alejandro. Este cambio no fue solo musical, sino también político y personal, ya que le permitió liberarse de las expectativas tradicionales del rock y establecer su propio camino creativo.

El viaje de solista y las colaboraciones en distintas bandas

Su carrera solista despegó oficialmente con el lanzamiento de su primer EP “Holodrama”, marcando un punto de inflexión significativo en su trayectoria. Aunque Alejandro ya había grabado varias canciones previamente, fue con este EP que consolidó su presencia en la plataforma Spotify, destacándose por su capacidad de adaptación y resiliencia durante la pandemia. Esta época no solo retrasó sus planes originales, sino que también lo llevó a innovar y colaborar a distancia, demostrando su compromiso con la música.

La pandemia también influyó en su proceso creativo, resultando en composiciones como "Historias", un tema nacido de la incertidumbre y la paranoia de esos tiempos. Alejandro continuó lanzando sencillos, optando por una estrategia de lanzamiento más flexible y adaptada a los nuevos tiempos, en lugar de seguir el formato tradicional de álbumes completos.

El proceso de creación de su EP "Holodrama" surgió de la necesidad de compilar canciones que inicialmente quedaron truncas. Alejandro quería un proyecto cohesivo, con un espíritu de álbum que ofreciera un concepto cerrado. "Holodrama" es una palabra que siempre le fascinó y que para él representa algo profundo: "es como hablar de cosas que están, pero no están, dramas existenciales de la vida".

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Las canciones del EP abordan temas personales de los últimos diez años de su vida, desde relaciones truncas hasta experiencias personales, siempre con una lírica sencilla pero cargada de significado. Alejandro prefiere no sobrecargar sus letras, buscando un equilibrio con la complejidad de sus composiciones musicales. Un aspecto destacable de "Holodrama" es la inclusión de una pieza instrumental de piano, una decisión que Alejandro había postergado durante mucho tiempo. “Sentía que esta pieza enriquecía el EP y ofrecía un momento introspectivo entre canciones más accesibles y poperas”, desliza.

Actualmente, se encuentra emocionado con su nueva banda, formada por músicos talentosos miembros de El Puje Jazz; Ezequiel Varone, Simon Opezzo y Nahuel Araujo, que tomaron su visión artística con entusiasmo, lo que le ha dado una renovada confianza para seguir creando y presentando su música en vivo. Además, Alejandro ha trabajado en diversos proyectos en este último tiempo, incluyendo la creación de bandas y la colaboración con otros músicos. Entre sus experiencias más destacadas está su participación como telonero de Marilina Bertoldi (junto a la fugaz pero genial banda “Glacé Pop”, con Antonella Peralta, Iñaki Hourcade y Taty Mard) y Boom Boom Kid, eventos que describe como espectaculares.

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Alejandro Julián concluye reflexionando sobre su música y su lugar en la escena: "A veces pienso que mi música puede parecer menos terrenal, menos sureña, pero disfruto estar un poco descolocado en ese sentido. Es importante generar más conexiones y disfrutar del proceso creativo".

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