La situación dentro de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) volvió a quedar bajo cuestionamiento por las restricciones de ingreso a distintos predios, el aumento de los controles internos y la incertidumbre sobre la continuidad laboral de parte del personal.
Carolina Ayala, representante de los trabajadores del Centro Atómico Bariloche, advirtió que el clima podría agravarse a medida que se acerque diciembre. Según explicó, el desgaste acumulado redujo en las últimas semanas la intensidad de las protestas callejeras, aunque los reclamos continúan y se prepara una movilización para el 15 de octubre en defensa de los organismos públicos.
Uno de los episodios que encendió las alarmas fue el de Adriana Serquis, quien, de acuerdo con el relato sindical, no pudo ingresar a un predio donde desarrolla actividades. Ayala sostuvo que no se trataría de un caso aislado y señaló que también existen dificultades para el acceso de familiares, trabajadores y personas que necesitan ingresar por motivos laborales o periodísticos.
La referente de ATE también afirmó que periodistas tuvieron problemas para acceder a distintos establecimientos de la Comisión y que actualmente existen restricciones para filmar o tomar fotografías dentro de algunos predios. Según indicó, estas limitaciones alcanzaron también al Centro Atómico Bariloche y al CAREM, en Zárate.
Más controles y cámaras con reconocimiento facial
Otro de los puntos cuestionados por los trabajadores es la instalación de cámaras con identificación facial en distintos sectores. Ayala vinculó esta incorporación con un endurecimiento de los controles internos, en un contexto que definió como de dificultades presupuestarias. El propio artículo aclara, sin embargo, que la legalidad y el alcance de estos dispositivos no pueden determinarse únicamente a partir de la versión sindical y que se requieren explicaciones oficiales y el análisis de la normativa aplicable.
Diciembre aparece como un mes clave
La mayor preocupación está puesta en el cierre del año. Ayala señaló que las autoridades estarían aguardando conocer cuántos trabajadores adhieren a retiros voluntarios antes de avanzar con otras decisiones y advirtió que diciembre podría concentrar la finalización de contratos, la presentación de una nueva estructura organizativa y nuevas desvinculaciones.
La dirigente incluso sostuvo que el número de posibles despidos podría superar los 1.500 hacia fin de año, aunque esa cifra corresponde a una estimación sindical y todavía no fue confirmada oficialmente. También mencionó casos de trabajadores de Pilcaniyeu que habrían intentado acceder al retiro voluntario sin éxito.
Desde ATE también cuestionaron la falta de respuestas de las autoridades a pedidos formales de reunión y señalaron que ese escenario profundiza el malestar entre los trabajadores.
En paralelo, el sindicato anticipó que seguirá impulsando reclamos contra las políticas de reestructuración del Estado nacional y reconoció que todavía no conoce con precisión cómo podría impactar en la CNEA un eventual nuevo régimen de retiros voluntarios para empleados públicos nacionales.