Allanaron la vivienda donde balearon a una mujer y encontraron el plomo en el colchón

X.R., la mujer baleada presuntamente por su pareja Brian Palmer Arias Peña, está fuera de peligro, pero se aguardan una serie de estudios médicos para determinar el carácter de las lesiones en su motricidad.

La mujer de nacionalidad dominicana baleada el lunes en una vivienda de Los Jazmines al 1.000 del barrio San Martín, continúa en recuperación luego de haber sido traspasada por un proyectil cuando se encontraba en cama. A raíz de la bala sufrió fracturas en la cresta ilíaca de la pelvis y en una vértebra, lo que hasta ayer le impedía mover una de sus extremidades inferiores.

Según pudo averiguar El Patagónico, la mujer que se encuentra internada en el Hospital Regional fue sometida ayer a una resonancia magnética para establecer si la imposibilidad de mover uno de sus pies es producto de la lesión en la columna vertebral.

La víctima está acompañada de su madre, quien llegó desde Buenos Aires. Hay que recordar que la joven estaba desde hace cinco días en Comodoro Rivadavia. Había sido traída por su pareja Brian Palmer Arias Peña (25), también de nacionalidad dominicana y quien es el principal sospechoso de haberle disparado en la madrugada del lunes entre las 0 y las 2.

La mujer tiene un hijo que había dejado con sus familiares en Buenos Aires, y según Arias Peña, al declarar ante la Justicia, ambos estaban iniciando una vida juntos. Pero algo ocurrió el lunes a la madrugada y X.R. recibió un disparo en la cadera, presuntamente de una pistola calibre 45.

Durante la madrugada del lunes, la joven fue abandonada en la guardia de la Clínica del Valle por un hombre con vestimenta similar a la que hallaron en su vivienda. A Arias Peña la policía lo sorprendió bajando presurosamente por las escaleras de la clínica. Entonces dijo que iba a ver a su pareja que estaba lesionada y que debía llevarle documentación.

Según el relato de Arias Peña al comparecer el martes en la Oficina Judicial, habían sido asaltados por dos personas y como él se resistió, le dispararon a su pareja. Cuando la policía ingresó a la habitación de la vivienda, halló sangre sobre la cama y entonces el hombre cambió las circunstancias del hecho y agregó que los asaltantes los obligaron a subir hasta el piso superior de la casa.

La policía secuestró una vaina servida que se hallaba en el suelo y entrevistó a la dueña del inquilinato que dijo haber visto bajar de la habitación a Arias Peña y a su pareja, a quienes esperaba un automóvil en marcha.

Un testigo les señaló a los policías que una escalera que en ese momento estaba apoyada sobre la pared antes se hallaba en el piso, lo que les permitió encontrar una pistola calibre 45 con numeración limada y un cartucho en la recámara, pero sin cargador.

En ese interín una vecina se presentó en la Seccional Séptima y entregó una mochila con 85 mil pesos que había encontrado en el techo de su casa, lindera al inquilinato en donde la mujer había sido herida. En el interior de la mochila había un cargador calibre 45 con seis proyectiles en su interior.

Y pese a que la víctima no quiso realizar la denuncia, cuando los policías la entrevistaron en el pasillo del Hospital Regional –adonde había sido derivada-, dijo que estaba con su pareja en la habitación cuando se escuchó una detonación de arma y sintió la lesión en la cadera. La mujer dijo que tenía la ventana abierta.

Las diferencias en las versiones hicieron que la Fiscalía pidiera la detención de Arias Peña que en un principio había sido demorado en averiguación del delito.

La fiscal María Laura Blanco insistió en que “ha ocurrido algo” y que la víctima “tiene miedo de contar”. A la vez dejó en claro que se puede estar ante un hecho de violencia contra la mujer y de ese modo todos los tratados a los que la legislación está adherida “nos obligan a averiguar la verdad”, por lo que tiene dos semanas para poder entrar en confianza con la mujer y que ésta hable sin estar influida por el hombre que ahora tiene prohibición de acercamiento y contacto.

“YO MISMO LLAME A LA POLICIA”

Arias Peña prefirió no hablar ante la jueza Mónica García durante la audiencia del martes y lloró desconsoladamente al escuchar que no podía acercarse a la mujer. Dijo que él era lo único que ella conocía en Comodoro y que él mismo había llamado a la policía esa noche.

Contó que había viajado a República Dominicana en marzo y que hace poco regresó. Para la Fiscalía no estaba acreditado su retorno al país, pero él aseguró tener el sello de Migraciones en su pasaporte, que estaba en la vivienda en la que vivía con su madre y sus dos hijos en el barrio Jorge Newbery.

La jueza le formalizó la investigación por la que la Fiscalía lo investiga de abuso de arma de fuego, agravado por haber sido cometido contra una persona con la que se mantiene relación de pareja, rechazó el pedido de prisión preventiva y decretó su libertad, pero con restricciones, como la prohibición de acercamiento a la víctima, y que no podrá salir del país y tampoco de la ciudad, todo por el término de 15 días.

El mismo martes García había autorizado un allanamiento en la vivienda de la calle Los Jazmines. También después de la audiencia autorizó una requisa en un Chevrolet Corsa gris estacionado en la casa donde fue baleada la mujer.

Finalmente ayer se conoció que en el allanamiento a la vivienda se secuestraron el proyectil que estaba dentro del colchón de la cama, las sábanas con sangre y se tomaron muestra de ADN. Mientras, en el auto habían pedido secuestrar armas de fuego o teléfonos, pero no se encontró nada de interés para la causa.

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